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Después de muchos años viviendo en distintas ciudades —de Bilbao a Barcelona, pasando por Buenos Aires— los propietarios de esta casa sintieron que había llegado el momento de iniciar una nueva etapa. Con sus hijos ya mayores e independizados, buscaban un lugar donde asentarse con más calma y disfrutar de un ritmo de vida distinto al que habían llevado durante décadas. El destino elegido fue Talavera de la Reina, una ciudad con una escala más humana y un ritmo de vida más pausado donde descansar después de tantos años de movimiento.
A la hora de buscar una vivienda tenían una idea bastante clara de lo que necesitaban. Buscaban un espacio luminoso y fresco, con una base en tonos neutros que les permitiera mezclar muebles vintage con antigüedades y diseños actuales. Querían un ambiente distinto al de sus otras propiedades familiares que tienen carácter más tradicional, querían un interior más libre y limpio, una casa tranquila que pudiera ir evolucionando con el tiempo. Finalmente encontraron un piso que reunía algunas de esas cualidades (aunque también presentaba bastantes desafíos).
Cómo reformar una casa con planta irregular
Con una superficie de 135 metros cuadrados, la casa tenía una de las virtudes más buscadas por los propietarios: la luz. Varias ventanas repartidas por la vivienda permitían que la claridad natural entrara con generosidad en todas las estancias. Sin embargo, visualmente el interior tenía demasiado ruido. La última reforma databa de los años ochenta y había dejado tras de sí un escenario algo caótico. Las paredes estaban cubiertas de gotelé y pintadas en colores tan intensos como el violeta o el verde lima que fragmentaban visualmente el espacio.
Los falsos techos eran muy bajos y comprimían las habitaciones, mientras que la distribución no resultaba especialmente funcional. A todo ello se sumaba la complejidad de la propia planta. La vivienda estaba llena de chaflanes y pilares y prácticamente ninguna estancia era completamente cuadrada. Esa geometría irregular complicaba mucho la organización del espacio y reforzaba la sensación de desorden.
A pesar de todo, los propietarios supieron ver el potencial que se escondía detrás de ese interior algo desactualizado. La luz, la ubicación y la amplitud del piso eran una base muy prometedora. Para transformar ese potencial en un hogar acudieron al estudio de interiorismo de Sandra Vilar, que asumió el reto de ordenar la arquitectura sin borrar la singularidad de la vivienda.
Una reforma para despejar visualmente la casa
“Partíamos de una planta muy compleja, con muchos chaflanes y encuentros difíciles”, explica la interiorista. La estrategia del proyecto fue clara desde el principio: antes de añadir elementos, había que despejar. “Lo primero fue simplificar la arquitectura y reducir todo el ruido visual que tenía”, señala Vilar. “Queríamos ordenar la geometría y hacer que los elementos estructurales pasaran a un segundo plano”.
La intervención fue relativamente contenida, pero muy cuidadosa. La interiorista decidió eliminar los falsos techos innecesarios para recuperar la altura original de la vivienda y permitir que la luz natural circulara con mayor libertad. También se revisó la distribución para aprovechar mejor cada rincón de una planta complicada y conseguir una vivienda más armoniosa y luminosa.
Crear una base neutra para ganar luz y quitar ruido visual
La inspiración del proyecto fue concebir la vivienda como una especie de galería doméstica. “La idea era crear una caja neutra, bien iluminada, que funcionara como soporte para las piezas que dan vida al espacio”, explica la interiorista. Para lograrlo, todas las estancias se unificaron mediante una base blanca que recorre paredes y techos. Este gesto, aparentemente sencillo, transforma por completo la percepción del interior. La arquitectura se simplifica visualmente y la luz natural se multiplica. “El blanco no se planteó como un vacío”, añade Vilar, “sino como una base que permitiera que los textiles, el arte y los objetos pudieran destacar sin saturar el conjunto”.
La decoración: tranquila y con historia
Una vez establecida esa base arquitectónica tranquila, el proyecto incorporó la segunda capa: la decoración. En este punto entran en juego la historia personal de los propietarios y las piezas que han ido reuniendo a lo largo de los años. Su vida itinerante había dejado una huella tangible en forma de muebles y objetos. Durante todo ese tiempo habían comprado piezas en subastas, reunido antigüedades y encontrado objetos especiales en distintos lugares del mundo. Poco a poco fueron construyendo una colección personal muy diversa que, hasta ahora, había ido acompañándolos de casa en casa.
Sobre el fondo blanco, los textiles, las alfombras o las obras de arte introducen pinceladas cromáticas que animan el espacio sin romper su serenidad. Este planteamiento permite además que el interior siga evolucionando con el tiempo: nuevos objetos pueden entrar en la casa, otros pueden cambiar de lugar o desaparecer, creando un equilibrio constante entre muebles antiguos, piezas diseñadas a medida y estallidos de color muy medidos.
Hay además un elemento que aparece de forma recurrente en todas las estancias: las flores. La propietaria es una gran amante de ellas y rara vez faltan preciosos ramos de flores frescas sobre una mesa, una consola o una estantería. Sus colores y texturas introducen una dimensión viva y cambiante que dialoga con la neutralidad del espacio e invita a disfrutar de la belleza cotidiana y efímera.
El resultado final es una vivienda luminosa, serena y abierta al cambio. Un interior que ha logrado domesticar una planta compleja y convertirla en un escenario flexible donde conviven las antigüedades favoritas de los interioristas con piezas contemporáneas y recuerdos de distintas ciudades. Más que imponer un estilo cerrado, el proyecto ha construido un marco donde la vida —y las piezas que la acompañan— puede seguir transformándose con el tiempo. Una casa pensada, precisamente, para eso: para seguir creciendo con quienes la habitan. Para la interiorista, "esta casa demuestra que, cuando se deja pasar la luz, la vida florece".














