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Cuando la influencer vizcaína Carmen Estéfano –que acumula cerca de medio millón de seguidores en Instagram– se puso en contacto con la interiorista Noelia Barragán, esta última supo que se avecinaba un proyecto sumamente especial. Y su intuición no falló. ''La influencer Carmen Estefano me contactó para ayudarla a redistribuir el nuevo hogar que compartiría con sus tres hijas y sus dos bichitos, India y Asia. Una familia llena de energía y amor'', afirma. La vivienda, de obra nueva, contaba con recibidor, cocina, salón-comedor, cuatro habitaciones y dos baños. Aunque sus antiguos inquilinos apenas habían vivido en ella y el espacio estaba cuidado, había un hándicap: carecía de alma. ''Queríamos crear un espacio luminoso y amplio, transformar la base existente en un hogar que transmitiera calma y serenidad''.
Para lograrlo, Noelia Barragán decidió tirar el tabique que separaba la cocina del salón e instalar un cerramiento acristalado que permitiera ver todo el salón nada más entrar en la casa. ''La prioridad era que el espacio resultara práctico y funcional, pero también lo más abierto posible para aprovechar al máximo la luz natural''.
''Derribamos el tabique que separaba la cocina del salón e instalamos un cerramiento de cristal que permite ver todo el salón nada más entrar en la casa''.
En el salón, la distribución se reorganizó por completo. Una de las claves fue colocar la mesa de comedor junto a la terraza, ganando mayor fluidez visual y aprovechando mejor la luz exterior. Para las paredes, la interiorista apostó por la pintura de arcilla con textura de Ecoclay ROCK, dándole un aire muy mediterráneo y relajado al espacio.
''A Carmen le encantan las plantas naturales, por lo que rodeamos el salón con ellas, especialmente cerca de la mesa del comedor. Como elemento decorativo, colocamos dos grandes espejos de líneas curvas que aportan aún más amplitud al espacio'', añade la experta.
El mueble del televisor, realizado en madera y con la tapa de cerámica negra, incorpora una chimenea eléctrica que ofrece calor en invierno y una agradable sensación de bienestar todo el año.
Para el recibidor, Carmen Estéfano y Noelia Barragán buscaban un diseño que no restara espacio, pero que tuviera presencia. La solución fue colocar un espejo de gran tamaño que ampliara visualmente la entrada, acompañado de un cajón discreto para guardar lo esencial del día a día.
''Le dimos un toque especial con líneas curvas, un recurso muy en tendencia que además aporta suavidad y elegancia al conjunto, creando una bienvenida cálida y contemporánea''.
Al dormitorio principal le faltaba vida. ''Carmen quería un mural que le diera carácter'', explica la interiorista. Finalmente, se decidieron por un modelo de Photowall con un paisaje en blanco y negro. Para acompañarlo, escogieron un cabecero de Kenay Home, personalizado con un tapizado suave y elegante. Completaron el conjunto con apliques de diseño en negro y dorado que agregan un toque sofisticado y moderno. Un gran espejo de Westwing se encargó de añadir amplitud visual al espacio, mientras que una mesilla en rafia sumó textura y calidez.
''El estilismo final lo firmamos con piezas de Zara Home en tonos tierra que aportan calma, coherencia cromática y ese aire sereno que deseábamos para todo el proyecto''.
Las habitaciones infantiles fueron otro gran desafío. ''Querían estar juntas, pero también conservar su independencia'', menciona Noelia Barragán. La solución fue derribar el tabique que las separaba y diseñar una puerta corredera de dos metros que pudiera dividir los espacios cuando fuera necesario, pero también abrirse por completo para compartir tiempo juntas. De este modo, Martina, la mayor, tiene su propia habitación, y para las mellizas se diseñó una litera doble con una cama inferior de 1,35 metros que les ofrece mayor comodidad y libertad de movimiento. Mención especial merecen los papeles pintados con motivos ikat en ambas habitaciones, en tonos muy cálidos y alegres.
Por último, la interiorista abordó el diseño de la habitación de invitados. ''Siempre hago la misma pregunta a mis clientes: ¿Cuántas veces recibes invitados? Y la respuesta suele ser: Casi nunca. Por eso, propuse una solución funcional: diseñar una estancia que se pudiera aprovechar en el día a día. En este caso, optamos por un sofá cama de 1,35 metros, lo que nos permitía contar con una cama extra si fuera necesario, pero sin sacrificar el uso diario de la habitación''. Además, diseñó una zona de estudio cómoda y bien iluminada, acompañada de una parte decorativa con almacenaje superior, ideal para mantener el orden sin perder estilo. El resultado es un espacio versátil, acogedor y práctico que responde a las verdaderas necesidades de la familia, sin renunciar al diseño.
Proyecto e información: Cortesía de Noelia Barragán.





























