Construido en el siglo XVII por encargo de la reina Isabel de Bohemia, no fue hasta principios del siglo XIX, tras la coronación de Guillermo I, cuando el palacio Huis ten Bosch, donde ahora viven la reina Máxima de Holanda y su familia, se convirtió en residencia oficial de la Familia Real. Desde 2018, los reyes Guillermo y Máxima de Holanda, junto a sus tres hijas, las princesas Amalia, Alexia y Ariane, residen allí, al igual que en su momento lo hiciera, curiosamente, Luis Bonaparte.

Aunque la Familia Real cuenta con cuatro residencias oficiales, Huis ten Bosch en La Haya es su verdadero hogar. La Casa del Bosque, esta sería su traducción, es un bello palacio rodeado de vegetación, donde han tenido lugar muchos de los posados de los reyes y sus tres hijas. A lo largo de los años ha sufrido varias reformas, y el presupuesto de la última —63 millones de euros, que duró cuatro años, de 2014 a 2018, levantó ampollas y propició algunas críticas.

maxima de holanda y la familia real holandesa en el jardin del palacio huis ten bosch
Patrick van Katwijk//Getty Images

Qué le gusta a Máxima de Holanda

En esta reforma, llevada a cabo por Guillermo I y Máxima de Holanda, además de restaurar algunas estancias, se aprovechó para redecorar otras habitaciones, actualizarlas y vestirlas más acorde con sus nuevos moradores. Porque toda vivienda, se trate de un palacio o de un piso pequeño, debe reflejar los gustos y el estilo de habitantes.

El estilo de la reina de los Países Bajos no deja indiferente a nadie. Alegre y vitaminado, no teme a la mezcla ni a los estampados llamativos, sin perder en ningún caso esa elegancia innata que la caracteriza. La clave de su estilismo, que le ha hecho ganar un puesto entre las mujeres más elegantes de la realeza, está en saber arriesgar con las tendencias y buscar el equilibrio con los básicos. Sin olvidar el acertado uso de los accesorios y su sonrisa, dos cosas muy Máxima, que la acompañan siempre.

Por eso, aunque en las salas oficiales del palacio la decoración es más clásica, en las estancias donde la familia vive su día a día cuentan con el toque de Máxima de Holanda. En ellas, el estilo ecléctico y colorido de la reina de los Países Bajos se refleja en sus salones y estancias. Colores como el azul y el amarillo aportan un toque de alegría, mientras la mezcla de elementos clásicos con otros más modernos funciona a la perfección, dotando a los ambientes de personalidad y carácter.

maxima de holanda y el presidente de nigeria en el palacio huis ten bosch en la haya
Patrick van Katwijk//Getty Images

Ese toque personal se deja notar desde la entrada. Si esperabas una entrada al más puro estilo de Los Bridgerton te equivocas. El vestíbulo de Huis ten Bosch es palaciego, pero muy actual. La clave se encuentra en la sustitución de la espectacular lámpara de araña que presidía el espacio por otra lámpara escultura, igual de impresionante, pero en versión Led de Studio Drift.

Suelos de madera y alfombras preciosas

En Huis ten Bosch suelos, techos y paredes cuentan con un protagonismo especial. Así, los techos abovedados y artesonados, propios de la época de la construcción del palacio, conviven con suelos de madera antiguos y grandes alfombras, que se encargan de aportar calidez a las amplias estancias. Como dato curioso, durante la reforma se utilizaron 1.300 metros cuadrados de moqueta.

Las paredes toman la palabra en todas las habitaciones, adoptando un lenguaje distinto en cada una. Pinturas en alegres colores, superficies enteladas, revestimientos lujosos, papeles pintados que parecen cuadros y frisos de madera y molduras pintados a juego con las puertas dan forma y vida a cada sala.

Del Salón Azul al Salón Chino

Un buen ejemplo es el Salón del ADN, que debe su nombre a las 60.000 piezas de cerámica de sus paredes que reproducen el ADN de los reyes de los Países Bajos, obra del artista Jacob Van der Beugel. Por cierto, las sillas verdes son las originales e iban a juego con la seda de este color que recubría originalmente las paredes.

salon azul maxima de holanda en palacio huis ten bosch en la haya
Casa Real de Países bajos

También las paredes son protagonistas en el Salón Azul, donde frescos, que juegan con el efecto collage, muestran momentos y objetos importantes en la vida de la familia real, como el manto que llevó el rey Guillermo I en la ceremonia de su coronación, los patines con los que el monarca compitió en la Carrera de las Once Villas de Frisia o su mascota. O en el Salón Chino donde lucen restaurados los paneles originales del siglo XVII.

La colección de arte de Máxima

Si hay una cosa que caracteriza el estilo de Máxima de Holanda es el uso de accesorios. Sombreros, pendientes y broches elevan su look, derrochando personalidad. En Huis ten Bosch esto se traduce en lámparas de sobremesa colocadas estratégicamente, cojines que visten los sofás y hacen más mullidos los asientos o numerosas piezas de arte.

El arte merece una mención aparte ya que se incorpora en las estancias no como un elemento de decoración más, sino como parte de los espacios. Al igual que en el resto de Huis ten Bosch se combinan cuadros de pintores holandeses del siglo XVII como Theodoor van Thulden o Jacob Jordaens, con otros de artistas contemporáneos. Al igual que jarrones y piezas de diseño moderno se mezclan con valiosas antigüedades, luciendo en estanterías, mesas y otras piezas del mobiliario de las distintas estancias.

vestibulo palacio real maxima de holanda huis ten bosch en la haya
Casa Real Países Bajos

Además, en las estancias más personales, como son los despachos de los reyes o la biblioteca, que cuentan con una decoración más moderna y funcional, destacan las fotografías de los miembros de la familia real holandesa, que ponen una nota más personal a las estancias.

Cortinas con aire palaciego

De la misma manera, resulta interesante destacar el papel protagonista de las cortinas. Donde no hay un ventanal que no cuente con ellas, largas y poderosas, con galerías de tela y bandó, se recogen a los lados para dejar pasar la luz. El efecto nos hace pensar en bailes de palacio como el de máscaras de la cuarta temporada de Los Bridgerton. Mientras las estancias más funcionales, como el despacho de la reina o la biblioteca, apuestan por los estores, aportando un toque más informal.