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En este proyecto, el estudio de interiorismo Gunartea ha transformado por completo un ático de nueva construcción en Zarautz. El objetivo era crear un espacio abierto y luminoso, priorizando la distribución para lograr una sensación de amplitud y aprovechar al máximo cada rincón con soluciones de almacenamiento inteligentes. ''La vivienda está repleta de detalles decorativos que añaden un toque diferente y original'', explican desde el estudio. Detalles como un antiguo aparador recuperado y pintado en un amarillo vibrante, un armario de estilo chinesco, obras de arte de diversos estilos, espejos con marcos que acaparan la atención, y plantas de interior repartidas por cada rincón.
Desde la entrada, un gran espacio se abre a varias estancias, generando una sensación de amplitud y fluidez en todo el hogar. La vivienda se distribuye en dos pisos, con las escaleras que conectan ambas plantas planteadas de manera elegante y moderna, con un diseño volado que añade un toque de sofisticación y estilo único al espacio.
Sin duda, una de las ventajas principales reside en el aspecto estético. La escalera flotante amplía visualmente el espacio de la vivienda y le otorga una sensación de ligereza, contrarrestando la estructura normalmente pesada de las escaleras convencionales. Además, permite que la luz se filtre entre los escalones, aumentando la luminosidad del ambiente y ofreciendo oportunidades para juegos estéticos de iluminación.
La estética del salón es limpia y elegante, con toques de decoración que le dan vida y personalidad. Las paredes están pintadas con una textura sutil que añade profundidad visual, y la paleta de colores predominante es en tonos marrones, combinados con otros más llamativos para aportar dinamismo y romper la monotonía. Uno de los detalles que más cautivan de la zona de día es el mural que ilustra un paisaje botánico y que cubre tanto la pared del fondo como una de las puertas.
La cocina, abierta al salón-comedor, cuenta con una península con almacenaje integrado que, al mismo tiempo, actúa como barra para desayunos y comidas informales. El revestimiento, que imita piedra en tonos verdosos, presenta un diseño moderno y llamativo que, combinado con el mobiliario blanco y sobrio, se convierte en la pieza central.
Los espacios privados de la vivienda mantienen la misma coherencia y calidez que el resto de la casa. El dormitorio principal apuesta por un ambiente íntimo, con vestidor integrado y tonos suaves –siendo protagonista el papel pintado con motivos ocres que viste la pared del cabecero–, mientras que la segunda habitación, más funcional, ofrece un refugio moderno y acogedor, con el azul como color destacado.
Los baños completan el conjunto con acabados neutros y detalles en tendencia, agregando sofisticación y equilibrio al proyecto.
Proyecto: Gunartea.





























