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Una casa puede ser funcional y estar bien situada y, aun así, no cumplir con nuestras expectativas. Eso era lo que le pasaba a esta vivienda familiar en el barrio madrileño de Pío XII: superficies lisas, paredes blancas sin carácter y un mobiliario que no terminaba de encajar en las proporciones de las estancias. Sus propietarios, amantes de los ambientes clásicos y acogedores, se sentían ajenos a su propio hogar. Studiomac Interiorismo se encargó de la reforma parcial con el mandato de construir, desde cero, una identidad estética acorde con sus gustos.
"Tras las primeras reuniones, descubrimos que los clientes se sentían especialmente cómodos en ambientes clásicos y acogedores. Con esa premisa, comenzamos por vestir las paredes del salón y el pasillo con molduras decorativas que aportaran elegancia y profundidad. A continuación, optamos por un tono cálido para la pintura general de la vivienda, creando una base envolvente que unificara la intervención", explican los interioristas.
Una librería a medida resuelve el almacenaje del salón-comedor
La pieza que organiza el salón es una gran librería diseñada a medida que se extiende de pared a pared y concentra varias funciones: almacenaje abierto y cerrado, espacio integrado para el televisor y, como detalle de distinción, una chimenea eléctrica con embocadura de piedra caliza. El sofá de líneas clásicas de Manuel Larraga se tapizó en un beige suave; el color llega a través de la alfombra verde de Zara Home y de los cojines en tonos caldera –tejidos de Guell Lamadrid, Pepe Peñalver y Lizzo– que animan el conjunto sin alterar el ambiente general.
La mesa de centro –en madera y con sobre de cristal– es de El Corte Inglés, y las cortinas de yute refuerzan esa apuesta por los materiales naturales que recorre toda la intervención. En la lámpara de pie, el estudio recurrió a una pieza de diseño propio –con base de madera– que al mismo tiempo separa sutilmente el sofá y el chaiselongue, ambos con idéntico tapizado.
En el comedor, el mueble a medida se prolonga en forma de banco con almacenaje que actúa a la vez como asiento para la mesa, incorporando ambas estancias en una misma pieza de carpintería. La mesa es de los propietarios, las sillas son de Kave Home y la lámpara de New Works aporta un punto de modernidad que contrasta bien con el clasicismo del resto. En la pared, un cuadro de Iratxe Arteta mantiene la misma temperatura cromática del resto de la casa.
Un cerramiento de cristal deja pasar la luz entre el salón y el despacho
En la era del teletrabajo, cada vez son más las personas que invierten en soluciones para integrar el despacho en el hogar sin que la zona de trabajo se acapare visualmente el resto de la estancia. En esta vivienda, Studiomac resolvió el problema con una celosía acristalada de perfilería blanca que separa ambos espacios sin bloquear la luz. La perfilería blanca minimiza el impacto visual del cerramiento y multiplica la sensación de luminosidad, de manera que el salón no pierde amplitud y el despacho no se percibe como un cuarto cerrado.
Dentro, una librería de proporciones similares a la del salón responde a la pasión lectora de los propietarios y mantiene la coherencia entre ambas estancias. El estudio repitió el mismo lenguaje formal a propósito: que el despacho se leyera como una prolongación natural del salón, no como un espacio aparte. El resultado es un rincón luminoso y funcional que, visto desde el salón a través del cristal, suma profundidad visual a toda la zona de día.
El dormitorio principal se diseñó con un estilo clásico actualizado
En el dormitorio principal, las molduras aparecen de nuevo, siguiendo el hilo conductor del interiorismo. Los propietarios pidieron un cabecero con color, y el estudio optó por un terciopelo verde de tacto suave diseñado a medida. Una alfombra beige acompaña la composición, rebajando la intensidad cromática sin restar presencia. Los cojines combinan estampados verdes de Harlequín –en Pepe Peñalver– con lisos en lino crudo de Lizzo y detalles en turquesa de Alhambra. Los cuadros son de Iratxe Arteta y la lámpara de sobremesa, del propio estudio.
En el baño principal, la distribución se reorganizó por completo. Para el revestimiento, el estudio eligió un porcelánico de Azulejos Peña con un dibujo sutil que aporta movimiento sin recargar. En la zona del lavabo, un papel de espiga verde de La Maison contrasta con el resto del baño sin desentonar. El mueble, diseñado a medida en madera con lavabos sobre encimera, cierra el conjunto con una estética cálida y contemporánea, con toallas y jabones de Zara Home como últimos detalles.
Los espacios infantiles se plantearon para evolucionar con los niños
En el dormitorio juvenil, Studiomac diseñó un cabecero tapizado a medida y añadió un escritorio con silla, convirtiendo la habitación en un espacio preparado para una nueva etapa de estudio y mayor autonomía. La colcha en lino calabaza y los cojines en turquesa y mostaza, de Alhambra y Pepe Peñalver, introducen una combinación de color que resulta fresca sin perder la coherencia con el resto de la casa.
El baño infantil se resolvió con un criterio distinto al del resto de la vivienda. El azulejo destonificado de Nais en tonos azules cubre las paredes y le da al espacio una personalidad propia, mientras que un alicatado neutro equilibra la composición e impide que el conjunto resulte excesivo. El mueble es de Royo, y los complementos –toallas, jabones y pequeños elementos decorativos– son de Zara Home.
Tras la reforma parcial, Studiomac logró dotar de calidez y espíritu de hogar esta vivienda familiar, combinando una estética clásica con detalles atemporales en una gama cromática que propicia la calma y el sosiego. Todo ello, sin olvidarnos del ingenio tras las soluciones de distribución –como el separador de ambientes del despacho– y el mobiliario a medida –como la estantería del salón–.
















