- Reformas en casa: los 25 antes y después más impactantes
- Los 40 pisos pequeños de menos de 50 metros más bonitos
- 55 ideas para decorar un piso pequeño con estilo y encanto
''Crear un refugio para escapar de la ciudad era nuestra principal premisa, un lugar donde encontrar serenidad y reponer fuerzas''. Así comienzan Leticia Tordesillas y Leticia Cariño, interioristas y fundadoras de Estudio Trece, la historia de un proyecto que huele a verano. Los clientes –médicos de profesión–, tenían claro cómo les gustaría que fuese su segunda residencia cerca del mar. Así que el primer paso consistió en buscar la vivienda perfecta, o lo que es lo mismo, una casa en primera línea de playa de La Barrosa, para poder moverse con facilidad y disfrutar de los veranos con total libertad.
La encontraron en la urbanización Novo Sancti Petri. Con vistas al mar y una arquitectura típica de las casas del sur, la vivienda cuenta con 130 metros cuadrados distribuidos en un salón-comedor diáfano, cocina, cinco habitaciones y tres baños. ''Salta a la vista la amplitud y luz natural que tiene la vivienda, donde derribamos tabiques para conseguir este efecto y poder disfrutar del salón en familia'', dicen desde Estudio Trece.
Una vez con la casa adquirida y con la transformación del salón-comedor en un espacio abierto, llegó el momento de dar forma al proyecto de interiorismo, protagonizado por un estilo mediterráneo con una paleta cromática común para todas las estancias. ''Esta es la que otorga el resultado de una vivienda confortable, práctica y luminosa que solicitaba la propietaria''. Los tonos que predominan son blancos, teja, ocre y verde, en detalles como los cojines o los candelabros. Asimismo, el lino, la madera de teca, las fibras de banano y los textiles bordados se emplearon como hilo conductor en todas las estancias.
La calidez de los muebles de madera genera un contraste fresco y tranquilo que se suma a la combinación de la mezcla de las texturas y colores en los tejidos
Con el objetivo puesto en conseguir una vivienda cálida, era imprescindible aprovechar al máximo la luz natural que entra por los grandes ventanales, y especialmente, dar prioridad a las vistas al mar. ''Por ello, confeccionamos unos visillos de lino que permiten tener luminosidad y a la vez privacidad en la vivienda'', indican las interioristas.
El interiorismo juega con la geometría mediante curvas, rectas y líneas orgánicas que confluyen con armonía y sutileza
En la cocina, a la que se accede mediante una puerta corredera de madera, un cálido tono arena viste los armarios, con puertas lisos de acabado mate. De un tono similar es la encimera y el frente, todo ello, complementado por el toque dorado del grifo de caño alto.
El resultado es una atmósfera interior que transmite ese cúmulo de agradables sensaciones presentes en toda la vivienda y que ensalzan, más si cabe, el orgullo y la ilusión de haber creado un refugio cerca del mar. Una segunda residencia en un entorno, cuanto menos, idílico.
Proyecto e información: Estudio Trece.




























