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Los propietarios de este piso de los años 70 soñaban con una vivienda que les permitiera recibir visitas con comodidad y donde pudieran reunirse sin agobios. El problema, como suele ocurrir en este tipo de viviendas antiguas, era que la distribución original no acompañaba en absoluto: espacios pequeños, excesivamente compartimentados y con escasa luz natural. La interiorista Eva Jurado transformó el inmueble en el hogar que realmente necesitaban, con un estilo contemporáneo al que se han sumado pinceladas Mid Century y recuerdos familiares.
Cambio en la distribución
La reforma ha creado una nueva distribución pensada para las necesidades de una familia de tres miembros. Las zonas comunes gozan ahora de una circulación fácil y están bien comunicadas entre sí, pero cada espacio mantiene su carácter. Por otro lado, la luz natural se ha convertido en uno de los grandes valores de la vivienda. Prácticamente, toda la casa es exterior, cualidad que se ha potenciado distribuyendo las estancias alrededor de las entradas de luz natural.
La cocina se ha planteado con isla central y un diseño moderno que genera un tránsito fluido hacia la zona de salón-comedor. Los muebles a medida combinan madera, gris antracita y mármol blanco.
El comedor, espacio de reuniones por excelencia, ocupa un lugar importante. Este queda conectado con el salón mediante un tabique translúcido de palillería que permite la comunicación visual, pero delimita los espacios al mismo tiempo. Dicho tabique se ha aprovechado por detrás para crear una zona de lectura y relax con librería.
En el dormitorio principal, el color es el gran protagonista, dotando de carácter a la estancia. Aquí, dos lámparas de mesa con la base en un azul vibrante enmarcan la cama, donde los cojines combinan este color con el mostaza a través de diferentes texturas y patrones geométricos.
En la habitación juvenil, el panelado de madera de la pared genera continuidad visual al extenderse desde la zona del cabecero e integrar en él la mesita de noche volada y el escritorio. Como detalle de estilismo, los tonos del cuadro combinan con los colores de la ropa de cama.
Dado que una de las peticiones de la familia era tener más espacio de almacenaje, los baños se han hecho amplios y luminosos, con toda la carpintería a medida: muebles bajo lavabos, tabiques de palillería, carpinterías de paso y muebles de almacenamiento.
En el primero de los baños, las paredes se han revestido con azulejos tipo metro en espiga, en un acabado nacarado con textura que concibe un fondo neutro y luminoso para que el mueble bajo lavabo, en madera, pueda destacar. El conjunto se completa con grifería y detalles dorados.
En el segundo baño, se ha optado por el contraste entre el mármol blanco para la pared del lavabo, y el mármol negro para la pared de enfrente, donde se ubica la cabina de la ducha con perfilería en negro.
En el aseo de cortesía, el color azul viste el mueble volado con lavabo encastrado, así como el papel pintado con delicados motivos florales.
Con la reforma, la vivienda ha ganado amplitud, potenciando la luz natural en todos los rincones. Todo ello, con un interiorismo de lujo que combina lo mejor del diseño contemporáneo y el estilo Mid Century.
Proyecto: Eva Jurado. Estilismo: Cristina Rodríguez Goitia.




























