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Chalé adosado de 350 metros cuadrados en una tranquila urbanización de la zona de Chamartín, Madrid, con jardín, patios, grandes ventanales y varias plantas. Sobre el papel, esta casa tenía todo para ser perfecta, pero la familia con hijos que vivía en ella no terminaba de encontrarse a gusto. La curiosa distribución en entreplantas hacía que los espacios no conectaran bien entre sí, algunas de las estancias no tenían un uso claro y casi se habían convertido en trasteros, el salón resultaba pequeño para las reuniones que querían hacer y, en general, el interior era un poco oscuro.
Para limar esas pequeñas (y no tan pequeñas) asperezas con su hogar, recurrieron al estudio de la arquitecta de interiores Belén Ferrándiz, que desde el comienzo tuvo claro el plan para hacer que esta casa fuera la casa de los sueños de esta familia. Se planteó dos objetivos: por un lado, abrir, conectar y aprovechar los espacios, “no se trataba solo de reformar, sino de conseguir que cada estancia tuviese un propósito”, explica. Por otro, lograr claridad en todas las habitaciones: “El objetivo era darle más luz natural a toda la casa, darle vida”, añade.
Una casa que sorprende por dentro
Como ya hemos adelantado, uno de los aspectos que más llama la atención de esta vivienda es su distribución. “Desde fuera no da para nada la impresión de que va a distribuirse en tantas plantas y entreplantas, con tantos ambientes. La casa es mucho más amplia de lo que parece”, señala Ferrándiz. Esta peculiaridad supuso uno de los grandes retos del proyecto: unir, tanto visual como funcionalmente, estancias a distintas alturas.
Solo con poner un pie en la casa, ya percibimos esta composición de espacios superpuestos y la mano de Belén para darles coherencia. Desde el hall de entrada se pueden ver el despacho, que antes estaba infrautilizado y que ahora se ha aprovechado con un gran armario con puertas tapizadas, y una biblioteca, una antigua terraza que cerraron para ganar espacio habitable y crear una zona de lectura. Aunque están a distintos niveles, se conectan "visualmente gracias a una librería continua que recorre ambos espacios y, físicamente, con una escalera", explica Ferrándiz.
Desde el recibidor también se accede al resto de la casa. Unas escaleras hacia arriba llevan a un distribuidor y este conduce a la cocina y a una zona de estar de diario conectada con la biblioteca. En una entreplanta más arriba se sitúan los dormitorios y los baños. Volviendo al hall, bajando un tramo de escaleras se llega a la gran zona de salón y comedor con un ventanal que da al porche y al jardín.
Cómo llevar la luz a todos los rincones de una casa
“La luz natural ha sido la gran aliada en este proyecto”, confiesa la interiorista. Aunque la casa contaba con grandes ventanales en casi todas las habitaciones, la luz no podía llegar a todos los rincones. Belén utilizó varios recursos decorativos para multiplicar los rayos de sol que entran, como espejos estratégicamente colocados (sobre todo en el comedor de diario) que reflejan la luz, o textiles y alfombras en tonos claros que ayudan a dar más luminosidad visualmente a los espacios.
También incorporó una ventana en el techo de la nueva zona de biblioteca creada cerrando una terraza, que aporta una luz cenital preciosa tanto a este espacio como al despacho, y le dio más presencia al ventanal del salón que se abre al jardín colocando frente a él un gran sofá. “Busco siempre esa conexión con el exterior y la sensación de amplitud”, explica la interiorista.
Además de conseguir luz, el otro objetivo de la reforma era replantear las estancias para adaptarlas al día a día de la familia, "que cada una tuviese un propósito y fuese utilizada. No querían espacios muertos", explica Ferrándiz. Así, el salón y el comedor, antes demasiado pequeños para sus reuniones, se rediseñaron por completo para ganar capacidad con un gran sofá a medida y una amplia mesa de comedor diseñada a medida que permite acoger a más invitados. Los dormitorios también se aprovecharon más, con un nuevo armario y un tocador que optimizan el almacenamiento en el principal, y un cabecero a medida con almacenaje para mantener el orden en el dormitorio de los hijos.
Una casa decorada con estilo actual y atemporal
A nivel estético, la interiorista tuvo carta blanca por parte de los propietarios: “Confiaron totalmente en mi estilo”. Belén apostó por un estilo actual y atemporal, con una base de tonos claros que se combina con pinceladas de color, azul en las zonas comunes y verde en el dormitorio principal. Con la madera de roble ha conseguido dar calidez y los papeles pintados con motivos florales aportan textura y personalidad a la cocina y el baño.
En cuanto al mobiliario, diseños a medida y piezas modernas se mezclan con otras antiguas, como un mural francés, una lámpara imperio o el mueble chino del hall que, como explica Belén, "pertenecía a la abuela de la propietaria y le tiene muchísimo aprecio y cariño. Anteriormente estaba ubicado en una zona de paso, en la que no lucía ni destacaba. Al proyectar los espacios, le dimos su sitio, haciéndolo protagonista en el hall y recibiendo a todos los invitados a la casa. ¡No podía encontrar una ubicación mejor!", concluye.















