Para muchos compradores lo importante es la ubicación. Otros buscan metros cuadrados. Cada vez más, rentabilidad. Pero también están los que buscan algo no tan fácil de encontrar: relato. Vivir en un icono de la arquitectura contemporánea no consiste solo en adquirir una vivienda, sino en formar parte de la historia construida de una ciudad. Dormir bajo una estructura firmada por un gran arquitecto, recorrer cada día espacios estudiados en las escuelas y habitar edificios que han definido una época.

Un inmueble singular aporta algo que va más allá del diseño: identidad. Los edificios icónicos envejecen mejor, resisten las modas y conservan su atractivo incluso en los momentos de mayor incertidumbre del mercado. Frente a la vivienda genérica, la arquitectura de autor actúa como valor refugio. No se repite, no se multiplica y, precisamente por eso, mantiene su deseabilidad.

Madrid vive además uno de sus momentos más sólidos como plaza inmobiliaria internacional. A su estabilidad económica se suma una creciente atracción cultural, una escena creativa madura y una calidad de vida que ha situado a la capital entre las ciudades europeas más interesantes para invertir. Comprar bien hoy en Madrid pasa, muchas veces, por comprar arquitectura con apellido.

Estas cuatro viviendas actualmente a la venta permiten algo poco habitual: vivir dentro de algunos de los grandes iconos residenciales de la ciudad.

Ático dúplex en la Casa de las Bolas

Julio Martínez Zapata. Barrio de Salamanca (1895)

No todos los edificios permiten una intervención libre. Ni falta que hace. Algunos exigen respeto, conversación y criterio. La Casa de las Bolas —también conocida como Casa de los Picos— es uno de ellos. Construida a comienzos del siglo XX por el arquitecto Julio Martínez Zapata, su fachada de ladrillo rematada por esferas de piedra la convirtió desde su origen en una anomalía elegante dentro del barrio de Salamanca.

En su última planta se sitúa este ático dúplex de 280 metros cuadrados, recientemente reformado por ÀBAG Studio. El punto de partida no era sencillo: una planta triangular, estructura muy marcada y elementos originales imposibles de ignorar. Lejos de neutralizarlos, el proyecto decide potenciarlos. La vivienda cuenta con 14 balcones a la calle, orientación sur-este y oeste, cuatro dormitorios en suite, aseo de cortesía y una luminosidad excepcional gracias a su condición de esquina y altura. Las vigas vistas recorren el espacio como un eje narrativo, mientras que la cúpula que corona el edificio se convierte en protagonista del salón. Desde aquí, el skyline de Madrid se contempla desde una perspectiva privilegiada, a escasos metros del Retiro.

un piso en la casa de las bolas de madrid reformado por el estudio abag
Javier Bravo
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Javier Bravo
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Javier Bravo
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Javier Bravo

Vivienda con terraza y piscina en Torres Blancas

Francisco Javier Sáenz de Oiza. Avenida de América (1968)

Pocas obras explican mejor la ambición arquitectónica del siglo XX en España que Torres Blancas. Inaugurado en 1968 y proyectado por Francisco Javier Sáenz de Oiza, el edificio rompió con todo lo anterior: ni torre convencional, ni bloque racionalista, sino una estructura orgánica que aspiraba a comportarse como un árbol habitado. Su sistema de cilindros superpuestos, terrazas curvas y complejos núcleos verticales convirtió al edificio en una referencia internacional del brutalismo tardío y en uno de los proyectos residenciales más influyentes de Europa. Más de medio siglo después, sigue siendo uno de los grandes símbolos de Madrid.

La vivienda a la venta disponible cuenta con 236 metros, tres dormitorios, tres baños, gran salón, terraza privada, piscina, plaza de garaje y trastero. Reformada en 2020, combina el carácter original del edificio con comodidades contemporáneas. Vivir en Torres Blancas es otro nivel.

edificio torres blancas en madrid
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edificio girasol
Engel & Völkers
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Engel & Völkers

Piso en el Edificio Girasol

José Antonio Coderch. Barro de Salamanca (1966)

El Edificio Girasol es una rareza arquitectónica y, precisamente por ello, una joya. Se trata de una de las escasísimas obras que José Antonio Coderch construyó en Madrid y una de las más influyentes de toda su trayectoria. Levantado en 1966 en un solar en esquina del barrio de Salamanca, el proyecto cuestionó de raíz el modelo de vivienda de lujo tradicional.

Su planta en forma de peine y la disposición diagonal de las viviendas permitieron algo inédito entonces: todas las estancias principales son exteriores, sin patios de luces, con ventilación cruzada y orientación optimizada. Cada vivienda funciona casi como una casa unifamiliar elevada, con privacidad y jerarquía espacial.

El piso a la venta cuenta con 349 metros construidos, terrazas a las calles Lagasca y Ortega y Gasset, cuatro suites, zona de trabajo, espacios de servicio, trastero y plaza de garaje. Una arquitectura adelantada a su tiempo que hoy sigue siendo sorprendentemente actual.

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Idealista

Concrete House II

A-Cero, Somosaguas (2010)

En Somosaguas, una de las urbanizaciones más exclusivas de Madrid, se oculta —casi como un ejercicio de camuflaje— una de las casas contemporáneas más publicadas de la arquitectura española reciente. Concrete House II, firmada por el estudio A-Cero, es un manifiesto rotundo sobre el uso del hormigón como material doméstico. El volumen se presenta tras muros antracita y una rampa vegetal que asciende hasta la cubierta, generando una sensación de refugio y privacidad absoluta. La geometría es precisa, casi escultórica, pero el interior sorprende por su calidez. Más de 1.100 metros cuadrados se desarrollan en una única planta, una decisión poco habitual que mejora notablemente la funcionalidad cotidiana.

La vivienda alcanza aproximadamente los 1.200 metros construidos sobre una parcela cercana a los 6.000. Cuenta con seis dormitorios en suite, biblioteca, despacho, cine privado con barra, cava climatizada, spa, gimnasio, piscinas interior y exterior, pista de pádel y zonas exteriores concebidas como una extensión natural de la arquitectura. Madera, acero inoxidable, metal y vidrio dialogan con el hormigón visto en un equilibrio muy estudiado. Una casa rotunda, pero sorprendentemente habitable.

casa acero en somosaguas
Hest
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