Nadie lo diría, pero esta casa fue, en el primer lustro de este siglo, un balneario. Imón es muy conocido por sus antiguas salinas, las Salinas de Imón, en Guadalajara, que fueron de las más importantes de Castilla durante siglos. Aguas mineralizadas, manantiales y surtidores naturales dibujaron un día la función primigenia de este gran edificio que se encuentra en un extremo del pueblo. De aquello solo queda la nostalgia y el recuerdo porque hoy, esta casa, luce cómoda, abierta al bello paisaje y llena de abundante luz. Es el refugio de campo soñado del decorador y anticuario Juan Moliné, quien ideó un proyecto integral sobre el edificio original, que fue llevado a cabo por el arquitecto Santiago Mesalles.

La vivienda actual nació tras una reforma integral en la que no quedó rastro del viejo spa. Y a la vista de su buena integración en el entorno rural y en el paisaje, muchos vecinos de la zona siguieron su estela. De hecho, la vivienda de Moliné fue el germen de un reto aún mayor: rehabilitar todo el pueblo. "La idea surgió de manera espontánea, y la voy trabajando poco a poco, casa por casa, buscando clientes amantes de este estilo de vida serena, y que valoren el interiorismo y las antigüedades, en una zona poco masificada y muy cerca de Madrid", cuenta Moliné.

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Fotos: Pablo Sarabia. Realización: Mercedes Ruíz Mateos
Una enorme chimenea francesa de piedra de finales del siglo XVIII preside el salón. La mesa baja es un diseño de Juan Moliné, realizada en hierro y mármol africano. La obra de la izquierda es del artista Luis Gamo y fue adquirida en Le Secret. Delante, una pareja de arcángeles de madera del barroco italiano (siglo XVI), de Le Secret. Al fondo, sobre la consola, pieza de sal de Mali. Los sofás de tres metros se tapizaron con lino crudo.
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Fotos: Pablo Sarabia. Realización: Mercedes Ruíz Mateos
Butaca Louis XIV (s. XVIII) y cornucopia española Felipe V (s. XVIII) en Le Secret.
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Fotos: Pablo Sarabia. Realización: Mercedes Ruíz Mateos
Blanco, crudo y gris claro conforman un espectro cromático que multiplica la luz. Cuatro ventanales con cuarterones inundan el espacio de claridad. Sobre la mesa baja de madera de olmo, una lámpara de mesa para crear ambiente al atardecer.
"Muchos de los muebles los diseñé a medida y los aderecé con antigüedades del s. XV en adelante", Juan Moliné
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Fotos: Pablo Sarabia. Realización: Mercedes Ruíz Mateos
Sobre estas líneas, zona de trabajo con una gran mesa francesa de pino lavado; butaca Louis XIII, tapizada en lino antiguo. Los espejos de la pared se hicieron con lunas de cristal de épocas pasadas. En un lateral, poniendo el toque verde, una vasija antigua de mármol travertino con una alta palmera kentia de interior. Al otro lado, un tronco vaciado que hace las veces de macetero.
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Fotos: Pablo Sarabia. Realización: Mercedes Ruíz Mateos
El salón, al igual que el resto de la casa, se distingue por su claridad y comodidad. Una librería de obra, repleta de libros, convierte la estancia en una sala de lectura. La mesa de centro es un diseño a medida del propietario, realizada en hierro y mármol africano. La bola de madera de tamarindo es de Helena Egea.
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Fotos: Pablo Sarabia. Realización: Mercedes Ruíz Mateos
sobre la mesa de madera, una pareja de hacheros siglo XVII en plata corlada de Le Secret.

Sus 550 metros cuadrados se transformaron en una vivienda cómoda y luminosa, hoy segunda residencia para largas estancias. La decoración está marcada por la profesión de Juan, uno de los socios fundadores de Le Secret, anticuario de Madrid. La distribución cambió por completo. Hoy tiene un gran recibidor, un salón principal, tres dormitorios con baños en suite, un comedor que incorpora una parte de cocina abierta, un porche, una despensa, un lavadero y otras estancias menores.

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Fotos: Pablo Sarabia. Realización: Mercedes Ruíz Mateos
Juan Moliné ama las antigüedades. Como ejemplo, la enorme copa de mármol de Nápoles (s. XVIII), que se aprecia desde la entrada, o la pareja de sillas francesas Louis XIII Os De Mouton, tapizadas en blanco, de Le Secret, igual que la columna de madera.
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Fotos: Pablo Sarabia. Realización: Mercedes Ruíz Mateos
La mesa de comedor es un diseño de Juan Moliné en microcemento. Sobre ella, una lámpara Carlos IV procedente de La Granja, de Antigüedades Kunst Galerie. La sillería de comedor y el reloj de madera de pino, son antigüedades suecas
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Fotos: Pablo Sarabia. Realización: Mercedes Ruíz Mateos
En la antesala de la cocina, una despensa con anaquelerías ocupa toda la pared frontal. Almacenadas y expuestas, una colección de vajillas blancas y objetos de plata antigua.
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Fotos: Pablo Sarabia. Realización: Mercedes Ruíz Mateos
Un mostrador de obra y una pareja de banquetas de bambú de los años 70, de Mestizo, componen la zona más informal de la cocina. El grabado antiguo es de colección familiar
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Fotos: Pablo Sarabia. Realización: Mercedes Ruíz Mateos
Sobre la mesa redonda, candeleros y platos de estaño. Al fondo, un mostrador realizado a medida con pila de mármol encastrada. Sobre él, una vasija cerámica con ramas del campo que acentúa la sensación visual de altura y naturalidad.

El interiorismo respira un sello clásico renovado. Mezcla piezas antiguas con muebles a medida y otros de diseño. Grises tenues, tierras claros y blancos en todos sus matices conviven con suelos de piedra y paredes níveas en las que se refleja la profusa claridad que entra por los ventanales. Y cuando oscurece, focos de escayola empotrados y lámparas de sobremesa crean ambiente y unifican como un filtro las tapicerías de terciopelo y la ropa de cama y cortinas de lino. "Muchos de los muebles los diseñé a medida y los aderecé con antigüedades del s. XV en adelante", explica Moliné. Esculturas italianas, butacas francesas, columnas americanas, vasijas, cuadros, candelabros, armarios y sillerías gustavianas... El resultado, una casa ecléctica y armónica donde el tiempo fluye en calma en plena Alcarria de Guadalajara.

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Fotos: Pablo Sarabia. Realización: Mercedes Ruíz Mateos
Sobre un vajillero francés del s. XIX, un lebrillo antiguo. Las sillas son gustavianas y, como el resto, proceden de Le Secret. El escritorio con sobre plegable también es de estilo Gustaviano. Sobre él, un retrato francés del siglo XVIII. La banqueta de patas de madera y cuernas es de Le Secret.
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Fotos: Pablo Sarabia. Realización: Mercedes Ruíz Mateos
Un tapiz Aubusson (s. XVII) de Isabel Martínez, sobre una consola italiana en plata corlada de mediados del siglo XVII, de Le Secret.
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Fotos: Pablo Sarabia. Realización: Mercedes Ruíz Mateos
Al dormitorio se accede cruzando un portón del siglo XIV, de Antigüedades Marsol. El suelo está recubierto con una estera. Silla barroca sueca (s. XVIII) de Le Secret. Las obras son de Luis Gamo.
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Fotos: Pablo Sarabia. Realización: Mercedes Ruíz Mateos
En el baño, jarrón con ramas de arce. Armario francés decapado del s. XIX, de Antigüedades La Mecedora. Terracotas griegas y escultura italiana de Narciso, en bronce (s. XIX), de Le Secret