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Esta reforma integral, a manos de Studio Madera, ha transformado un piso de 41 metros cuadrados, con una distribución compleja y compartimentada en forma de U, en una vivienda funcional, acogedora y llena de luz. La vivienda, que pertenecía a una familiar del actual propietario y en la que él mismo vivió durante una temporada durante su juventud, guarda una carga emocional significativa. Este vínculo emocional fue determinante a la hora de conservar el inmueble y emprender su transformación, con el objetivo de renovar por completo su configuración y adaptarla a un estilo de vida actual, sin renunciar al apego que el lugar representa.
Situado en un edificio de los años 30 en Madrid, el proyecto tenía como premisa reorganizar una planta poco práctica para incorporar un dormitorio independiente, un baño, una zona de estar y un espacio polivalente de comedor/estudio, teniendo en cuenta desde el principio que la cocina debía convertirse en el corazón del hogar.
Uno de los principales retos fue optimizar al máximo cada metro cuadrado de la inusual planta, garantizando una sensación de amplitud y permitiendo que la luz natural inundara todo el apartamento. Para ello, se optó por una distribución fluida, el uso de materiales naturales y un sistema de almacenaje integrado que maximiza la funcionalidad.
"Como guiño a la herencia del edificio de principios del siglo XX, se incorporaron baldosas de estilo hidráulico en el vestíbulo, la cocina y el baño, que funcionan como una alfombra visual que conecta los espacios y aporta una estética atemporal y clásica", explican desde el estudio.
La cocina, concebida como núcleo central de la vivienda, fue diseñada pensando en la pasión del cliente por la cocina y los momentos compartidos. La vitrocerámica se ubicó en la península, orientada hacia la zona social, facilitando la interacción mientras se cocina.
El lado exterior de la península, revestido con lamas verticales de madera, actúa como nexo entre la cocina y el salón, funcionando como superficie de trabajo, barra de desayuno y espacio de reunión.
Para potenciar la continuidad visual y reforzar la sensación de orden, toda la carpintería se diseñó a medida. Los armarios empotrados en la entrada y el dormitorio, así como el mobiliario de cocina y el mueble del lavabo, se realizaron en madera, integrando soluciones de almacenaje sin interrumpir el flujo del diseño. Estas piezas se mimetizan con las paredes y los acabados, generando una atmósfera de equilibrio y armonía.
El uso de materiales naturales desempeña un papel clave en la creación de un ambiente cálido y sereno. Las paredes de arcilla no solo aportan textura y calidez, sino que también mejoran la calidad del aire y regulan la humedad. La madera natural, presente en suelos, muebles y revestimientos, establece una conexión directa con la naturaleza, mientras que los textiles en tonos terracota y crudos refuerzan la sensación de refugio urbano. Como gesto diferenciador del proyecto, se han redondeado las esquinas de las paredes y los elementos de carpintería –incluidos armarios y mobiliario a medida– para suavizar visualmente el espacio y crear una estética más orgánica y fluida.
El mobiliario e iluminación añade personalidad al espacio con toques sutiles de color. Marcas como Kave Home, Muuto, Hay y Milan Iluminación se integran armónicamente, destacando por sus diseños contemporáneos y funcionales. La mesa redonda, de líneas suaves y acabados en madera, junto con las sillas tapizadas en tonos neutros, configuran un área de comedor acogedora y elegante, donde el espejo de pared con forma orgánica marca un contrapunto desenfadado.
Al dormitorio –ubicado tras el comedor– se accede a través de una puerta corredera de madera con cristal translúcido. Para aprovechar el espacio al máximo, se diseñó un armario tipo puente, y la pared del cabecero se paneló en madera, integrando unos apliques negros.
El baño, siguiendo la misma línea, destaca por su minimalismo y uso eficiente del espacio. Sus paredes están acabadas en micromortero de arcilla y cal, un material natural que da continuidad al conjunto del hogar. Además, en una de las paredes de la ducha se incorporó un papel pintado especial resistente al agua, con un patrón orgánico en tonos tierra y texturas que agrega un toque artesanal y decorativo.

























