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Entrar en esta casa en estilo minimalista nos hace pensar en que los colores carecen de sentido si no forman parte del diseño, porque lo que manda en este proyecto de la diseñadora de interiores Irina Agafonova es el juego que ha realizado con las estructuras con unas proporciones de tonos vivaces que no dejan a nadie indiferente.
El recibidor es un lugar espacioso que se aprovecha para organizar el almacenaje de este original piso, de 92 metros cuadrados, situado en la preciosa ciudad rusa de San Petersburgo. El hilo que vehicula toda la decoración de esta casa en estilo ecléctico es la imagen del famosísimo David de Miguel Ángel, que aparece en los rincones más recónditos de la vivienda.
Distribución abierta para unir la cocina y el salón
Uno de los grandes aciertos del proyecto de Irina Agafonova es la exclusiva de tonos, texturas y materiales para crear diferentes atmósferas que tienen un sentido común: conseguir un apartamento sofisticado para vivir una persona o para compartirlo una pareja con gustos artísticos y urbanitas.
La zona social se abre como un espacio compartido para disfrutar de un lugar cómodo y con orden visual. Los pavimentos acompañan esta decoración minimalista e invitan a caminar descalzo sobre el parquet y el suelo porcelánico.
En esta distribución abierta es perfecta para aprovechar la iluminación natural que domina en este espacio, donde la cocina panelada también refleja los haces lumínicos con sus revestimientos en beige. Justo al lado se ha dispuesto un conjunto de comedor en estilo escandinavo con una mesa redonda y tres sillas, acompañadas por un jarrón en tono ámbar que aporta ese pequeño golpe de calor. La lámpara de techo tiene un diseño muy vanguardista, al igual que el resto de las luminarias de esta casa.
El área social se completa con un salón muy cómodo, con un gran sofá chaise longue y una mesa de centro hecha a medida, que se sostiene sobre una alfombra de pelo corto muy agradable al tacto.
Un dormitorio con paredes oscuras
Los muros en tono gris oscuro envuelven todas las paredes para crear contrastes infinitos con los techos pintados en blanco. Aunque son tonos neutros, su conjunción escapa de los ambientes neutros para aportar una chispa de sofisticación que también ayuda a calmar los ánimos, porque aporta bienestar y serenidad, ya que a la diseñadora de interiores le gusta pensar que los tonos de gris no son fríos, sino que ayudan al orden visual y mental.
El dormitorio destaca por su composición bien medida, sin estridencias, donde se prima la pintura en graffiti del rostro apolíneo de David, una obra de arte que le da un aire urbano a esta habitación en estilo contemporáneo. La sorpresa tiene un punto teatral en este dormitorio en suite con un baño rojo, donde también predominan otros dos colores primarios, negro y blanco, para conseguir una imagen de alto impacto visual. La zona de la ducha, completamente revestida en rojo, genera una atmósfera intensa. Además, el suelo tiene un patrón geométrico, que añade dinamismo. Sin duda, es un espacio digno de ser recordado, incluso copiado, por su gran personalidad.
Hay otro baño, más cerca de la cocina, con un registro más contundente y con una bañera que incorpora una imagen alicatada de David, de nuevo aparece, para ofrecer un espacio dedicado a la belleza masculina. En este aseo hay pocos materiales, pero mucho carácter.
La teatralidad queda atrás para dar paso a la frescura en la habitación de invitados, donde todo es más ligero y relajado. Un sofá cama, en gris claro, ofrece una escena de diseño, con una lámpara de araña muy original por su terminación de los brazos en esferas metálicas, y una pequeña mesa auxiliar, también cromada en plateado. Se nuevo se repiten las paredes pintadas en tono gris pizarra y el techo blanco.
Esta casa sofisticada es un apartamento para vivir cómodo y con muchos estímulos sensoriales. La decoración va llamando la atención en cascada. Primero, la luz y sus juegos sobre las texturas de los materiales de muebles y paredes; luego, el arte en cada esquina y, por fin, los colores para dejar una impronta irrepetible que magnifica el sentido estético del que mira con curiosidad el ritmo de este interiorismo tan original.
Cada espacio responde a una lógica distinta, pero toda la casa se acompasa para ofrecer un interiorismo con mucha personalidad, pero que se adapta a la vida de las personas que lo viven. Sin duda, este proyecto de Irina Agafonova ha conseguido sembrar en nosotros la duda de revisitar la gama de grises para decorar, tanto en muebles como en paredes, y también pensar en la idea de colocar todas las obras gráficas y el arte a ras del suelo para hacer de lo artístico algo cotidiano.















