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Transformar un espacio vacío y sin alma en un hogar acogedor fue el reto que asumió Charora Herrera, interiorista y fundadora de Kaysi Interiores, en su último proyecto en el centro de San Cristóbal de La Laguna, Tenerife. La clienta, una madre con dos hijas adolescentes que había adquirido el inmueble hacía ya algunos años, quería convertirlo en su vivienda habitual, ya que la zona era mucho más céntrica.
Con 70 metros cuadrados distribuidos en dos habitaciones, un baño, cocina, salón y comedor, el piso necesitaba un cambio radical en la zona de día –recibidor, comedor y salón– y en el dormitorio principal. De este modo, Charora Herrera trabajó la distribución desde cero, incluyendo el equipamiento de muebles y el revestimiento de algunas paredes. ''Buscábamos no solo crear un hogar a partir de un espacio completamente vacío, sino conseguir armonía en los ambientes y aportar calidez a la vivienda a través de los materiales y los tonos elegidos'', explica la interiorista. Además, la clienta necesitaba ayuda con la organización de sus pertenencias, ''por ello, diseñamos muebles a medida para que todo tuviese su lugar. En concreto: el armario del comedor, el mueble de la TV y el cabecero de la cama'', añade.
ASÍ ESTABA ANTES
DESPUÉS DEL CAMBIO
Desde Kaysi Interiores se apostó por un estilo mediterráneo con toques minimalistas, manteniendo una base neutra que permitiese al hogar evolucionar con la familia. ''No quisimos recargar mucho el espacio, así que escogimos tonalidades neutras para que fuera un estilo atemporal que evolucionara con la clienta y sus hijas''. Esta filosofía responde al método de ''Interiorismo Evolutivo'' desarrollado por Kaysi Interiores. ''Es un método que hemos creado para trabajar en nuestros proyectos, haciendo referencia a que nuestro hogar cambia y se adapta con nosotros, según en la etapa de la vida en la que nos encontremos''.
Aunque la gama cromática de toda la vivienda se basa en blancos, cashmere y madera de roble como material protagonista, en el salón se añadieron toques de color negro en detalles como las patas de la mesa de centro y el mueble de TV, y detalles caldera en los textiles.
Para la zona de la entrada, la interiorista seleccionó un aparador de madera con frentes de madera ondulada, y un espejo redondo con el marco a juego. Enfrente, aprovechando la distribución en L, diseñó un armario de suelo a techo combinando blanco y madera que sirve como mueble vajillero. También aquí se ubicó el comedor, compuesto por una mesa de madera extensible y unas sillas tapizadas en un gris suave.
ASÍ ESTABA ANTES
DESPUÉS DEL CAMBIO
Para el dormitorio principal, Charora Herrera cambió el caldera por un verde agua que favorece el descanso y genera una gran armonía, manteniendo los tonos neutros como base y la madera de roble.
ASÍ ESTABA ANTES
DESPUÉS DEL CAMBIO
Proyecto: Kaysi Interiores.





























