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En Madrid, donde cada barrio tiene su propio carácter, Chamberí destaca por esa curiosa mezcla entre tradición y vanguardia, con edificios que aún mantienen intacta su arquitectura castiza. Y es en uno de estos inmuebles centenarios –concretamente, en una corrala de 1900– donde el estudio LID Arquitectura ha realizado uno de sus últimos y más especiales proyectos: la transformación de un ático de 120 metros cuadrados en un hogar familiar muy actual, que honra su pasado mediante la recuperación de los elementos estructurales originales, pero que se adapta magistralmente a las exigencias del siglo XXI.
Los clientes, un matrimonio con niños, deseaban una vivienda muy funcional que también pudieran utilizar como espacio de trabajo, ya que ambos teletrabajan desde casa. Además, querían que sus hijos disfrutaran de la planta superior de su habitación como una zona de juegos infantil.
Para hacer realidad sus deseos, los arquitectos aprovecharon la doble altura del ático. Para empezar, en dos de los tres dormitorios, utilizaron los altillos para ubicar zonas de trabajo independientes. En el dormitorio más pequeño, invirtieron el esquema, situando el dormitorio en el altillo y el despacho en la planta baja. En el salón –un espacio compartido con el comedor y la cocina– mantuvieron la doble altura para ganar sensación de amplitud y permitir que la luz natural bañara cada rincón.
En cuanto a la gama cromática y material, los tonos tierra, beige y terracota se entrelazan con texturas naturales como lino, algodón, arcilla o madera, buscando en todo momento evocar una sensación de calidez. Asimismo, mediante técnicas constructivas tradicionales –como la aplicación manual de yeso en paredes– y al dejar vistas las vigas y columnas de la estructura original, se realiza un guiño al pasado de la corrala. Todo ello se complementa con la iluminación integrada, que resalta los materiales de un modo estratégico y otorga intimidad.
Para sacarle todo el partido al espacio, desde LID Arquitectura optaron por aprovechar los huecos bajo algunas escaleras para ganar almacenaje. En una de las habitaciones, por ejemplo, este hueco se transforma en un vestidor pequeño pero muy funcional, con sitio para zapatos y bolsos.
El arte también tiene un gran peso en el interiorismo. La artista madrileña Sandra Sainz se ha encargado de elaborar a medida cada una de las piezas de la vivienda, pensadas para resonar con la arquitectura y amplificar la atmósfera de calidez y singularidad.
La casa también cuenta con dos baños completos, con muebles de madera que siguen el hilo conductor del resto de la casa.
En definitiva, esta casa dúplex ático en Chamberí representa la nueva visión de los edificios históricos madrileños. Sin neocasticismos forzados ni modernidades impostadas, LID Arquitectura ha sabido leer las posibilidades del espacio original para adaptarlo a las necesidades contemporáneas sin perder un ápice de autenticidad.
Proyecto e información: Cortesía de LID Arquitectura.






























