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''Paula y Javier nos confiaron la reforma de su vivienda en Boadilla del Monte (Madrid), una casa con jardín y piscina que no se adaptaba al ritmo de su familia. Desde el estudio Directora Creativa, yo, Montse Morales, lideré el proyecto con una propuesta de redistribución que optimizara cada espacio, priorizando la funcionalidad sin perder calidez'', así comienza la interiorista la historia de esta refrescante reforma.
Aunque la vivienda ya contaba con certificación Passivhaus, el trabajo del estudio se alineó con esa sensibilidad medioambiental: todo funciona con la mínima demanda energética, sin necesidad de elementos tecnológicos visibles. La decoración sigue un estilo mediterráneo, con materiales naturales como la madera y las fibras naturales. Es un estilo sencillo, pero con carácter. No busca destacar, sino acompañar. Los tonos son cálidos, las texturas acogedoras, y todo está pensado para durar. Sin artificios, sin excesos. Enamora porque es coherente con la arquitectura, con el entorno y con la forma de vivir de la familia.
El exterior se vive intensamente, pensado como una extensión natural del interior. La piscina, el salón de verano, la zona de barbacoa y el comedor al aire libre forman un conjunto versátil que invita a disfrutar todo el año. Cada área está equipada con piezas resistentes, elegidas no solo por su estética, sino por su durabilidad, para acompañar a la familia de cuatro miembros (la pareja y sus dos hijos) durante muchos años.
El salón se ha convertido en el corazón de la casa. Desde allí se domina visualmente el jardín, la entrada, la cocina y el comedor, lo que permite a los padres estar conectados con todo lo que ocurre en su hogar.
El mueble central cumple una doble función: por delante sostiene la televisión, y por detrás unas estanterías abiertas albergan libros y objetos de decoración.
Justo al lado de la sala de estar se ubica un cuarto de juegos separado por una cristalera transparente, permitiendo que los niños jueguen mientras los adultos descansan, sin perderlos de vista. Esta habitación lúdica está pensada para transformarse en rincón de estudio a medida que los hijos crezcan. ''Mis distribuciones siempre contemplan el presente de cada familia, pero también su evolución: casas que acompañan, que se adaptan, que crecen con quienes las habitan''.
El comedor se sitúa junto a la cocina. Este ambiente respira dinamismo gracias a la mezcla de materiales y alturas: las lámparas de fibras naturales, aunque idénticas, cuelgan a distintos niveles, creando un juego visual que rompe la simetría sin perder armonía; mientras que las sillas también aportan contraste, al ser dos tapizadas y dos de fibras. La mesa de roble, con sus imperfecciones visibles, añade carácter y autenticidad.
La cocina se ha diseñado en blanco, con tiradores de concha que agregan un aire clásico y encanto. En la zona menos sufrida se han colocado puertas de ratán, que suavizan el conjunto, suman calidez y dan el toque mediterráneo que tiene toda la casa. El área de fuegos y aguas, junto a la ventana, aprovecha las vistas al jardín y la luz natural, convirtiendo las tareas cotidianas en momentos más placenteros.
La isla central fue realizada por ebanistas de La Antigua Viruta, en madera natural con encimera blanca. No contiene electrodomésticos: está pensada para almacenaje, como barra auxiliar y como superficie de apoyo para preparar recetas. Su presencia otorga un innegable equilibrio al espacio y refuerza el carácter artesanal del conjunto.
La escalera que conduce a la zona de noche se convierte en el eje central de la distribución. A su alrededor se han creado dos pasillos: uno conecta directamente con el baño y la cocina con comedor, el otro lleva a la sala de juegos infantil y el salón y culmina en una elegante cristalera con vistas al jardín. Gracias al diseño Passivhaus, estos ventanales de triple vidrio garantizan un excelente aislamiento térmico y acústico.
Valentina y Manuel, los más jóvenes de la familia, comparten habitación.
El lavadero, antes en la planta baja, se ha reubicado estratégicamente junto a la habitación infantil y su baño, facilitando el acceso directo tras la ducha. Un diseño que combina belleza con practicidad.
Por otra parte, el dormitorio de invitados ahora tiene dimensiones de suite principal, y cuenta incluso con una zona de escritorio.
Uno de los rasgos más distintivos de la planta superior son los techos muy altos, algunos alcanzando los cinco metros. Para mantener el estilo mediterráneo, se colocaron vigas de madera en la canal siguiendo una estética toscana colonial. En el baño principal, estos techos se significan con el revestimiento de azulejos y motivos florales. ''Es uno de mis espacios preferidos: no solo por los espectaculares techos revestidos, sino también por las puertas que se abren al exterior, reforzando la conexión con el verde entorno'', manifiesta Montse Morales.
Un gran lavamanos de sobreencimera se apoya sobre un mueble bajolavabo amplio, mientras que el plato de ducha se acompaña de una mampara discreta que no interfiere en la estética. Las griferías doradas aportan un toque cálido y elegante, y el revestimiento de la ducha con azulejos artesanales completa un ambiente que, dentro de una casa que respira Mediterráneo, se siente único y bien resuelto.
El dormitorio principal es amplio. Frente al espejo, el tocador invita al ritual cotidiano de cuidarse sin prisas. Todo está en su sitio, no por azar, sino por intención. Es un refugio sereno, donde cada detalle suma sin alzar la voz. Asimismo, el vestidor se integra con discreción como una extensión natural del espacio, oculto tras la pared del cabecero.
Reforma e interiorismo: Directora Creativa.





























