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¿Se puede ser arquitecta, interiorista e influencer al mismo tiempo? Carmen Trueba, más conocida como Vontrueba, lo confirma. Con más de 120.000 seguidores, esta murciana es experta en tendencias decorativas, pero también comparte consejos de diseño, un poco de lifestyle y, lo que más nos gusta, increíbles reels con los procesos de sus reformas. Hoy, la arquitecta nos ha mostrado uno de sus proyectos más especiales. Se trata de una casa de los años 50 en pleno centro de Murcia que necesitaba urgentemente un cambio radical en sus 180 metros cuadrados, para adaptarse al estilo de vida de una familia numerosa.
El punto de partida presentaba los típicos desafíos de la arquitectura residencial de mitad del siglo XX: una cocina relegada al fondo como zona de servicio, espacios excesivamente compartimentados y baños desproporcionados que daban a la fachada principal. A estos hándicaps se sumaban otras particularidades de la casa, como dos patios interiores y unos techos de 3,5 metros de altura que escondían un enorme potencial. "Nuestro principal objetivo fue crear un gran espacio diáfano donde pudieran convivir las zonas comunes, fomentando la conexión y amplitud", explica Carmen Trueba. Para lograrlo, la arquitecta planteó una redistribución completa del piso original: las zonas comunes pasaron a ocupar el área principal, mientras que los dormitorios se trasladaron al fondo de la vivienda.
Una de las intervenciones clave fue la reubicación de los baños y el lavadero en los patios interiores, aprovechando la ventilación natural y liberando la fachada principal para los espacios de día. Asimismo, la circulación se optimizó al reducir el largo pasillo que atravesaba la vivienda, logrando un recorrido más fluido que ha permitido ganar metros útiles, e incluso instalar un armario de pared a pared.
Para el suelo, Carmen Trueba optó por un pavimento de madera colocado en espiga. Esta solución se extiende por toda la casa, con la excepción de uno de los baños, con la premisa de generar continuidad visual.
El diseño de la cocina se articula en torno a una isla central multifuncional que incluye espacio de almacenaje, placa de cocción con campana integrada y una zona a modo de barra de desayunos. Esta última se complementa con unos taburetes de aires vintage en negro y rejilla de ratán, que añaden un toque de carácter al conjunto.
Los armarios de cocina, en blanco con acabado mate, se combinan con la encimera y el frente de mármol, creando un ambiente sofisticado y actual. Para generar mayor armonía, el armario del pasillo se eligió en el mismo modelo y color.
En el salón, Carmen Trueba ha conseguido un delicado equilibrio entre elementos clásicos y contemporáneos. La pared principal se convierte en protagonista gracias a un mural que ilustra un paisaje en blanco y negro, enmarcado por molduras que dialogan con la arquitectura original del edificio. Como contrapunto, un sofá blanco con chaise longue de líneas modernas aporta funcionalidad y confort. Y para añadir una dosis de frescor, dos butacas de ratán y unas plantas cierran el conjunto.
El comedor sigue las últimas tendencias con una mesa de madera redonda, cuya base lleva un revestimiento acanalado.
En el dormitorio principal, con baño en suite, las molduras visten la pared del cabecero, acompañadas de unas lámparas suspendidas con aires mid century y unas mesitas de noche de madera de estilo rústico.
En la habitación de las niñas, dos camas de forja blanca hacen un guiño al pasado de la casa. El dormitorio del niño, por su parte, se decoró con unas molduras azules que enmarcan la zona de la cama.
El baño infantil juega con un divertido patrón a dos colores.
Proyecto e información: Cortesía de Vontrueba.

































