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Tras la fachada de ladrillo visto, este piso de 1972 en el barrio madrileño de Hispanoamérica Bernabéu, ha recuperado su esplendor. En el momento de realizar la reforma, las estancias se mantuvieron de origen con alguna pequeña modificación. ''Nos centramos en dar personalidad a los espacios con un aire renovado y un estilo atemporal'', indican desde el estudio Vílchez Uriarte, responsables del proyecto. Para el interiorismo, se optó por combinar los muebles antiguos de los propietarios con piezas modernas, dando como resultado una casa atemporal y elegante donde cada elemento suma.
La vivienda consta de un recibidor, salón-comedor, cocina, office, aseo de cortesía, terraza, un dormitorio en suite y otros dos dormitorios que comparten baño.
Una consola escultural a la entrada
Al abrir la puerta principal, un espejo envejecido de pared a pared multiplica la luz del vestíbulo y adelanta la esencia de la casa. La estancia se completa con una consola de piedra realizada a medida.
Salón-comedor con un tabique divisorio
Desde el vestíbulo se accede al salón-comedor, concebido como un espacio único bañado por la luz de la tarde. Para aportar cierta privacidad, ambos ambientes quedan separados por un tabique. En el techo, se mantuvieron las molduras originales. En cuanto al color, el blanco del techo se combinó con el beige de las paredes para potenciar la sensación de paz, junto al suelo que mezcla dos tipos de madera.
En lo que respecta al mobiliario, las piezas antiguas que ya estaban antes de la reforma, conviven con las nuevas piezas contemporáneas, aunque algunos de los muebles antiguos se restauraron con telas de Gancedo. Por último, en el salón se colocó una fotografía en blanco y negro de la artista Elena Iv-Skaya, adquirida en Yellow Korner.
Cocina con office de inspiración botánica
Una puerta con perfilería de hierro negro y vidrio separa el comedor de la cocina con office. Aquí, se diseñó una zona de trabajo más sobria, con muebles realizados a medida y encimera de Dekton.
Aunque el rincón más cautivador es el office, ubicado al final de la cocina. Para darle la importancia que requería, la pared se enmarcó con un papel pintado de William Morris con motivos botánicos. Asimismo, el banco se tapizó con un tejido a rayas de Gancedo en colores naturales.
Papel pintado en el aseo de cortesía
Los aseos de cortesía deben ser espacios sorprendentes, por eso mismo, desde el estudio se escogió un precioso papel pintado de Gancedo con dibujos de aves sobre un fondo oscuro, y se creó una iluminación ambiental acorde a este rincón de intimidad. El grifo, de caño alto y dorado, combina con la lámpara de techo, esta última, un diseño vintage.
Dormitorio en suite con vestidor y baño
En el dormitorio principal, aparte de la luminosidad, destacan las molduras clásicas que visten la pared del cabecero. Sobre este fondo blanco, llaman la atención los tonos verdes de la ropa de cama, así como los apliques dorados de diseño que ponen una nota de sofisticación.
El dormitorio tiene acceso a un vestidor con baño integrado. Un espacio muy amplio y luminoso donde los armarios y cajones en blanco, con molduras y tiradores negros de metal, generan continuidad visual y una sensación de armonía muy propicia para esta zona de noche.
Un dormitorio que apuesta todo al verde
En el segundo dormitorio, el papel pintado con textura en color verde concibe una sensación de profundidad y sosiego que favorece el descanso y, al mismo tiempo, contrasta con las láminas botánicas enmarcadas en el cabecero. A través de los textiles y de piezas como la lámpara de mesa, se realiza un juego constante entre el blanco y el verde. La madera aparece en elementos como la mesita de noche.
Proyecto: Vílchez Uriarte.





























