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Lo de las casas de campo como sinónimo de escapada sigue vigente, pero ahora estas segundas residencias para los fines de semana, para agosto o para desconectar unos días han adquirido una nueva perspectiva. El concepto ha cambiado radicalmente y el norte de España se ha convertido en lo que muchos expertos ya denominan como refugio climático: territorios donde las temperaturas extremas son menos frecuentes, el paisaje sigue siendo protagonista y la vida puede transcurrir a otro ritmo.
Los datos lo confirman. Según el informe Mercado inmobiliario en España 2025 de OBS Business School, se observa que el calentamiento global incide en la demanda de vivienda rural en Galicia, Asturias, País Vasco y norte de Cataluña, que ha crecido de forma sostenida desde 2020, impulsada por compradores urbanos —principalmente de Madrid y Barcelona— que buscan segundas residencias con potencial de convertirse en primera vivienda. Espacio exterior, buena conexión digital, proximidad a servicios y una arquitectura con carácter son ahora prioridades claras.
Lejos del imaginario bucólico sin comodidades, las casas de campo actuales se entienden como hogares híbridos: refugios térmicos, espacios de trabajo flexible y lugares donde el diseño vuelve a dialogar con el entorno. Estas cuatro propiedades en venta tienen todo el potencial para cumplir ese nuevo deseo de campo contemporáneo.
Casa rústica con vistas a la ría en Outes (Galicia) - 325.000
A solo 650 metros de la playa de Siavo y con vistas abiertas a la ría de Noia, esta propiedad en Outes representa una de las combinaciones más buscadas del norte: paisaje marítimo, arquitectura tradicional y margen para crear una vivienda a medida.
La casa se asienta sobre una parcela de 898 metros y suma 457 construidos. Su mayor valor está en la arquitectura: muros de mampostería de piedra gallega conviven con una estructura contemporánea de madera tropical y grandes ventanales que enmarcan el paisaje atlántico como si fuera una obra de arte. La planta baja, con suelos de piedra natural y vigas vistas, ofrece espacios diáfanos conectados al exterior, además de un pequeño apartamento independiente pendiente de finalizar. En la planta superior, completamente abierta, la madera aporta calidez y permite proyectar hasta cinco dormitorios con vistas panorámicas a la ría.
A medio camino entre Santiago, Noia y Muros, esta vivienda funciona como casa familiar, retiro creativo o proyecto arquitectónico con enorme potencial.
Finca rectoral histórica restaurada en Aller (Asturias) - 575.000
Esta antigua rectoral del siglo XIX, situada en las montañas centrales de Asturias, es una de esas casas que busca una continuación a la altura. Restaurada con enorme sensibilidad, conserva su carácter original. El acceso se produce a través de un jardín que conduce a un porche cubierto con cocina exterior y horno de leña. En el interior, la vivienda despliega estancias amplias donde la piedra, la madera y la luz natural marcan el ritmo. Chimenea central, antigua bodega excavada, cocina-comedor de espíritu rural y una distribución que invita a la vida pausada. En las plantas superiores se reparten dormitorios generosos, zonas de lectura y un apartamento independiente bajo cubierta, ideal para invitados o uso profesional. Dos edificaciones auxiliares —garaje de piedra y txoco tradicional— amplían las posibilidades de uso.
Con calefacción central de leña, manantial propio e internet de alta velocidad, esta finca combina patrimonio, sostenibilidad y aislamiento real. Un auténtico refugio climático de montaña.
Caserío histórico de 990 m² en Bérriz (País Vasco) - 430.000
Construido en 1750 y rodeado por más de 114.000 metros de campos y montañas, este caserío de Bérriz es una de esas propiedades que ya casi no existen. Un volumen imponente de casi mil metros cuadrados que espera una nueva vida.
La estructura original conserva elementos de enorme valor patrimonial: muros de piedra, entramados de madera, cocina tradicional con fuego bajo y proporciones generosas. Su distribución en tres plantas permite plantear desde una gran vivienda familiar hasta un proyecto bifamiliar o turístico.
El terreno, con agua de manantial propio y vistas completamente despejadas, ofrece una sensación de aislamiento difícil de encontrar sin renunciar a las conexiones con Bilbao y Durango. Es una casa para quien entiende la reforma como un proyecto cultural además de residencial: conservar, reinterpretar y devolverle sentido al caserío vasco.
Casa de campo en Sant Gregori (Girona) - 760.000
Están los que buscan la paz interior practicando yoga. Otros simplemente se mudan a una casa en un sitio como este. Esta masía contemporánea en Sant Gregori redefine la vida rural desde el confort. Espacios abiertos, luz natural y una distribución pensada para vivir sin prisa. La cocina (amplia, luminosa y con barra) se convierte en el auténtico centro social de la casa.
La planta superior alberga cuatro dormitorios silenciosos y generosos, mientras que una sala polivalente permite adaptar la vivienda al estilo de vida de cada familia: estudio, gimnasio o espacio creativo.
En el exterior, 3.800 metros de terreno incluyen piscina, huerto, porche con barbacoa y placas solares. Sostenibilidad y bienestar pueden ir de la mano. A solo cinco minutos del pueblo, pero a años luz del ruido, esta casa resume a la perfección el nuevo lujo rural.
















