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No sabemos a ciencia cierta cuántas propiedades integran el portfolio propietario de Carlos III de Inglaterra, uno de los monarcas más ricos del mundo. Lo que sí es seguro es que la reina Camilla no va a encontrarse desasistida de opciones en el hipotético caso de que deseara cambiar de residencia cada mes. Incluso cada semana. Con todo, es improbable que la septuagenaria consorte se plantee tales sueños.
Sabemos que sus gustos no son tan distintos a los de la reina Isabel II, a la que nada podía gustar más que calzarse las botas de agua para pasear por las inmediaciones de Balmoral, su residencia de verano en Aberdeenshire, la puerta de las Highlands escocesas. Es un clásico de la alta sociedad británica, apasionada del campo, la caza, las caminatas y las barbacoas. Dicen que Isabel II no era más feliz en ningún lugar, pues en Balmoral, donde falleció, se sentía libre para ser ella misma. Fue su casa más querida.
La casa favorita de Camilla Parker-Bowles
La reina Camilla tiene su particular Balmoral mucho más cerca de Londres. Su residencia más querida, Ray Mill House, está en el condado de Wiltshire, a apenas 27 kilómetros de Highgrove, la casa de campo de Carlos III. La mansión, construida en una finca de 68.000 metros cuadrados en la ribera del río Avon, fue adquirida por la reina Camilla cuando se separó de su primer marido, Andrew Parker Bowles, en el año 1995.
De ahí la etiqueta de ‘mansión de divorciada’, que no cuesta nada imaginar como escenario de las citas secretas de los viejos amantes, mucho antes de que su larguísimo romance interrumpido se oficializara. Que esta casa tiene una significación muy relevante para la consorte es evidente: tras su boda en 2006 con el que pronto se convertiría en monarca, puso como única condición no verse obligada a desprenderse de ella. Ha sido su refugio, el lugar donde volver a reconectar con la mujer que fue antes de llevar la corona, hasta hace escasas semanas.
Cómo es por dentro Ray Mill House
En realidad, Ray Mill House es un lugar especial para toda la familia Parker-Bowles. De hecho, la hija menor de la reina Camilla, Laura, se casó allí en 2003. Para entonces su madre ya se había mudado a Clarence House, la mansión londinense donde Carlos III prefiere vivir la mayor parte del año. Esta residencia real posee varias ventajas, entre ellas que fue íntegramente renovada a gusto de Carlos de Inglaterra, por valor de 6 millones de libras, que salieron de la fortuna personal de entonces príncipe de Gales. Sin embargo, Camilla siempre ha buscado el momento para disfrutar de su ‘mansión de divorciada’, un lugar evidentemente muy familiar también para el Rey. De hecho, sabemos que este se encargó personalmente de diseñar parte de los jardines de la casa, protagonistas de un extenso reportaje en la revista Country Life, en 2022.
Cuidar de sus jardines, cultivar sus hortalizas en la huerta y disfrutar de la compañía de sus perros y sus caballos ha sido la mejor terapia para Camilla de Inglaterra, según su propia confesión. Además de plantaciones florales impresionantes, el exterior de Ray Mill House cuenta con sus propias colmenas, cuya miel se vende en exclusiva en Fortnum & Mason y cuyos beneficios se destinan a causas benéficas.
Y no nos olvidemos de la piscina descubierta, para remojarse en verano: ni hablar de longitudes olímpicas para nadar. Como sabemos, Camilla Parker-Bowles es más aficionada a montar o caminar (como Isabel II) que a la natación. En algún lugar de la propiedad se encuentran varias esculturas de madera que representan a elefantes a tamaño real, pertenecientes a Lanterna Elephant, una organización benéfica de conservación de la vida silvestre.
Cuánto cuesta Ray Mill House ahora
Visto este despliegue exterior, a nadie extrañará que la propiedad haya alcanzado un valor en el mercado de alrededor de 2,5 millones de euros. La reina Camilla compró Ray Mill House por 900.000 libras, por lo que hablamos de una revalorización cercana al 400%. Con todo, su interior apenas ha sufrido renovaciones desde los años 90 y se puede decir que representa al cien por cien la personalidad de la reina Camilla: relajada, informal y bastante tradicional. El edificio principal, erigido en 1860, es de estilo italiano, con ampliaciones de estilo neogeorgiano ya en el siglo XX. Está protegido por ser una edificación histórica, con lo que las modificaciones en su estructura o ampliaciones están terminantemente prohibidas por las autoridades que protegen el patrimonio arquitectónico británico.
Ray Mill House posee seis habitaciones que se distribuyen por los dos pisos de los que constan la ‘mansión de divorciada’ de la reina Camilla, caracterizada por unos techos altísimos, como todas las casas señoriales de la época. El salón principal se abre al jardín a través de unas grandes puertas y posee la inevitable chimenea, de un tamaño considerable. Robert Kime, interiorista de confianza del rey Carlos, de la millonaria Daphne Guinness o del duque de Beaufort, se encargó de asistir a la propietaria con la decoración, a la que caracterizó como “eminentemente familiar”, con bastante mobiliario de origen italiano que fue de la tía de Camila, Violet Trefusis.
Resulta particularmente llamativa la paleta de color utilizada en algunas de las estancias de la casa, con paredes de un fuerte color amarillo y cortinas florales. La gran cocina posee las citadas paredes amarillas, combinadas con azulejos rojos y un suelo enlosado en azul. En el comedor contiguo al salón encontramos un papel pintado de estilo barroco y un retrato de la bisabuela de Camilla, Alice Keppel.
“Este es el único lugar en el que puedo relajarme a mi manera”, confesó la reina Camilla sobre su mansión en Wiltshire a la revista Country Life. Distintos cronistas de la actualidad royal británica han insistido en que esta casa le ofrece un respiro al modo de vida de Carlos III, permanentemente asistido por un nutrido contingente de personal de servicio. Dicen que en Ray Mill House, Camilla puede andar descalza, dejar sus cosas por cualquier sitio, tomarse un gin&tonic a media tarde y ver alguno de sus adorados culebrones, esos que su esposo detesta.
n Highgrove, la cercana residencia en el campo del monarca, reina sin embargo la obsesión de este por el orden. “Aunque está considerada la residencia más relajada del Rey, incluso allí se rodea por un equipo que incluye chef, mayordomo y policías en cada esquina, con lo que la privacidad es imposible”, contó una fuente cercana a Buckingham Palace al diario The Telegraph.
Quién posee ahora la casa de Camilla
“El Rey ha vivido toda su vida rodeado de gente, con lo que ya está acostumbrado a esta circunstancia. La reina Camilla, sin embargo, ha tenido derecho a su privacidad durante la mayor parte de su vida, con lo que conoce el placer de cerrar la puerta de su casa y dejar a todo el mundo fuera. Entiende lo que significa realmente disfrutar de la privacidad”, siguió explicando.
Se entiende mejor que la monarca consorte no quisiera deshacerse de este paraíso en el que ser ella misma, sin necesidad de impostar realeza incluso ante el personal de servicio. Además, en caso de fallecimiento de su esposo, sería el lugar en el que podría retirarse para vivir sus últimos años, sin necesidad de depender de una de las residencias de los Windsor. La importancia de esta mansión en su vida ha sido tal, que el rey Carlos decidió comprar la propiedad contigua cuando salieron a la luz los planes de su propietario de ponerla en el mercado.
Efectivamente: en marzo de 2025, el rey Carlos adquirió Old Mill por 3,5 millones de euros procedentes de su fortuna privada, ante la posibilidad de que la propiedad se explotara, por ejemplo, para la celebración de bodas. Un tipo de negocio que daría al traste con la sensación de privacidad y la tranquilidad que tanto desea la reina Camilla. Según publicó el Mail on Sunday, la transacción supuso para Carlos III, por entonces inmerso en su tratamiento contra el cáncer, "una inversión financiera sólida y una forma de mantener la privacidad, la protección y el disfrute continuado de la reina Camilla de su querida casa, sin utilizar fondos públicos". Paradójicamente, en estos días hemos sabido que la consorte se ha deshecho de su adorada Ray Mill House, por motivos que se desconocen.
La llamada ‘mansión de divorciada’ de la reina Camilla ha cambiado de manos y ha pasado a ser propiedad de su yerno, Harry Lopes, el hombre de negocios con el que se casó su hija Laura. También aparece como beneficiario su socio Jake Irwin, financiero que estaría representando los intereses de los hijos de la reina Camilla. Todo indica que Camila Parker-Bowles ha iniciado el proceso de poner orden en sus finanzas de cara al tramo final de su vida, traspasando en vida a sus hijos lo que va a ser su herencia. Estudiada la situación, esta ha sido seguramente la forma más rentable de traspasar su patrimonio. De hecho, la teoría de que trataría de impostar cierta sobriedad dado el escrutinio que viene sufriendo la fortuna inmobiliaria del rey Carlos no se sustenta demasiado. La reina Camilla no se ha caracterizado por su querencia a la sofisticación y el lujo, al contrario. Lo suyo es la tranquilidad. Probablemente seguirá disfrutando de su amada Ray Mill House, mientras sus nuevos propietarios se encargan de mantenerla en plena forma.











