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Durante el verano, especialmente, en los días de más calor, las que vivimos por y para el interiorismo, disfrutamos de lo lindo buscando casas en entornos paradisiacos, ya sean con vistas al mar, junto a un río o frente a un lago. La vivienda que hoy te mostramos se encuentra en Stresa, Italia, y su ubicación es pura fantasía, ya que goza de unas vistas privilegiadas al lago Mayor, el segundo más grande del país. Pero eso no es todo, y es que la casa está ubicada en una preciosa villa histórica del año 1900, rodeada por un parque con vegetación.
Destinada al alquiler vacacional, la vivienda tan solo tiene 50 metros cuadrados, pero créenos cuando te decimos que no necesita más. Y es que la distribución es perfecta, con la zona de día integrada en un único espacio abierto y diáfano que culmina en una terraza con vistas panorámicas al lago. La interiorista encargada del proyecto, Anna Vasilyeva, decidió aprovechar el pasado del edificio para abogar por un estilo que combina el clasicismo con guiños al diseño escandinavo. El resultado es un apartamento turístico que rebosa luz natural, con colores claros y una combinación de piezas vintage y modernas.
De los muebles modernos, destacan marcas como Forestier, Ferm Living, By Ridéns, IKEA, Sklum, AM.PM, Maisons du Monde y Zara Home.
En el salón, la chimenea clásica acapara la atención, especialmente por el espejo con marco dorado de aires barrocos que reposa sobre ella y multiplica la luz natural. El sofá y la butaca, en blanco, contrastan con el terciopelo azul de las sillas de comedor. La mesa de centro, de madera y líneas orgánicas, aporta calidez. Por su parte, la mesa de comedor, redonda y blanca, es lo suficientemente amplia para acoger a varios comensales al mismo tiempo que fomenta la conversación.
La cocina se abre al comedor y al salón a través de una original estructura con arcos, donde uno de ellos permanece cerrado. Los muebles, blancos y con molduras, siguen las líneas clásicas del proyecto.
Para el suelo, la interiorista eligió azulejos de damero que se extienden hasta el área de recibidor, donde también se encuentra un mueble bar empotrado en la pared, con el mismo diseño que los muebles de cocina.
Para marcar la diferencia entre la zona de día y la zona de noche, Anna Vasilyeva pintó el dormitorio en un color verde empolvado y escogió a juego la cama, tapizada en terciopelo. Dentro de una estructura arqueada con una repisa de obra, colocó un candelabro dorado, una pieza de anticuario que combina con el cuadro sobre el cabecero.
El baño, pequeño pero lleno de encanto, se pintó en el mismo color verde, e incluye un lavabo de diseño clásico con las tuberías vistas.
Proyecto de interiorismo: Anna Vasilyeva.



























