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La tradición es una apuesta segura en la arquitectura y cuando se acomete una reforma siempre es interesante revisar de forma cuidadosa todos los elementos estructurales para saber sacar el mejor partido a una casa antigua. En este caso, la intervención de Colapso Studio ha conseguido unir el pasado y el presente en uno de las zonas más bohemias de Barcelona, el barrio de Gràcia. El objetivo era convertir un viejo ático con terraza en un piso muy diáfano y luminoso, y se ha cumplido a la perfección.
Susana Piquer, directora del estudio, arquitecta técnico y diseñadora de interiores, encontró un tesoro: "Hemos conservado el techo catalán original de este apartamento, dejando que su carácter resalte gracias a una paleta de tonos blancos rotos y a un sistema de estanterías empotradas a medida que se integra perfectamente en el espacio" y, sobre todo, consiguen multiplicar el espacio de almacenaje en este piso de Barcelona.
Un piso de ciudad que parece una casa de campo
La volta catalana es una belleza arquitectónica que crea un ambiente rústico muy acogedor, pero la singularidad es que tuvieron que rescatarla de su escondite bajo un falso techo. El resultado ayudó a crear un espacio de distribución abierta, compartido por el salón y el comedor, con una paleta cromática neutra que, por sorpresa, se rompe en el resto de la vivienda, aunque se mantiene un hilo conductor con un suelo de roble y unas delicadas molduras decorativas sobre las puertas de la vivienda.
La zona social tiene un toque de tradición y una gran sensación de armonía, gracias a los dos enormes balcones que permiten el paso de la iluminación natural tamizada por unas cortinas de lino en tono crudo. La decoración del salón es escueta; apenas un sofá y una mesa de centro, para dar mayor presencia a una pieza excepcional: una lámpara vintage, el diseño de luminaria de pie TMC, que realizó Miguel Milá para Santa & Cole, en 1961.
Este techo del salón con ladrillos vistos pintados de blanco añade carácter y ofrece una calidez propia de las casas de pueblo. Este remanso de paz se concreta en una amplia zona de comedor, en estilo nórdico, que se ilumina por dos lámparas Breda suspendidas del techo Breda y cable regulable en altura.
Una reforma original en cocina y baños
Este apartamento de 85 metros cuadrados combina las narrativas ricas con funcionalidad para aprovechar la iluminación natural, que solo se esquiva en el aseo y el dormitorio pequeño, y la casa también proyecta la conciencia espacial que busca siempre Susana Piquer en sus proyectos y trasmite como docente en las clases que imparte en el Istituto Europeo di Design y en LCI Barcelona.
En Colapso Studio han distribuido esta antigua vivienda de Barcelona para ofrecer dos habitaciones, salón-comedor, cocina, baño y aseo. Sin embargo, las intervenciones más disruptivas son estas últimas. La cocina es totalmente independiente y tiene una perfecta estructura en U para facilitar el orden del espacio de trabajo y el acceso a la zona de cocinado.
Está equipada con una original encimera de mármol blanco con vetas verdes y tiene una organización pensada al milímetro por la diseñadora de interiores. Toda la cocina se ha unificado con un tono mantequilla muy retro, incluso en el panelado de los armarios dispuestos en las paredes con el objetivo de potenciar el almacenaje de una casa que está muy bien aprovechada. Los estantes de madera ofrecen un espacio extra para objetos decorativos más señeros y aportan el toque extra que acompaña a la puerta acristalada, una joya recuperada de una casa familiar. El contraste de las baldosas en tono muy oscuro crea un ambiente encantador.
El baño tiene una estética muy setentera por su grifería vintage, pero más aún por el revestimiento de las paredes casi total con baldosas, en 10 x 10 cm y color azul celeste, que envuelve también el mueble de madera que alberga el lavabo exento. Es un espacio muy luminoso, que aprovecha más aún estos haces con la instalación de un espejo XXL encastrado en la pared.
Además, un aseo de cortesía cambia el juego cromático y vuelve al estilo rústico que inspiró el proyecto de Colapso Studio. Este espacio rebosa carácter y salva los habituales errores en baños pequeño, porque se ha panelado por completo con madera pintada en verde. La pericia de los interioristas ha permitido crear un armario mini con almacenaje oculto y aprovechar la puerta de un armario antiguo para crear un panel corredero.
En la habitación principal, la mirada se dirige a un par de piezas icónicas para el diseño. La fabulosa silla 292 Hill House, de Charles Rennie Mackintosh, para la firma Cassina y una ingeniosa estructura con piezas superpuestas en papel que creó Isamu Noguhi: la espectacular lámpara Akari 36 N.
El dormitorio se completa con con un armario hecho a medida, en madera azul celeste, con un banco calzador e iluminación interior para poder acceder a todas las prendas sin molestar y una cama vestida con una colcha vintage, que se apoya en un ligero cabecero de obra, en pladur, para crear un pequeño estante expositivo donde poner una pequeña lámpara de sobremesa, colocar un jarrón o dejar los libros que se leen cuando los propietarios están acostados. La habitación secundario es una alcoba sin acceso al exterior equipada con una cama y un armario de obra que ocupa toda la pared.





















