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Cuando reformas una casa antigua, lo más seguro es que encuentres elementos originales de la época en la que se construyó. Siempre que puedas, lo mejor es restaurarlos e integrarlos en el proyecto para que el nuevo interior tenga algo de su pasado. Uno de los elementos que todos los interioristas quieren conservar siempre son los suelos hidráulicos, una auténtica joya. Este pavimento era la base de un piso en el centro de Barcelona, que además contaba con la fortuna de tener bóvedas en el techo y unas preciosas paredes de ladrillo visto.
El estudio de interiorismo Judit Molins ha sido el encargado de acometer esta reforma integral de una vivienda en la barcelonesa calle de Muntaner, que contaba con 75 metros cuadrados. La diseñadora de interiores no necesitó realizar una reforma integral, pero se ha adaptado a las necesidades del cliente por completo para aprovechar al máximo el espacio.
Cómo reformar una casa antigua conservando su esencia
La distribución abierta es un concepto muy interesante y, en esta vivienda, "esta solución permite mantener el espacio principal como salón y, al mismo tiempo, resolver de forma práctica una zona de paso clave entre el pasillo y la zona de día", confirma Judit Molins. Esta casa actual y vivida coordina con armonía lo auténtico con lo contemporáneo.
La diseñadora de interiores señala que este proyecto "se inspira en una mezcla de estilo mediterráneo contemporáneo y una reinterpretación del estilo clásico barcelonés", por eso ha permitido mantener la personalidad de este piso antiguo. También potenciar al máximo un diseño marcado por los elementos originales "como la volta catalana, el suelo hidráulico y las paredes de ladrillo visto, que aportan identidad y carácter. A partir de ahí, se introduce una estética más actual mediante el uso de tonos cálidos, materiales naturales y piezas seleccionadas que aportan equilibrio entre lo antiguo y lo nuevo".
El salón cede su estilo industrial con la pared de ladrillo al confort del mobiliario hecho a medida, desde el sofá hasta el mueble de televisión o la mesa de centro de mármol, que es "sin duda, la joya del proyecto, una pieza única y exclusiva que aporta sofisticación y carácter al salón", concluye Judit Molins. El resto del ambiente se completa con un aparador de madera, de Kave Home, una mesa auxiliar, de Sklum, y un banco, de La Redoute, que protege la parte trasera del sofá.
Esta casa tiene una fuente de luz natural muy importante con el doble balcón del salón, aunque para aprovecharla al máximo, Judit Molins decidió eliminar las puertas entre la cocina y la zona social, que se unen a través de un arco. "Esta decisión permite una mayor fluidez espacial y potencia la entrada de luz natural, creando una sensación de amplitud sin perder la definición de cada ambiente. Además, la decoración se ha trabajado para generar una armonía coherente con los elementos estructurales existentes".
La vivienda se ha convertido en una casa muy cómoda, así que "se ha eliminado la idea de un comedor independiente y se ha diseñado una barra a medida en la cocina, pensada para el uso diario", concreta la experta en interiorismo. Este mueble para desayunar o comer, a medida y realizado en madera, se acompaña de dos taburetes altos, de Maisons du Monde, y un cuadro de Eme Gallery. La cocina, en forma de L, con armarios y electrodomésticos panelados, en beige y azul, se convierte así en un punto de encuentro.
Un dormitorio pequeño y un vestidor a medida
Judit Molins está muy satisfecha con el proyecto integral de interiorismo y "destacaría el conjunto del espacio: los textiles, el espejo envejecido y el sofá en tono verde botella crean una atmósfera cálida, elegante y muy personal". Ayuda, y mucho, su sensibilidad para encontrar rincones que aprovechen la luz natural, como este ventanal con una colorida composición en forma de mosaico geométrico, que une el vestidor con el dormitorio.
Sin embargo, su mayor esfuerzo se centró en un espacio muy especial, que se diseñó a medida por completo. El vestidor, en carpintería de madera natural, tiene líneas sencillas y limpias que consiguen "una composición muy pensada para aprovechar el espacio al máximo. Además, se integró una zona de planchado plegable, una solución muy funcional que queda totalmente incorporada en el conjunto. El resultado es un espacio cálido, ordenado y muy en sintonía con el resto de la vivienda", asegura la interiorista. Es una zona práctica, muy bien organizada y perfecta para usar a diario.
Este bonito vestidor también es un compañero perfecto para la habitación pequeña. A pesar de ser el dormitorio principal, este espacio de descanso necesitó de la pericia de Judit Molins para jugar con la iluminación y un upgrade muy interesante realizado con un cabecero hecho a medida y una preciosa selección de cojines, de Filocolore y GM Estilisme.
Para terminar, el baño es muy pequeño, aunque hay hueco para dos cestos para la colada. Lo mejor es que tiene un gran ventanal para recibir la luz natural y un precioso suelo hidráulico original. La ducha se divide con una práctica puerta corredera para ahorrar espacio y aislar la zona húmeda.

















