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La Moraleja es uno de las zonas de Madrid con viviendas más exclusivas, pero también tiene hueco para casas pequeñas, como demuestra esta fabulosa reforma de una vivienda con terraza que viene de la mano de la maestría del estudio Gon Architects, que apuesta por proyectos tan interesantes como transformar una casa con patio y piscina para un empresario con movilidad reducida y su familia en El Cabanyal, en Valencia.
Gonzalo Pardo dirige este estudio madrileño que presenta el proyecto Costa. Esta casa pequeña reformada es el hogar una diseñadora visual que teletrabaja para una consultora, así que necesitaba ser un espacio inspirador y muy creativo y convertir "una propuesta de mínimos, que consigue obtener máximos".
Los escasos 40 metros cuadrados de la vivienda, que incluía cuatro habitaciones, se convierte en un espacio complejo escondido entre las copas de cedros y álamos. La intención es ofrecer un espacio al aire libre, en diferentes planos, porque en Gon Architects han apostado que el volumen tenga "una imagen fragmentada, casi deconstruida, con distintos materiales, colores y texturas que multiplican el número de caras y, por tanto, de lecturas de cada uno de sus planos".
Esta casa pequeña situada en el exclusivo barrio de La Moraleja, en Madrid, refleja el microuniverso de su propietaria, aunque el equipo de diseño –compuesto por Carol Linares, María Cecilia Cordero, Alvine Ikauniece y María Camila Martínez– ha conseguido materializarlo en una distribución muy ordenada, aunque compleja, para maximizar los metros cuadrados. La idea era conseguir que la diseñadora viviera "como Cósimo, el personaje principal de la novela de 1957, El barón rampante, de Ítalo Calvino, Costa habita en las alturas rodeada de vegetación y naturaleza".
El dúplex de La Moraleja es un espacio flexible y con un concepto circular para favorecer las vistas hacia el exterior y también la ventilación cruzada, que es una clara apuesta por el ahorro energético de la casa.
En el proyecto Costa hay pequeñas sorpresas, como conseguir dos terrazas en la vivienda, una pública y otra privada orientadas al norte y al sur, que sin duda son un respiro en un lugar rodeado por una profusa vegetación.
La elección de los colores para decorar esta casa pequeña de 40 metros cuadrados es un acierto. La vivienda es un lienzo blanco sobre el que se han pintado de forma estratégica paredes o techos en tono mostaza, verde o azul para dividir las funciones de cada espacio.
La zona pública de la casa se delimita con una diagonal en el falso techo en una distribución open concept, que comparten comedor, cocina y salón, que se extiende visualmente hacia la terraza de 7 metros cuadrados.
Las puertas correderas y las cortinas son la solución elegida para dividir las estancias. Por ejemplo, tras el cortinaje en tono tierra se esconde una zona de teletrabajo, junto a la cocina.
Es una forma de ahorrar metros, como también la excelente organización del almacenaje, que se articula con armarios hechos a medida, en la zona del salón con comedor, y panelados con espejos para agrandar el dormitorio, donde también se aprovecha la zona del techo con estanterías de obra.
El proyecto del arquitecto Gonzalo Pardo ha conseguido concebir esta casa pequeña de La Moraleja como "una caja que esconde en su interior un cuarto de baño pasante", que queda oculto.
La profusa vegetación que hay en el exterior de la vivienda se vierte hacia el interior con pequeños detalles, como un poto situado en el dormitorio o las plantas de exterior que alegran la terraza.
Más información: Gon Architects.


























