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Cuesta imaginar que lo que hoy es una vivienda tipo loft que rebosa calidez y estilo a pesar de encontrarse en el entresuelo de un edificio, antes fueran unas oficinas frías y desangeladas. Pero ahí reside la magia de un buen proyecto de interiorismo. En este caso, el mérito es de Alba Carrasco, fundadora del estudio Amarillo Mimosa. La premisa era convertir la cocina y el salón en el corazón del hogar, un espacio amplio y luminoso pensado para disfrutar, convivir y crear recuerdos.
''Originalmente concebido como oficinas, este espacio se transformó en un lugar destinado a reuniones, aunque su uso real terminó siendo escaso. Con 110 metros cuadrados, el proyecto buscó explorar la relación entre distribución, luz y materiales, generando un ambiente funcional y flexible. Cada decisión de diseño se orientó a maximizar la experiencia del usuario, mostrando cómo un espacio puede adaptarse y evolucionar más allá de su función inicial'', explica la interiorista.
Lo primero que nos encontramos al acceder a la vivienda, es un espacio amplio, ahora protagonizado por dos grandes mesas de comedor de madera, situadas en paralelo para generar una sensación de orden y simetría. Para dar interés a la pared del fondo, la interiorista diseñó tres nichos arqueados con retroiluminación, y en la parte inferior instaló unos armarios bajos de madera a modo de muebles vajilleros. La pared de enfrente se reservó para colocar un gran televisor. Y en el techo, se construyó un foseado con iluminación LED que se decoró con molduras de madera y rejilla. Con este detalle, Alba Carrasco multiplicó la calidez de un espacio que, de otra manera, parecería demasiado frío.
Los clientes buscaban una cocina completa que no solo fuera un espacio funcional donde cocinar, sino también un lugar de encuentro en el que compartir momentos y recuerdos. El diseño se articuló en torno a una gran barra de desayuno en forma de L, con taburetes en sendos lados. Aunque el detalle que más llama la atención –y que aporta una dosis de frescura inestimable a la vivienda– es el original jardín vertical que la interiorista creó aprovechando la balda superior con iluminación LED.
Desde la cocina, una gran puerta corredera de cristal translúcido con perfilería negra, da acceso a la zona de estar y al área de noche. Una solución perfecta que permite ganar intimidad o mayor sensación de espacio en función del momento y las necesidades de los propietarios.
El dormitorio sigue la línea estética de la sala de estar, con un armario con molduras en un gris oscuro que se extiende a la zona del escritorio. Para agregar calidez, el cabecero se eligió en madera y rejilla con los cantos redondeados, y se agregó un banco de madera frente a la cama.
Este dormitorio cuenta con su propio baño en suite, compuesto por un mueble volado realizado en madera, un espejo con forma oval e iluminación LED, y unos elegantes azulejos con motivos a rayas que revisten también el área de la ducha, generando continuidad visual.
Más información: Diseño e interiorismo: Alba Carrasco by Amarillo Mimosa. Construcción: Barceló Homes.

























