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Transformar una vivienda de obra nueva en un hogar que respire calidez y personalidad no es tarea fácil. Pero, para Pilar Cinca, fundadora del estudio Punto y Seguido, los desafíos de este piso con cuatro dormitorios, dos baños, salón y terraza fueron la oportunidad perfecta para crear un espacio con alma. ''Nuestros clientes sentían que la casa resultaba fría y carente de carácter. Querían un hogar'', explica la interiorista. El resultado es una vivienda que combina funcionalidad, diseño y una paleta de materiales y colores pensada al milímetro.
Uno de los primeros cambios consistió en sustituir el suelo laminado gris por un porcelánico efecto madera en roble, ya que aporta calidez y encaja a la perfección con la idea de un hogar acogedor. Para acompañar esta base, se instalaron puertas enmarcadas con herrajes en negro, un guiño industrial que se repite con maestría en varios puntos clave de la vivienda. La iluminación también se revisó, adaptándola a las nuevas distribuciones y creando ambientes agradables y funcionales.
En el salón, el cerramiento de hierro negro, además de comunicar visualmente con la cocina, estructura la distribución del espacio. La ubicación de la puerta del cuarto de juegos también se modificó, permitiendo integrar una zona de comedor junto al cerramiento y dejando la zona de estar conectada directamente con la terraza.
Las paredes, revestidas con molduras, encuentran su contrapunto en el mobiliario de nogal con detalles en negro y textiles en tonos verdes y ocres, una paleta que se repite en toda la vivienda. La alfombra de Rols, los muebles de Kave Home y Kimber, y la decoración floral de D'azulcobalto, incluido un árbol diseñado especialmente para el salón, terminan de componer un espacio elegante y acogedor.
Aunque los clientes no querían una cocina abierta –tan habituales últimamente–, el estudio logró una solución que aúna luminosidad y amplitud: un cerramiento de cristal y hierro que conecta visualmente el salón y la cocina sin renunciar a su separación. La encimera en gris antracita se prolongó para maximizar el almacenaje, mientras que una pared ciega a media altura se aprovechó para crear una zona de barra alta, perfecta como office. La puerta de entrada también se sustituyó por una corredera en hierro y cristal, en sintonía con el resto del cerramiento.
El toque final es obra de un papel pintado de Pipapel, con rayas en un tono caldera que rompe la frialdad del gris y otorga calidez. El menaje de Casa Carle y Caki termina de vestir la estancia con encanto.
La terraza se concibió como una extensión natural del salón. Aquí, se crearon dos zonas bien diferenciadas: una de estar y otra de comedor, ambas con mobiliario en madera y cuerda en tonos naturales, complementados con fibras y ratán, que añaden frescura y naturalidad.
En el dormitorio principal, los tabiques de separación entre el baño y la habitación se sustituyeron por cristaleras fijas de hierro y cristal estriado con puerta corredera. Esta solución aporta un diseño único, funcional y lleno de personalidad, manteniendo la intimidad gracias al acabado estriado. Para la decoración, se optó por muebles de madera y ratán, papel textil verde en la pared del cabecero y textiles en lino.
El baño se transformó por completo: baldosa efecto mármol con acabado mate y vetas grises, grifería negra empotrada, luz indirecta en la ducha y bajo el mueble diseñado a medida, y detalles de molduras.
Cada dormitorio infantil fue diseñado pensando en la personalidad y necesidades de sus pequeños habitantes. La habitación de la niña, en tonos verdes empolvados, combina papel textil en paredes y techo con detalles de madera, ratán y lino. Un aire dulce, pero atemporal.
La habitación del niño, más compacta, incorpora un cabecero de obra que también sirve como zona de apoyo, revestido con papel mostaza. La zona de estudio cuenta con una estantería de obra y un escritorio en verde.
El baño de los niños se renovó totalmente con baldosas blancas de pequeño formato a dos alturas, papel pintado con hojas verdes y un mueble volado en color verde empolvado. El gran espejo y el aplique en blanco aportan luz cálida, fundamental para un ambiente infantil.
Gracias a la atención al detalle y la elección de materiales como la madera, el hierro, las fibras naturales y los linos, Pilar Cinca ha conseguido transformar un piso frío y vacío en un hogar acogedor, funcional y lleno de carácter para una familia con niños.
Proyecto e información: Cortesía de Punto y Seguido.







































