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A menudo nos preguntamos qué es el lujo. Sin duda, uno de los lujos actuales es poder disponer de espacio para vivir. Y aquí tenemos uno absolutamente maravilloso, con 12 grandes balcones mirando al Paseo de la Castellana de Madrid. ¿Se imaginan el resto? Pero empecemos por el principio: por el edificio. Se trata de un edificio clásico de 1904 con una disposición racional de balcones en las fachadas como muchos otros edificios del barrio, pero con la particularidad de que en este caso, los balcones son triples y no dobles (un gran acierto del proyecto fue decorar los balcones con plantas y también los ventanales interiores) por lo que las vistas y la luz en la vivienda, que es un último piso, son excepcionales. Además, la impresionante fachada de este esquinazo con carácter está estucada con barandillas de hierro forjado y ménsulas y pilastras decorativas, en línea con la mayoría de los edificios que llenan este madrileño barrio de ese reconocible estilo academicista de principios del s.XX.
Por resumir: lo que se encontraron las arquitectas Laura Montero y Marina Reyero, de Estudio Morgan, fue un magnífico piso de 360 metros cuadrados en una de las mejores esquinas de la Castellana, con unas vistas espectaculares. "Nuestra obsesión fue trasladar esa luz y esas vistas hacia la zona interior, con espacios encadenados y visuales cruzadas que siempre articulan nuestros proyectos", explican.
Los clientes son un perfil que abunda últimamente en la capital. Un matrimonio con dos hijos adolescentes que se mudaba a España desde EE. UU.. "Están acostumbrados a espacios enormes, por lo que teníamos que sacar el máximo partido a los metros, reduciendo pasillos y consiguiendo estancias amplias. Querían una casa muy cálida y acogedora, con materiales naturales y luminosos", comentan las arquitectas.
Como muchas casas del centro de Madrid, la vivienda tiene un desarrollo longitudinal y se compone de dos largas crujías (espacios entre muros de carga): una fachada principal a la calle y otra interior al patio del edificio, separadas por un pasillo que articula toda la circulación. El reto del proyecto era reducir la sensación de pasillo larguísimo. "Conseguimos vistas diagonales abiertas a la zona de salón y comedor, y varios vestíbulos a lo largo de las dependencias privadas que dilatan el espacio y permiten la entrada de luz. Este es un recurso al que solemos recurrir en nuestros proyectos, generar pequeños distribuidores intermedios que fragmentan los pasillos", explican las de Estudio Morgan, que se atreven a desvelar uno de sus trucos.
Por tanto, la reforma tenía que ser integral para poder encajar las necesidades funcionales de los clientes (un gran espacio en torno al dormitorio principal, otros 3 dormitorios dobles, despacho, zona de lavandería, y cocina en la zona social), sacando el máximo partido a la luz y las vistas. "Otro de los retos fue poder incorporar dos cuartos de baño en la crujía de la fachada principal porque el saneamiento, a priori, solo permitía instalar zonas húmedas en torno al patio interior. Finalmente conseguimos 4 dormitorios con cuartos de baño en suite", añaden, satisfechas de haber logrado satisfacer a sus exigentes clientes: "La familia nos hizo ver desde el principio que para ellos esta casa era un refugio familiar de vital importancia, y que el ambiente que consiguiéramos influiría definitivamente en sus vidas".
La carpintería a medida es uno de los pilares del proyecto, ya que se han elaborado cerramientos de madera y vidrio que han contribuido a esa ruptura de la linealidad de la circulación, además de proporcionar acabados homogéneos en toda la casa. "Son nuestra parte favorita de la casa. Están en el comedor, la cocina semiabierta al comedor, despacho y el salón. Nos encanta que "participen" de la vida de la familia, proporcionando privacidad cuando es necesaria", comentan. Este trabajo se complementa con el acabado artesanal de las paredes, lo que redondea la luz tan especial que tiene la casa. Además la cocina, que es el corazón de la vivienda, se ha convertido en un espacio generador de vida y relación familiar.
¿Cómo conservar el carácter de una casa antigua si derribamos su interior? Las profesionales contestan:"No conservamos absolutamente nada. Los elementos clásicos como tarima y cornisas de escayola habían sido sustituidos en algunas zonas por elementos sin ningún valor, y estaban muy deteriorados en otras áreas. Una pena, pero siempre hay soluciones". Por un lado, esto las ayudó a partir de “cero”, incluyendo en el proyecto cornisas geométricas de inspiración clásica y líneas muy sencillas, "que imprimen ese aire contemporáneo que buscábamos en el proyecto", añaden. Esta decoración se ha complementado de un estuco artesanal terminado a mano con esponja en todas las estancias, consiguiendo una textura en las paredes que le da un aire acogedor. El suelo, de tarima de roble con despieces y dibujos ad-hoc para cada habitación contribuye a devolverle el carácter perdido.
La casa se ha amueblado completamente. "El conjunto del salón con muebles contemporáneos nos parece un acierto". Sin duda, el comedor también es especial, que cuenta con sillas de anticuario y una mesa de cuarcita con pie de madera de nogal, diseño del estudio. Materiales naturales, colores claros y suaves, carpintería, muebles y texturas hechas a medida por excepcionales artesanos, ¿qué más se le puede pedir a una casa para que se convierta en el hogar de nuestros sueños?




























