- Reformas en casa: los 25 antes y después más impactantes
- Los 40 pisos pequeños de menos de 50 metros más bonitos
- 55 ideas para decorar un piso pequeño con estilo y encanto
Encontrar un hogar en el centro de Madrid para moverse libremente sin depender del transporte, parece un deseo utópico, pero la protagonista de este proyecto de interiorismo, pudo cumplirlo. Economista de profesión, halló su vivienda soñada en un ático abuhardillado de 120 metros cuadrados con una ubicación inmejorable: la emblemática calle Orellana, en el barrio de Justicia, muy próximo a Gran Vía.
Con vistas a los rooftop del centro y orientado hacia las Torres de Colón –obra de Antonio Lamela–, lo primero que cautiva de este ático es la luz natural que baña cada rincón y que se multiplica gracias al color blanco que viste techos, paredes y algunas piezas del mobiliario. El ambiente transmite ese espíritu de slow living tan codiciado en la actualidad, donde el ajetreo de la urbe desaparece en cuanto se cierra la puerta de entrada.
El proyecto se basó en la creación de un espacio diáfano, que permite atravesar la vivienda con la vista de un lado a otro, dándole importancia a la gran altura de la vivienda.
Resulta imposible no fijarse en el techo abuhardillado, protagonizado por las vigas estructurales de madera originales que se han mantenido después de la reforma. Pero son los interiores, firmados por el estudio de interiorismo Estudio Trece, los que juegan el papel de equilibrar las sensaciones mediante una paleta de colores común para todas las estancias. Y esta es la que otorga el resultado de ''una vivienda confortable, práctica y elegante'' que solicitaba la propietaria.
Un sofá curvo, como pieza central del inmueble, permite la circulación visual y ayuda a separar las diferentes estancias. También en este espacio de salón-comedor, un árbol de interior y diversos arreglos florales, añaden una nota de frescor y naturalidad que se complementa con el suelo de madera blanqueada y el toque de color de los cojines.
Tras el comedor, que desprende calidez a través de la madera, un armario empotrado aprovecha al máximo el espacio de almacenaje. Y es que toda la carpintería de la vivienda está hecha a medida para sacar todo el partido a la gran altura y adaptarse al techo abuhardillado.
Para maximizar la luz que entra por los grandes ventanales, pero a la vez tener privacidad, las interioristas confeccionaron unos visillos de lino.
En el rincón de lectura, una librería de madera de nogal abierta actúa como telón de fondo para la chaise longue, también de madera.
El resultado es una atmósfera interior que transmite ese cúmulo de agradables sensaciones presentes en toda la vivienda y que ensalzan más, si cabe, el orgullo y la ilusión de haber creado un ático de ensueño.
Estilismo e información: Cortesía de Leticia Tordesillas y Leticia Carino, de Estudio Trece. Arquitecto: Pegm Proyectos Integrales.






















