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Nos fascinan los pisos señoriales y los casoplones de revista. Ahora esta reforma integral de una vivienda antigua en el centro de Madrid, concretamente en el barrio de Justicia, una de las zonas más deseadas en la capital. Aquí mandan las proporciones, los materiales de calidad, el estilo atemporal y la luz, siempre la luz natural tiene un superpoder decorativo indiscutible.
La interiorista Isabella Yitane, cofundadora de The New Madrid, ha participado en este proyecto transformador para sacar el partido una casa con tres dormitorios y tres baños diseño de interiores coherente y elegante donde las obras de arte dan personalidad a cada estancia.
En esta casa señorial, que ocupa un segundo piso, se consigue un equilibrio perfecto entre la tradición de la arquitectura elegante del siglo XIX, con las balconadas tan típicas de Madrid, y la máxima funcionalidad de una casa pensada para disfrutar de la ciudad sin perder la sofisticación.
Una casa con distribución abierta
Las transiciones entre espacios están muy bien resueltas en este antiguo piso señorial. La apuesta por espacios open concept hace que la casa sea más habitable y parezca más pensada. La diseñadora de interiores ha conseguido cambiar la percepción de la zona de día al incorporar los cuatro fabulosos balcones de la vivienda a la decoración que recorre el salón, el comedor y la cocina.
Las notas de clasicismo se mezclan con una excelente selección de muebles de diseño que permiten un salón repleto de dinamismo, donde la chimenea se convierte en un marco improvisado para un par de damajuanas de cristal oscuro y un par de espejos de gran tamaño ofrecen profundidad a todo el conjunto, que dominan dos butacas Granite, con estructura en madera de fresno y tapizadas en tono verde, y un par de mesas de centro Aiguablava lacadas en blanco, todo de Kave Home.
La distribución abierta se vuelca hacia un comedor sencillo, resolutivo y acotado por una alfombra cuadrada que cubre parte de un elegante pavimento de madera en espiga. Este tipo de parquet funciona muy bien cuando la luz natural entra con generosidad, como es el caso de este piso señorial, porque su textura cambia durante el día y evita que el espacio se vea plano.
Al salón y el comedor le sucede una cocina muy práctica, que se articula alrededor de un gran bloque donde se alberga el fregadero y la zona de cocción, además de incluir una barra de desayunos con tres sillas altas. Esta isla hecha a medida está lacada en blanca y tiene unos bonitos tiradores vintage en latón envejecido y con forma de concha.
Decorar los techos con molduras
Los detalles originales son la clave para que un piso pase de ser austero a rebosar personalidad, desde los salientes en techos y paredes a los rodapiés. En esta casa reformada en el centro de Madrid, las molduras consiguen dar carácter a todas sus estancias y ofrecer un aire clásico a la decoración.
Estos trabajos, casi de filigrana, dan vida a todos los espacios, desde el salón hasta los dormitorios, con motivos vegetales son la muestra de que lo bello permanece. Este tipo de decoración tiene tal sentido estético que seguirá siendo tendencia dentro de treinta años, lejos de las modas puntuales, por eso la interiorista Isabella Yitani no ha dudado en incluir las molduras en este bonito piso señorial. Las ha dado tal protagonismo que en el espacio que comparten el salón, la cocina y el comedor ni siquiera ha colgado una sola lámpara del techo.
Las miradas más observadoras podrán disfrutar en este proyecto de cada pormenor de estas molduras integradas de forma magistral en los techos pintados en blanco para no robar protagonismo a la colección de obras de arte, que se distribuye por toda la casa y pertenecen a la artista venezolana Magaly Otaola.
Colores neutros para un estilo atemporal
En cuanto a la paleta cromática, la diseñadora de interiores ha ejecutado una apuesta segura para construir una escenografía perdurable en el tiempo y, sobre todo, que ofrezca la calma que se necesita en este ajetreado barrio de Justicia de Madrid. Así se consiguen ambientes calmados y sin estridencias, que invitan a ser vividos y que se centran en tonos beiges y verdes, con pequeños acentos en terracota.
Solo la zona más íntima de esta casa reformada ha conseguido traspasar la corrección visual de los colores neutros que nunca compiten con la arquitectura, porque la diseñadora de interiores ha apostado por un marrón chocolate para pintar las paredes y dar un aspecto sofisticado en el aseo de cortesía y el baño principal. Esta secuencia de colores es lógica y está especialmente indicada en los pisos señoriales como esta casa en el centro de Madrid, donde la luz natural suele ser protagonista, y el color se utiliza para acompañar las estancias fluidas.
La zona de noche de la casa cuenta con tres habitaciones con una decoración minimalista. Isabella Yitani ha conseguido diseñar un pequeño refugio en un dormitorio en suite unido a un gran vestidor con paredes infinitas, gracias a los frentes espejados de todos los armarios.















