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Algunos edificios marcan un antes y un después en la historia arquitectónica de una ciudad. Los proyectos de José Antonio Coderch (1913-1984) pertenecen a esta categoría. Referente indiscutible del racionalismo español, Coderch supo como pocos fusionar modernidad y tradición mediterránea. Intervenir en uno de sus espacios requiere no solo pericia técnica, sino también una especial sensibilidad, y este es precisamente el desafío que el estudio barcelonés Coblonal ha enfrentado con maestría en su última reforma en este piso de 160 metros cuadrados.
Situado cerca del Turó Park (Barcelona), el objetivo principal de la reforma era preservar el carácter y los elementos originales del edificio. Para lograrlo, se han recuperado las texturas originales de la vivienda, que se combinan con elementos contemporáneos que refuerzan su esencia. El resultado es un juego visual interesante, donde conviven paredes de ladrillo antiguo, superficies de microcemento, detalles de madera y toques de chapa metálica negra.
La paleta de colores explora tonos tierra, grises y verdes oscuros, mientras que el metal negro y la madera natural refuerzan el carácter industrial del proyecto, creando un ambiente elegante, sofisticado y atemporal.
La zona de día se organiza alrededor de un elemento estructural clave: una pared maestra de ladrillo visto recuperado, en homenaje a la materialidad original del edificio. Además de su función estética, la pared actúa como nexo organizador entre el salón, la cocina y el comedor.
En el salón, el sofá tapizado en lino de color verde gris, se apoya en un mueble trasero bajo de madera. Esta pieza de mobiliario, diseñada por Coblonal, hace función de librería e integra iluminación indirecta.
El ambiente se complementa con la chimenea de obra original de la vivienda y un sillón modelo Togo, en piel de color coñac, que conforma un rincón de lectura muy acogedor.
El aire industrial se ve reforzado desde el salón hasta la cocina y el comedor gracias al pavimento continuo de microcemento. La cocina, integrada con el comedor, nutre su estética industrial con una paleta cromática en marrones, grises y negros. Destaca una gran encimera de porcelánico gris oscuro, que unifica la zona de cocción con una península equipada con cuatro taburetes altos de cuero, en tono marrón chocolate.
La alta calidad de todo el mobiliario de cocina se palpa en la nobleza de los frentes en madera de roble, con tiradores integrados, los cuales se intercalan con estanterías abiertas realizadas con chapa metálica en color negro. Para la zona anexa al comedor, Coblonal ha diseñado una vinoteca integrada, realizada en el mismo material porcelánico que los cajones.
El comedor es un espacio de transición abierto a las vistas y a la luz natural. Su distribución favorece y facilita los flujos circulatorios dentro de la zona de día, permitiendo que la pared maestra de ladrillo visto actúe como un elemento articulador alrededor del cual gira la vida cotidiana.
La mesa de comedor, diseñada a medida en madera de roble maciza, permite acoger hasta seis comensales. A su alrededor, se han incorporado una selección vintage de sillas restauradas modelo Cesca, estableciendo un vínculo sutil entre el diseño clásico y los materiales contemporáneos.
El acceso a la suite se realiza a través de una puerta corredera de chapa metálica negra, diseñada ex profeso. En el interior, la pared de ladrillo original del cabecero pintada de blanco potencia la luminosidad del espacio. El cabecero de la cama, elaborado a medida en chapa metálica negra e iluminado con luces LED, contrasta con la madera de roble de las mesitas de noche y con los apliques modelo TMM de Santa & Cole.
Tratado como una extensión natural del dormitorio, el baño de la suite principal conjuga un único revestimiento porcelánico en tonos piedra, mobiliario a medida de madera de roble, un espejo hecho a medida con zona de almacenaje integrada y detalles en color negro.
Los dormitorios juveniles constituyen un área dinámica y versátil que combina una estética neutra con soluciones prácticas para facilitar el juego, el aprendizaje y el descanso. Se ha apostado por un diseño neutro, con una paleta de colores cálidos: terracota, azules y amarillo suave. Los muebles a medida combinan madera natural con detalles metálicos y fibras naturales, en coherencia con el resto del espacio.
Cada dormitorio cuenta con una zona de estudio integrada, estanterías para libros y juguetes, y un espacio de almacenaje diseñado para adaptarse a sus necesidades a medida que crecen.
En lugar de integrar la zona de juegos dentro de los dormitorios, se ha optado por crear una pequeña sala de juegos compartida, lo que logra más orden y comodidad al conjunto. Una gran puerta corredera de 1,60 metros de ancho lacada en blanco comunica las dos habitaciones infantiles con la sala de juegos y permite abrir o dividir los espacios según las necesidades del momento. Esta solución distributiva aporta funcionalidad y, a la vez, crea un efecto de continuidad y amplitud.
En el baño infantil se ha apostado por un toque de color, mediante el contraste entre los revestimientos: un material de gran formato en tonos arena y un revestimiento vidriado azul eléctrico, en un formato más pequeño, en la zona de la ducha. Destaca la hornacina sobre el sanitario, con iluminación LED que concibe un ambiente más acogedor.
Proyecto e información: Cortesía de Coblonal.



































