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Los propietarios de este piso en Santander –una pareja que reside al otro lado del Atlántico– querían un hogar donde pasar los veranos, no una casa de vacaciones al uso. Un detalle crucial que marcó todas las decisiones del proyecto. El estudio Fityourhouse recibió el encargo de convertir una vivienda recién adquirida y a medio reformar en un espacio con personalidad propia, estilo contemporáneo y capacidad para funcionar como residencia real durante meses.
El piso se encuentra en el edificio Castelar, uno de los más reconocibles de la ciudad, y cuenta con un tesoro de incalculable valor: unas vistas panorámicas a la bahía de Santander y al puerto que entran por ventanales generosos. Eso condicionó tanto la disposición del espacio –open concept– como la paleta de colores. La base del proyecto es neutra y atemporal, construida sobre tonos suaves y puntuada con contrastes de color en los detalles que responden al gusto personal de los clientes.
Así se resolvió la zona de día en un salón con geometría circular y vistas al mar
La planta del salón tiene una geometría circular en su zona de relax. Lo que a priori podría haberse convertido en un problema de distribución, se transformó en una de las virtudes del proyecto. Para aprovechar esa forma sin forzarla, se eligió un sofá con chaiselonge de perfil irregular que encaja con naturalidad en el arco de la estancia, flanqueado por butacas giratorias que permiten tanto contemplar la bahía como orientarse hacia el interior para una conversación.
La barra de desayuno, resuelta con una encimera en material Dekton que imita al mármol negro con veteado cálido, y decorada con cerámicas de La Navá y un centro vegetal de Flores Lucrecia Santander, actúa como punto de transición entre el salón y la cocina. Dos taburetes de piel en color butano nos introducen en este espacio –pequeño, pero bien aprovechado– donde los armarios se distribuyen en L. El color beige, junto con las puertas lisas de acabado mate y los azulejos tipo metro en blanco, crean un fondo muy limpio a nivel visual.
El comedor, aunque forma parte del mismo espacio abierto, tiene entidad propia gracias a una mesa de chapa de roble con pata escultórica de sección circular, rodeada por unas sillas con tapizado a dos colores: beige y rosa suave. Sobre ella, la lámpara Ilian de Luceplan acapara las miradas. Las botellas decorativas son de Numa Santander, y el cuadro que ocupa la pared del fondo es obra de Irene Pérez.
El panelado de roble fresado, el material que da continuidad a toda la vivienda
Una de las decisiones más eficaces del proyecto fue utilizar el panelado de roble fresado como elemento de continuidad entre distintas zonas. El mismo acabado aparece en tres puntos estratégicos: forma el cabecero del dormitorio principal, preside el recibidor –que incluye una repisa con objetos decorativos y un espejo en forma de media luna– y, en el salón, oculta tanto un armario como un radiador a la altura de la zona de sofás.
Por otro lado, la incorporación de plantas artificiales en distintos puntos de la vivienda cumple una función parecida a la del panelado: introduce un elemento orgánico que conecta espacios sin necesidad de grandes cuidados, algo clave al tratarse de una segunda residencia en la que los propietarios solo van a pasar unos meses de vacaciones al año.
Los armarios originales lacados en blanco se mantuvieron en todos los dormitorios, una decisión práctica que permitió centrar el presupuesto en los elementos que más se perciben. Del mismo modo, las puertas de las habitaciones también son las originales, lacadas en blanco.
En el dormitorio principal, las vistas al puerto son protagonistas
El dormitorio principal tiene ventanal directo a la bahía y una cama XL que apoya sobre el panelado de roble a medida. Las mesitas y un pequeño tocador completan el mobiliario; sobre este último, una vela de Cerabella. Los textiles trabajan el contraste que caracteriza al proyecto, llevándose toda la atención el plaid estampado de Pepe Peñalver.
Con tanto espacio y tanta luz natural, en el baño de la suite la interiorista optó por el contraste en lugar de seguir con la paleta clara del resto de la vivienda. El gran formato de mármol negro veteado de Inalco cubre las paredes y se extiende al lavabo, fabricado en el mismo porcelánico sobre un mueble de Madero. La iluminación indirecta pone el broche de oro, concibiendo un ambiente íntimo y envolvente.
El dormitorio secundario, pensado para los miembros más jóvenes de la familia o como habitación de invitados, sigue una línea más neutra. La pared del cabecero se resolvió con papel pintado de textura textil, a tono con el tapizado de los cabeceros, y las lámparas en negro ponen el contraste. Por su parte, los textiles combinan motivos lisos y estampados para agregar dinamismo y carácter sin perder esa base de calma.
El resultado es un hogar de temporada con la calidez y el carácter de una residencia permanente. Cada elección fue supervisada y aprobada por unos propietarios que confiaron en el criterio de su interiorista y recibieron, a cambio, un piso con vistas al mar Cantábrico donde los espacios son un claro reflejo de sus gustos y personalidad.















