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En menos de 75 metros cuadrados, la interiorista Laura Lapetina ha diseñado el hogar perfecto para una pareja joven con dos gatos y un perro. Se encuentra en Galdácano, un acogedor municipio en el área metropolitana de Bilbao. "La vivienda está en una séptima planta y eso se nota desde el minuto uno: entra muchísima luz durante todo el día y, además, tiene unas vistas muy abiertas que hacen que el piso se sienta todavía más amplio", explica la interiorista.
Los propietarios habían adquirido el inmueble, de segunda mano, con la idea de reformarlo por completo para adaptarlo a sus necesidades reales. "El objetivo era abrir espacios sin perder funcionalidad, ganar almacenaje sin sobrecargar, y crear una vivienda luminosa, cálida y práctica para una pareja joven con mascotas". Y es que la distribución original distaba mucho de sus planes. "El piso contaba con una despensa, un baño, salón-comedor, cocina cerrada, dos balcones y tres dormitorios". Sin embargo, ellos querían un espacio más unido y abierto en la medida de lo posible, estancias con sensación de amplitud, y un aseo de cortesía.
"No les importaba quedarse con solo dos dormitorios siempre que estuvieran bien equipados y que el conjunto de la casa funcionara mejor", confiesa Laura Lapetina.
Para la interiorista, no hay duda: el gran reto del proyecto era conseguir conectar cocina, comedor y salón, "ya que estaban bastante separados entre sí y no había una relación natural entre espacios". La solución que planteó fue mantener cada estancia en su ubicación original, pero eliminando tabiquería para generar continuidad visual y sensación de amplitud. "Aun así, con la cocina quería hacer algo que me parece clave: que pudiera abrirse al resto de la casa, pero que también se pudiera cerrar cuando se estuviera cocinando". Para lograrlo, diseñó un cierre con palillería, hecho a medida en roble blanco americano teñido.
Las claves de la cocina
La cocina cuenta con mobiliario con puerta lacada en color topo, con marco de 2 cm, y una encimera porcelánica de Neolith, modelo Amazónico Slate. Los tiradores son de la firma Corston. Respecto a los electrodomésticos, Laura Lapetina nos cuenta una anécdota: "Normalmente, intento integrar el frigorífico para que pase desapercibido, pero en este caso los clientes lo querían negro y, sinceramente, el resultado me ha sorprendido para bien. Da carácter y funciona muy bien con la gama de materiales que escogimos".
Con el espacio extra que se ganó al sumar el antiguo dormitorio a la cocina, se pudieron diseñar soluciones de almacenaje muy completas: un desayunador, un despensero, un escobero y una isla central muy práctica, "donde colocamos el fregadero (negro también) y el lavavajillas".
Respecto a la iluminación, "en la cocina quise jugar con un techo a doble altura". En la zona del comedor se hizo un foseado con tira LED, en la isla se colocaron un par de lámparas de Zara Home para poder jugar con una luz más decorativa, y debajo de los muebles altos se instaló otra tira LED para tener una iluminación de trabajo cómoda y efectiva. "Para rematar el ambiente, empapelamos las paredes con una textura de yute de la firma Caselio, que agrega un punto natural y muy acogedor".
Las claves del salón
Pasando al salón, la idea fue seguir con esa continuidad estética. Así, se diseñó un cierre tipo 'espejo' en la zona de la televisión que copia la palillería de la cocina. "Para mí, era importante no quedarnos sin pared, pero a la vez aligerar muchísimo el efecto visual, y este recurso lo consigue: se integra, aporta ritmo y mantiene la casa conectada".
El mueble de TV también lo realizó el ebanista del estudio, en roble blanco americano teñido, y aquí había otro reto: un pilar justo en medio del paño. "Lo resolvimos integrándolo dentro del diseño, de manera que pudiéramos colgar la televisión y, además, generar un par de baldas para libros y objetos decorativos. En la parte inferior de las baldas dejamos un hueco con puerta para ocultar el router y la PlayStation, porque a veces esos detalles son los que hacen que una casa se vea realmente ordenada".
El resto de la decoración del salón se compone de piezas muy sencillas: butacas, alfombra, puf, lámpara de sobremesa y algunos accesorios de Zara Home; mesitas auxiliares de Ixia Regal; un olivo artificial de Bossi; cuadros de Luink Studio de Blanca Cases; y sofá de Tapidisseny. "La idea era conseguir un salón cómodo, cálido y muy vivible, sin recargar, dejando que la luz y los materiales fueran protagonistas".
Aseo y baño principal
Lo que era la antigua despensa, se convirtió en el aseo de cortesía. "Aplicamos micromortero hasta 1,10 m de altura y en la parte superior colocamos un papel de William Morris, que le da un toque especial y muy decorativo". Este se coronó con un original espejo de Zara Home flanqueado por dos apliques de pared que proporcionan una iluminación íntima. Además, desde el estudio se diseñó una balda de roble y se añadió un bol de Tikamoon, creando un espacio pequeño, pero lleno de encanto.
El baño principal se revistió con micromortero en todas las paredes, combinado con un suelo en formato hexágono de la casa Himabisa, y un mueble de Tikamoon. "Es un baño muy neutro, pero con textura y materiales que lo hacen sentir cálido y agradable".
"Este proyecto ha sido un ejercicio de equilibrio: abrir espacios sin perder funcionalidad, ganar almacenaje sin sobrecargar, y crear una vivienda luminosa, cálida y práctica para una pareja joven con mascotas, donde todo tiene sentido en el día a día", concluye Laura Lapetina.
www.lauralapetinainteriorismo.com
Aránzazu Díaz Huerta es experta en decoración en Nuevo Estilo, por eso ha convertido su hogar en una especie de pop up store de las últimas tendencias, y por eso disfruta tanto elaborando contenidos sobre interiorismo. Además, se lo pasa genial buscando los hoteles más originales del mundo para sorprender a sus lectores. Le apasiona todo lo que tiene que ver con el hogar, pero también la moda, la belleza, el lifestyle y las mascotas, y aunque no tiene cuenta en TikTok, no se pierde ni un solo trend.
Se graduó en Comunicación Audiovisual en 2016 en la Universidad Pontificia de Salamanca, y continuó sus estudios con un máster en Periodismo Cultural por la Universidad San Pablo CEU. En el verano de 2017, hizo el curso de Escritura Creativa en la Escuela de Escritores de Madrid. Y cuando llegó la pandemia, se refugió en el Curso Online de Periodismo Especializado en Moda, Belleza y Estilo de Vida de la revista Vogue en Condé Nast College Spain. Además, como buena cinéfila que es, ha colaborado en el libro ''El clasicismo en el cine. Una mirada intergeneracional'', de D. Pedro Sangro Colón y D. Miguel Ángel Huerta Floriano.
Antes de comenzar su trayectoria en el mundo del periodismo freelance, pasó por la Cadena Ser de Oviedo y la revista cultural El Duende. También tuvo su propia columna de opinión en el periódico Salamanca RTV al día.
Desde el año 2017, colabora como redactora de contenidos online en Mi Casa, Nuevo Estilo y otras revistas del Grupo Hearst, incluyendo el departamento de Branded Content. En su tiempo libre, escribe relatos de ficción y no ficción, habiendo publicado en la revista literaria Fábula, y hace fotografías de paisajismo (especialmente, de lugares donde haya flores).























