A lo largo de la historia, han existido muchas versiones sobre lo que significaba vivir bien en el sur de California y han ido cambiando con los gustos de la época. En 1928, cuando se construyó la vivienda que protagoniza esta historia, la colonia cinematográfica de esta zona de Estados Unidos estaba fascinada por recuperar los estilos históricos, y el Tudor Revival, también conocido como neotudor, se situaba entre los favoritos indiscutibles.

Esta casa fue uno de los ejemplos de tamaño medio más logrados en ese estilo, en una época especialmente prolífica en buenas interpretaciones: una recreación de la vida pintoresca de las casas de campo de los Cotswolds, un pasado importado a una ciudad completamente nueva, levantada casi en el fin del mundo. En la costa este, en enclaves como Greenwich o las zonas de caza de Maryland, este lenguaje acabaría apodándose “Stockbroker Tudor”; en el oeste, podría describirse como un “Old English”. A la estrella de cine mudo Marion Davies le habría fascinado, y no sería nada raro que incluso hubiera pasado por allí.

photographerfrank frances, agencyart department, digital techolivia demetros, prop stylistanita sarsidi
Frank Frances
Esta propiedad de Los Ángeles de 1928 fue salvada de la demolición por sus actuales propietarios.

Cómo renovar una casa histórica manteniendo su esencia

Avanzamos hasta 2014: la propiedad —prácticamente intacta y, por ello, aún más especial— fue adquirida por los dueños de la finca, mucho mayor, situada justo al lado. La integraron en su propiedad para evitar su casi segura demolición en un contexto dominado por la lógica de “cuanto más grande, mejor”. (A todo el mundo le encanta esta casa. Es el único proyecto mío en el que mi exmujer habría querido vivir).

Los nuevos propietarios la destinaron a casa de invitados (esta etapa apareció publicada en Architectural Digest en octubre de 2016). Deborah Nevins, responsable también de los jardines de la finca contigua, diseñó un deslumbrante jardín de conexión, con escalinatas de césped y perspectivas oblicuas. Yo fui invitado a encargarme de la decoración, y desde entonces he trabajado en varias propiedades de esta familia. La inauguración se celebró con una cena improvisada, alegre y llena de brindis; no estoy seguro de que los propietarios no acabaran pasando la noche en su propia casa de invitados.

Tras varios años de uso esporádico, recibí una nueva llamada. Uno de los hijos de los propietarios, con una familia en crecimiento, quería convertirla en su residencia permanente, de modo que sus tres hijos pudieran crecer viendo a sus abuelos cada día (su propia casa cercana se había quedado pequeña).

photographerfrank frances, agencyart department, digital techolivia demetros, prop stylistanita sarsidi
Frank Frances
En el comedor, dos caprichos enfrentados toman forma en una jaula de pájaros del siglo XIX y una lámpara móvil escalonada de David Weeks. La mesa de estilo Luis XVI se encontró en el mercadillo de Saint-Ouen, en París, y posteriormente se blanqueó en Los Ángeles. Estilismo de Anita Sarsidi.

Así, esta pequeña joya, construida por antiguos diseñadores de decorados —en su día fue el refugio de la actriz Mary Martin— y salvada de la demolición por sus actuales dueños (que no querían vivir junto a otra cosa), se ha convertido en una casa multigeneracional. En Los Ángeles, esto ya constituye una gran historia de preservación. Pero las necesidades de sus nuevos habitantes exigían ampliar espacios. Para ello se recurrió a Robert A.M. Stern Architects, un estudio con un ADN profundamente ligado a la pasión por la historia.

“Lo que me llamó la atención fue que la casa era una gran imagen aún inacabada”, afirma Roger Seifter, socio de RAMSA y responsable del proyecto. “Existe toda una generación de diseñadores californianos de enorme talento cuyo trabajo no ha sido debidamente documentado. Muchos de ellos, como en este caso, procedían del diseño de decorados para los estudios de cine”. El arquitecto original fue Austen Pierpont, autor de numerosas residencias de gran belleza en Los Ángeles y Ojai, además de parte del campus de la Thacher School.

photographerfrank frances, agencyart department, digital techolivia demetros, prop stylistanita sarsidi
Frank Frances
En el corazón de la casa, y para compensar la falta de luz natural, RAMSA introdujo vigas recuperadas de madera tallada. La iluminación oculta en y bajo los armarios se refleja en el brillo de las ollas de cobre. Estilismo de Anita Sarsidi.

Cómo ampliar una casa aprovechando el tejado

Dado que aquí se requería bisturí, no maza —no se añadirían alas ni “crecimientos verticales”—, observé con admiración cómo RAMSA buscaba ampliar los espacios aprovechando la cubierta existente: un lucernario tipo shed dormer para el baño principal que parece haber estado siempre ahí; un techo abovedado para el dormitorio principal, ganado al espacio del ático. También apareció un balcón en el hastial principal; de nuevo, tuve que fijarme dos veces para darme cuenta de que no era original.

En realidad, la casa ha ganado nuevas estancias. Algunas son de escala íntima, como el comedor de desayunos octogonal, pero funcionan como si fueran un ala completa. Bajo tierra se habilitó el tan necesario cuarto de estar familiar, así como la imprescindible (tanto en 1928 como hoy, en cualquier casa digna de la colonia cinematográfica) sala de cine. Esta última la revestí con paneles de cuero, imaginando cómo podría haber sido el despacho de Jack Warner, presidente de los estudios Warner Bros. En un sótano, siempre se busca un punto de dramatismo.

photographerfrank frances, agencyart department, digital techolivia demetros, prop stylistanita sarsidi
Frank Frances
Completamente revestido en pino, el comedor de desayunos es uno de los espacios añadidos a la casa. “Necesitábamos un lugar más donde la familia pudiera comportarse como tal”, señala Roger Seifter, de RAMSA. Mesa Yacht Table de Soane bajo una lámpara colgante de Urban Electric Co.

“Hemos trabajado en varias propiedades relevantes en Los Ángeles”, explica Seifter. “Aunque siempre resulta atractivo construir desde cero, aquí nuestro enfoque debía ser quirúrgico: dejar el ego a un lado y canalizar el vocabulario y las intenciones del diseñador original”. Mi estrategia decorativa fue menos reverente. Sentía que debíamos introducir cierta dosis de irreverencia, apropiarnos de la casa para unos clientes jóvenes y aligerar la presencia —abundante— de los ventanales con cuarterones y los techos de vigas oscuras.

Ya había realizado parte de este trabajo en la primera fase, pero aquel interior era blanco y sofisticado, sin llegar a la irreverencia que me gusta emplear para que los niños se sientan protagonistas. Así entran en escena Svenskt Tenn en la planta superior, como motivo recurrente —a veces sutil, a veces protagonista— en los dormitorios infantiles, y Quadrille en la planta inferior, en el sofá modular que configura una isla en la sala de estar.

El dormitorio principal, en cambio, requería una paleta serena y acabados a la altura de su nueva amplitud; defendí con insistencia —y lo conseguí— un espectacular suelo de cuero de Edelman. El ante marrón crea un efecto envolvente y modifica incluso la acústica de la estancia, como cuando uno pisa la nieve recién caída. Es ahora una habitación sensual, algo nada sencillo de lograr en una arquitectura Tudor.

photographerfrank frances, agencyart department, digital techolivia demetros, prop stylistanita sarsidi
Frank Frances
Svenskt Tenn es protagonista en cualquier estancia, pero en un dormitorio infantil bajo cubierta crea un universo propio. La butaca Pelican (diseñada en 1940) es de Finn Juhl. Estilismo de Anita Sarsidi.

El salón es probablemente el espacio que menos ha cambiado. El escultor y diseñador de muebles Wendell Castle es uno de mis grandes referentes disruptivos; su obra representa un punto de encuentro real entre arte y mobiliario, y con Star Bright (1995) encontramos una de sus piezas más excéntricas presidiendo el ventanal. Parece una figura alocada bailando al fondo de la estancia.

Deborah Nevins siempre encuentra la manera de introducir elementos que elevan un jardín hacia lo inesperado con sutileza. Su trabajo previo en el terreno se mantuvo en gran medida, pero los cambios de nivel que incorporó alrededor de la nueva piscina rectangular convierten el recorrido hacia ella —y más allá, hasta el pabellón de piscina— en una lección sobre cómo un jardín puede construirse a partir de la experiencia del espacio. Es la gran estancia que no llegamos a construir; mejor aún que haya surgido al aire libre.

photographerfrank frances, agencyart department, digital techolivia demetros, prop stylistanita sarsidi
Frank Frances
El dormitorio principal es un capullo de ante marrón, sensual tanto visualmente como por su efecto acústico. La cama parece flotar sobre un suelo de cuero; una escultura de ave tallada de Papúa Nueva Guinea es casi el único objeto que habita la estancia. Estilismo de Anita Sarsidi.

No sería apropiado concluir esta historia sobre el buen vivir en Los Ángeles sin mencionar los incendios de 2025. Se ha vivido —y aún se está procesando— suficiente tragedia humana como para ser prudentes al hablar de la importancia de las cosas. Pero lo cierto es que el patrimonio arquitectónico de la ciudad, y amplias áreas del entorno construido que hicieron grande a Los Ángeles, se ha visto gravemente afectado. Muchos edificios relevantes se han perdido.

La ciudad se recuperará, como siempre. La arquitectura será reemplazada. Pero no con la misma forma ni evocando la misma historia. Amaremos los edificios que vendrán por pertenecer a nuestro tiempo, pero no procederán de aquella época en la que se fundaron imperios cinematográficos que dieron a Estados Unidos una nueva generación de divos y divas que necesitaban casas que recurrieran a la historia del Viejo Mundo para ayudar a su nuevo mundo a desplegar plenamente su herencia.

Ya no habrá más de esas. “En un lugar como Los Ángeles, donde la historia —si es que se encuentra— es relativamente reciente”, señala Seifter, “acontecimientos como los incendios nos recuerdan lo valioso que es ese legado en forma de arquitectura”. Coincido plenamente. Así, este es un homenaje —casi una carta de amor— a una casa antigua en una ciudad nueva, mi ciudad adoptiva, y a un proyecto que encontró su futuro en las formas, las historias y el encanto que ya poseía.


Imagen principal: La protagonista del salón es una escultura de Wendell Castle. El biombo plegable de vidrio y caoba procede de Rose Tarlow Melrose House, y la tela del otomán central, diseñado a medida y enfrentado, es de Soane. Estilismo de Anita Sarsidi.

Vía: Town & Country US
Traducido y editado por Fran Muñoz