Una familia buscaba una casa en la zona alta de Barcelona. Se enamoraron de un piso de 210 metros cuadrados situado en la quinta planta de un edificio levantado en la década de los años 70, aunque no fue amor a primera vista. Cuando lo visitaron, el piso era una sucesión de cuartos pequeños y, al tener tantos tabiques, muchos de ellos eran oscuros porque les llegaba poca luz natural. Pero su buen tamaño, los grandes ventanales y la terraza, todo un lujo en la ciudad, hicieron que vieran su potencial y apostaran por él.

Los encargados de lograr que los propietarios sintieran un flechazo total con este piso fueron Ana Blanco y Fran Mengíbar, los arquitectos del estudio Mengíbar Blanco, compañeros de trabajo y de vida, que entendieron el encargo enseguida: "La familia, un matrimonio con hijas trillizas de 10 años, necesitaba una casa cómoda, clara y flexible, capaz de adaptarse a su día a día y que pudiera evolucionar con el tiempo", exponen. Se pusieron manos a la obra para conseguirlo.

un piso de los 70 en barcelona reformado por mengibar blanco
Fotografía: Montse Garriga. Estilismo: Beatriz Aparicio

Cómo reformar una casa para que tenga una distribución funcional

"Desde el inicio, el proyecto se centró en la distribución como herramienta principal para dar sentido a cada espacio", explican los arquitectos. Para que el piso dejara de estar tan compartimentado y llevar luz natural a los rincones más oscuros de la vivienda, trazaron una nueva distribución con espacios conectados entre sí, que pueden aislarse a través de puertas correderas cuando es necesario, y en la que se daba una función clara a cada estancia.

Un buen ejemplo de esta mejora es el salón. La distribución original contaba con un doble salón que resultaba confuso, al repartir en dos estancias un mismo uso. El estudio Mengíbar Blanco decidió prescindir de uno de ellos y convertirlo en un despacho conectado a la zona de estar, que "mediante una corredera doble permite independizarlo o integrarlo según las necesidades", aclara la pareja.

También organizaron el salón a nivel visual. En el espacio original existía una chimenea, que estaba descentrada y hacía que el espacio se viera desordenado. Los arquitectos diseñaron una pared con un panelado de molduras en la que integraron una chimenea de mármol que sirve como eje de simetría para el resto de la estancia. También diseñaron varios muebles a medida con almacenaje oculto para eliminar ruido visual.

Un baño integrado en la habitación para ganar luz

La intervención también llegó hasta la zona de noche. El dormitorio principal, por ejemplo, contaba con unas dimensiones muy generosas, pero estaba mal distribuido y poco aprovechado. Los arquitectos lo han reorganizado para hacerlo más funcional, a la vez que han mantenido la sensación de amplitud.

Ahora, además, cuenta con un baño en suite integrado y abierto al dormitorio en la zona de lavabo para hacer más luminoso su interior, antes oscuro y sin luz natural. A cada lado del lavabo se han colocado dos cabinas para ocultar el inodoro y la ducha. "En todo el proyecto, se prioriza una distribución flexible que acompañe la vida familiar sin renunciar a la intimidad", dicen desde el estudio.

un piso de los 70 en barcelona reformado por mengibar blanco
Fotografía: Montse Garriga. Estilismo: Beatriz Aparicio

Una casa decorada con estilo atemporal

El estudio Mengíbar Blanco es conocido por el estilo cálido y contemporáneo que plasman en todos sus proyectos y por intentar, siempre que es posible, conservar y respetar al máximo la arquitectura y los elementos existentes en las viviendas antes de su intervención. En esta ocasión, también lo hicieron así.

A la hora de elegir los materiales, apostaron por acabados clásicos y atemporales. Para el suelo optaron por un parqué de roble colocado en forma de espiga; las paredes se decoran con molduras, cornisas y zócalos; el mármol en varios colores está presente en la nueva chimenea, en la encimera de la cocina y en los baños, con unos preciosos lavabos diseñados a medida.

un piso de los 70 en barcelona reformado por mengibar blanco
Fotografía: Montse Garriga. Estilismo: Beatriz Aparicio

La paleta de colores es neutra, pero no por ello aburrida. El color que predomina es el blanco, que se vuelve cálido gracias a combinarlo con mucha madera, y que es el lienzo perfecto sobre el que han dado pinceladas de color a través del arte, como el cuadro de la artista Alejandra Icaza del comedor, algunos muebles, como la butaca verde del salón, y de accesorios, jarrones y cojines. También hay toques de latón en las griferías y en los tiradores que actualizan las puertas originales.

Recorre este piso en Barcelona foto a foto
un piso de los 70 en barcelona reformado por mengibar blanco

Recorriendo los espacios de la casa, podemos percibir cómo los arquitectos han cuidado hasta el más mínimo detalle, y el cuarto de la lavadora, con muebles hechos a medida y papel pintado, es el mejor ejemplo. Otro de los detalles que más nos ha gustado es que han entelado las paredes del dormitorio con el mismo tejido del cabecero, logrando sorprender sin llamar la atención.

El resultado es una casa perfecta para una familia numerosa, donde la luz campa a sus anchas, con una distribución cómoda y un estilo atemporal. En palabras de los arquitectos: "Un hogar pensado para ser vivido, que combina elegancia y confort, y que permite crecer y transformarse sin perder su carácter". Sin duda, consiguieron cumplir el objetivo que se marcaron.