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A la hora de diseñar un piso de soltero, la distribución open concept suele ser la más buscada. Y es que sin niños de por medio, no se necesitan tantos espacios privados. Además, en este tipo de viviendas, los clientes suelen priorizar la creación de zonas de reunión en las que recibir las visitas de amigos y familiares. Eso es justo lo que ocurrió en este piso reformado íntegramente por los interioristas de Studiomac en Madrid.
El propietario, un hombre soltero, quería un hogar más libre y fluido, con espacios donde pudiera charlar con sus visitas mientras cocina o toman el aperitivo. Y para ello, no hay mejor solución que una cocina abierta al salón. "Esta decisión transformó por completo la casa, generando un espacio de convivencia amplio, luminoso y profundamente funcional", explican los interioristas. La nueva distribución favorece la continuidad visual y convierte la zona de día en el auténtico corazón del hogar.
Cómo diseñar una cocina abierta al salón que sea funcional y con carácter
Desde Studiomac, diseñaron la cocina con un objetivo muy definido: sencillez y funcionalidad sin renunciar al carácter. Para ello, seleccionaron un tono gris cálido en los frentes, acompañado por muebles altos en madera que brindan textura y equilibrio. La elección del color fue clave para que la cocina se integrara con naturalidad en el espacio de día sin crear una ruptura visual brusca con el salón.
La isla central se convirtió en el elemento estratégico de toda la distribución. Organiza la circulación, divide los ambientes sin separarlos físicamente y actúa como espacio de reunión cotidiano donde los invitados se apoyan mientras conversan con quien cocina. Sus taburetes, con trasera de madera y un diseño versátil, encajan tanto en el contexto de la cocina como en un ambiente más social y distendido. Es precisamente ese doble papel –funcional y social– lo que convierte a la isla en la pieza más inteligente de toda la reforma.
Uno de los detalles más sorprendentes del proyecto es el cuarto de lavandería y plancha, ingeniosamente oculto tras una de las puertas de la cocina. En pisos de tamaño medio, esconder los espacios de servicio dentro de la propia cocina es una estrategia cada vez más habitual que permite ganar metros útiles en otras zonas de la vivienda y mantener una imagen más coherente y despejada en el día a día.
Salón y comedor: cómo crear continuidad visual entre dos ambientes
En comunicación directa con la cocina encontramos el salón, cuya distribución se modificó por completo para optimizar el espacio. "Diseñamos un mueble lineal de estética serena que ofrece un apoyo perfecto para la televisión y aporta una gran capacidad de almacenaje", indican desde Studiomac. El sofá chaiselongue, tapizado en un beige antimanchas, se acompaña de cojines en tonos más vibrantes que introducen matices cromáticos sin quebrar la armonía.
La mesa de centro de madera conecta con el resto de materiales empleados en la vivienda y refuerza la sensación de calidez que recorre todas las estancias. Sobre el ambiente destaca una obra llena de luz y movimiento de la artista Marcela Once, que agrega un toque emocional y artístico al conjunto. Todo un acierto, ya que la obra actúa como ancla visual del espacio y eleva el nivel del conjunto sin necesidad de añadir demasiados elementos decorativos.
Para el comedor se optó por una mesa negra que dialoga con el tono de los muebles de la cocina y aporta carácter al espacio. Se combinó con sillas tapizadas en beige, en consonancia con el sofá, creando una continuidad cromática que potencia la serenidad general. La obra de Fabiola Escario de la Vega termina de dar cohesión al ambiente, subrayando ese estilo sobrio pero con fuerza que define toda la casa.
Cabecero de obra más cabecero decorativo: una apuesta ganadora
En el dormitorio principal, los interioristas apostaron por una solución tan particular como funcional: un muro a media altura que sirve como estante para apoyar libros, dispositivos de uso diario y pequeños objetos personales. Esta pieza, construida a medida, elimina la necesidad de mesillas voluminosas y libera espacio visual en los laterales de la cama. Delante del muro, un cabecero decorativo tapizado en un suave gris cálido se acompaña de cojines en tonos azules y verdes lavados.
Las mesillas de noche en madera de Kenay Home añaden ese toque natural y orgánico que recorre toda la vivienda como un hilo conductor, desde los muebles de la cocina hasta los acabados del dormitorio. La coherencia de materiales es uno de los valores más destacados de este proyecto: madera, beige, grises cálidos y pequeños acentos de color aparecen de forma recurrente en cada estancia.
El baño principal se resolvió con un porcelánico en tonos neutros –entre el gris y el beige– que genera un espacio muy sereno, con claras referencias a la estética de un spa urbano. La iluminación indirecta es la gran protagonista de este ambiente: se trabajó con detalle para crear un efecto íntimo y relajante, ideal para desconectar al final del día. La combinación de materiales neutros, iluminación estudiada y ausencia de elementos decorativos superfluos logra un resultado elegante y cálido.
El balance final de esta reforma es el de una vivienda pensada para disfrutarse tanto en soledad como en compañía: abierta y luminosa en la zona de día, íntima y acogedora en la zona de noche. Una casa que confirma que, cuando la distribución está bien resuelta y los materiales se eligen con coherencia, no hacen falta grandes superficies para conseguir un hogar que se sienta completo, funcional y con una personalidad muy definida.















