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Hay segundas residencias que parecen congeladas en el tiempo, atrapadas en el recuerdo de cuando se construyeron. Esta vivienda de 200 metros cuadrados en la Costa Brava llevaba décadas sin apenas cambios: los suelos originales, una cocina anticuada, baños desangelados... Cuando sus propietarios decidieron transformarla en el refugio veraniego que realmente necesitaban, se pusieron en contacto con Dara Díaz, fundadora del estudio Nice Home Barcelona.
Siete habitaciones, seis baños que renovar por completo y uno nuevo que crear, además de unas zonas comunes que precisaban un cambio estilístico y los 150 metros cuadrados de exterior. La reforma tocó prácticamente todo, aunque se mantuvo la distribución original y algunos elementos con historia: el hueco de la chimenea del salón, que ahora estrena una nueva, y las chimeneas de dos habitaciones.
En el suelo del salón-comedor y en la propia cocina, Dara Díaz acertó de lleno al elegir porcelánico de gran formato. "En las siete habitaciones colocamos parquet natural para aportar calidez, mientras que en el salón-comedor apostamos por un porcelánico de gran formato que agrega amplitud y un aire contemporáneo", explica la interiorista.
Las paredes se pintaron en el tono F4.06.73 de Procolor, un color neutro y cálido que no cansa la vista y multiplica la luz mediterránea por todos los rincones. El mobiliario, de firmas como Kave Home, Sklum, Maisons du Monde y Westwing, completa los espacios con su estilo relajado.
En la cocina, se incorporó una gran isla y una zona de office. Donde antes había un espacio cerrado y puramente funcional, ahora hay un lugar abierto al jardín donde se cocina, se desayuna contemplando la vegetación y se charla mientras se prepara la comida.
Los muebles de madera añaden la calidez necesaria y se combinan con la naturalidad del porcelánico.
La terraza se renovó por completo, con un pavimento nuevo que se integra con el jardín de forma natural, sin cortes bruscos ni cambios de nivel innecesarios. Y luego está la piscina. Con su revestimiento actualizado, se ha convertido en el lugar al que todo conduce: donde empiezan los días con un primer baño antes del desayuno, donde transcurren las tardes largas de julio y agosto, donde terminan las noches con una última zambullida antes de irse a dormir.
"En el exterior, transformamos la fachada con piedra natural, dándole carácter y elegancia. Cambiamos el pavimento de la terraza para integrarlo con el entorno y actualizamos el revestimiento de la piscina, convirtiéndola en el auténtico corazón del jardín", cuenta Dara Díaz.
Los dormitorios siguen la estética mediterránea del resto de la casa, combinando pintura y papeles pintados de aires muy orgánicos.
Los seis baños se rediseñaron desde cero y se sumó un séptimo, además de un aseo. Cada uno tiene su carácter –distintos formatos de azulejo, distintas distribuciones, distintos detalles–, pero todos hablan el mismo idioma gracias a los porcelánicos de Ape Group, San Agostino, Durnstone y Argenta en suelos y paredes. "Cada uno con su propia personalidad, pero siguiendo una línea estética coherente", agrega la interiorista.
























