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Esta es una de esas transformaciones donde la arquitectura juega un papel casi mágico. Les damos algunos ingredientes de este conjuro: un hermoso pueblo de Bizkaia, Berriatua, a 5 km de la costa; un antiguo corral de un caserío tradicional vasco reconvertido en casa familiar y el buen hacer del estudio RDL Arquitectura, liderado por Jimena Ruiz de Landa y Ainhoa Arrizabalaga.
Sus propietarios, una pareja joven con tres hijas pequeñas, decidieron dar una nueva vida a esta zona del caserío familiar, con el requisito de que se convirtiera una vivienda pasiva de consumo energético prácticamente nulo, respetuosa con el medio ambiente. La clave para lograrlo era utilizar un lenguaje moderno y actual, que sirviera para rehabilitar el corral y convertirlo en vivienda, pero sin modificar el volumen exterior. "Al abrir grandes ventanales al sur y al oeste para conseguir una buena cantidad luz solar conseguimos que existiera una mayor conexión del interior con el entorno y la naturaleza", comentan sobre este proyecto.
El principal reto para convertir los 250 metros cuadrados de superficie total en una vivienda familiar y funcional fue combinar los requisitos de los clientes con las condiciones técnicas del edificio, que complicaban la rehabilitación bajo el estándar passiv haus. "La mayoría de los elementos estructurales se encontraban en mal estado, por lo que fue necesaria su sustitución o refuerzo", dicen las arquitectas. Cuesta creerlo viendo el resultado.
La vivienda se divide en dos niveles, que se corresponden con la zona de día y la de noche. En planta baja, siguiendo un concepto abierto, se encuentra el salón-comedor-cocina, un aseo de cortesía donde destaca el mueble en madera de roble y papel pintado vinílico en pared de Larson, creando una armonía con el resto de elementos de la vivienda) y la zona de lavandería. El salón-comedor cocina es una estancia luminosa, donde antes se encontraban las gallinas y los conejos. En este espacio de concepto abierto donde el espacio fluye, no se han utilizado divisiones fijas para establecer la separación entre las diferentes funciones, sino que son los distintos elementos de mobiliario los que definen y puntúan las jerarquías del espacio doméstico.
En cuanto al interiorismo, en toda la casa se vive una atmósfera confortable y acogedora, acorde con el ambiente que se respira en este pequeño pueblo de apenas 2000 habitantes, donde todo es tranquilo y apacible. "Elegimos materiales naturales en tonos cálidos y suaves como madera de roble, lino y ratán, buscando que el mobiliario actuara como separador de espacios", comentan sobre la funcionalidad de algunos muebles, como la mesa de comedor, que hace de separador visual entre la isla de la cocina (fabricada en MDF color topo con encimera de gres porcelánico de Litotech en el mismo tono) y el salón.
En la primera planta, la zona más privada de la casa, se ubican cuatro dormitorios y dos baños. El dormitorio principal en suite cuenta con un gran vestidor y su propio baño. Todos tienen todo para ser felices.
Más información: RDL Arquitectas.




























