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Hay viviendas que nos obligan a replantearnos todo lo que creíamos saber sobre distribución y aprovechamiento del espacio. Este apartamento ubicado en la planta baja de un edificio de 1915 en el emblemático barrio madrileño de Salamanca, es una de ellas. Con apenas 35 metros cuadrados útiles, la interiorista Silvia Trigueros se enfrentó a un rompecabezas arquitectónico: crear un hogar funcional y luminoso donde antes solo había estancias diminutas y mal conectadas. ''Tenía una distribución con exceso de compartimentación y mal planteada, así que comenzamos con una demolición completa'', recuerda.
El espacio se articula ahora en torno a una zona de día abierta que integra salón, comedor y cocina, un dormitorio independiente y un baño completo. Pero el verdadero tesoro está en los detalles: un cerramiento del dormitorio que utiliza vinilos opacos capaces de volverse transparentes con un simple impulso eléctrico, permitiendo que la luz fluya a través de toda la vivienda cuando se desea.
La propuesta estética abraza un estilo contemporáneo con toques industriales que encajan perfectamente con la configuración del espacio. El cerramiento de cristal y hierro del dormitorio, la estantería suspendida sobre la isla de la cocina y la escalera adosada a la pared que conduce al altillo, aportan carácter sin restar funcionalidad.
Las molduras en el techo de Orac Decor y los rodapiés altos son un guiño al carácter clásico del edificio, renovando su personalidad sin traicionarla. Es esa capacidad de diálogo entre lo histórico y lo contemporáneo lo que convierte este pequeño apartamento en algo especial.
Según la interiorista: ''Los revestimientos vinílicos de @artewalls en pared nos ayudan a personalizar el espacio sin recargarlo y a garantizar un buen mantenimiento sin esfuerzo''. Están presentes en salón-cocina, dormitorio y baño. ''La tarima de PVC imitando madera nos permite que el suelo sea continuo en toda la vivienda y funcional en los distintos espacios''.
Los casi tres metros de altura se convirtieron en el mejor aliado. Sobre la zona del baño, Silvia Trigueros diseñó un altillo que resuelve el eterno problema del almacenaje en viviendas pequeñas. ''Permite guardar lo que no se usa a diario, maletas o la ropa de otras temporadas'', explica. En el dormitorio, los armarios llegan hasta el techo incorporando maleteros, y hasta en la cocina se ha aprovechado cada centímetro disponible.
Un detalle que marca la diferencia es el acceso al patio desde el dormitorio. En una vivienda de estas dimensiones, poder abrir las puertas a un espacio exterior, aunque sea pequeño, multiplica la sensación de amplitud y conexión con el exterior.
En 35 metros cuadrados, Silvia Trigueros ha creado un hogar que no renuncia a nada: tiene zonas diferenciadas, luz natural, almacenamiento inteligente y, sobre todo, la calidez de un espacio pensado para vivir bien.
Proyecto: Silvia Trigueros. Estilismo: Cristina Rodríguez Goitia.

























