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Este apartamento en París está diseñado para una pareja que disfruta de abrir sus puertas a amigos e invitados. Para optimizar al máximo los 90 metros cuadrados de la casa, el estudio Mis en Chantier proyectó una distribución abierta para que la luz natural de los balcones inundara un piso antiguo lleno de encanto para aprovechar las virtudes de las cocinas pequeñas con grandes posibilidades decorativas.
La zona de día comprende el salón y la cocina, que se separan gracias a un originalísimo muro realizado con vigas de madera, que aporta carácter al espacio. Así se consigue una especie de bosque urbano por el que se cuela la luz natural hacia la cocina hecha a medida, que sólo dispone de 10 metros cuadrados.
Para aprovechar el espacio, el proyecto de la decoradora de interiores Véronique Bertholon optó por organizar el mobiliario en forma de U. La combinación de armarios panelados, que esconden los electrodomésticos y un vajillero retroiluminado para sofisticar la estancia, y módulos que pertenecen a la colección Fine, en gris visón seda, de una firma española: Cocinas Santos.
Toda la cocina se integra en las paredes irregulares de este piso centenario y ofrece una isla con formas orgánicas para desayunos con un par taburetes altos. El espacio se completa con dos estanterías de madera y dos lámparas de techo en estilo nórdico, en aluminio lacado en blanco.
Los propietarios han queda muy satisfechos con el resultado de esta reforma integral de una vivienda situada en un edificio que data de la Edad Media y señalan la "eficacia, respeto de los plazos, capacidad para hacer propuestas y escuchar peticiones, y muy buen conocimiento de los orgullos, los materiales y los profesionales del sector" que ha demostrado Véronique Bertholon.
El parquet oscuro cubre el suelo de la cocina y se prolonga de forma casi infinita hasta el salón, decorado en estilo minimalista con dos piezas: un sofá blanco y el icónico diseño de la butaca Utrecht, de Cassina. La zona de almacenaje se ubica en un lateral, con una librería hecha a medida en madera lacada en blanco, que permite hacer brillar la extraordinaria estructura de la casa, con vigas vistas en el techo.
En este espacio open concept también hay un muro decorado con piedra vista, donde destaca un espejo con un marco con voluptuosas molduras doradas, que termina por destacar el escueto, pero acertado, interiorismo elegido por Véronique Bertholon.
El contraste de este piso antiguo parisino llega en la zona de descanso, que se esconde también tras un entramado de vigas antiguas, aunque se ha dispuesto un cristal para ofrecer cierta intimidad acústica. El dormitorio tiene la pared del cabecero pintada por completo en un tono rojo muy vibrante.
Sin embargo, el baño, que es la única estancia de la casa aislada tras una puerta, vuelve a lucir una paleta de colores neutros con un bonito juego visual entre los tonos cremas y los apliques y un mueble de lavabo en madera oscura.
Más información: Estudio Mis en Chantier.




















