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Mudarse a París es un sueño para muchos, pero instalarse en una casa de Saint-Germain-des-Prés, es algo reservado para unos pocos afortunados. Y si además se trata de un antiguo hotel del siglo XVIII, la historia cobra una dimensión aún más especial. Eso es exactamente lo que ocurrió con esta familia de cuatro, recién llegada de Estados Unidos, que encontró en este piso la combinación perfecta de historia, ubicación y potencial para empezar su nueva vida en la Ciudad de la Luz.
Sin embargo, la interiorista Lichelle Silvestry, encargada del proyecto de decoración, tuvo que enfrentarse a un reto considerable, ya que los propietarios querían transformar este espacio en su hogar definitivo en solo tres semanas, justo antes de que las restricciones por los Juegos Olímpicos dificultaran cualquier intervención. Todo ello incluía retoques de pintura, tapicerías, instalación de cortinas y algunos ajustes menores de renovación. ''Fue un reto emocionante y muy intenso'', confiesa la diseñadora. ''Recibí las llaves el mismo día en que se cerró la compra y, a partir de ahí, comenzamos a trabajar sin descanso''.
La casa, de 159 metros cuadrados y techos de 3,85 metros de altura, mantiene la distribución clásica de su época, pero se ha adaptado a las necesidades actuales de sus nuevos inquilinos. La entrada principal da paso a un amplio corredor que organiza el espacio de forma eficiente. La zona de día incluye un luminoso salón con enormes ventanales que conectan con la cocina, creando un ambiente perfecto para la vida familiar y social. En la zona de noche, se encuentran tres dormitorios, cada uno con su propio baño en suite: el principal, una habitación infantil y un cuarto para invitados. Un aseo adicional y un pequeño garaje completan el diseño funcional del hogar.
El eje central del proyecto fue encontrar un equilibrio entre el carácter histórico del piso y el aire fresco y personal que los propietarios buscaban. Inspirada en un impresionante espejo dorado de Lila K Antiques, Lichelle desarrolló un concepto decorativo que combina elegancia y feminidad con un punto intrigante.
Aunque la vivienda ya contaba con una paleta cromática refinada de una renovación previa, Lichelle decidió refrescar las paredes para dar más luminosidad y adaptarlas al mobiliario y a las obras de arte. ''Los propietarios querían colores alegres pero sofisticados, y la combinación de verdes, azules y neutros fue clave para lograr ese equilibrio'', dice.
Entre las joyas que ahora decoran el piso destaca la primera edición de la icónica silla Wishbone de Carl Hansen, un clásico del diseño escandinavo que aporta ligereza y sofisticación a la zona del comedor. Junto a ella, una mesa de estilo nórdico de los años 60, fabricada en Francia y restaurada para este proyecto, crea un espacio cálido y funcional.
En el salón, las sillas danesas de teca del siglo XX, diseñadas por Henry Walter Klein, fueron retapizadas con telas de Pierre Frey, logrando una perfecta combinación entre modernidad y autenticidad. Como pieza central, un sofá de diseño curvo, perteneciente a la línea privada de la diseñadora, brilla con su tapizado en un vibrante azul, aportando una nota fresca que contrasta con la paleta general de la vivienda.
En cuanto al arte, la pieza más destacada es una pintura florentina del siglo XVIII que representa a Adán recibiendo el fruto prohibido, adquirida en Yveline Antiques. Para complementar esta obra maestra, Lichelle añadió unas mesas venecianas de diseño serpentino y una manzana de mármol de la misma época, haciendo un guiño simbólico.
Pensando en la practicidad de una familia con niños pequeños, todos los textiles fueron seleccionados por su durabilidad. ''Optamos por telas de exterior de Pierre Frey y Dedar, que además de resistentes, desarrollan una pátina que añade encanto con el tiempo'', detalla Lichelle.
Con cada detalle, este piso en Saint-Germain-des-Prés se ha convertido en un reflejo de la maestría de Lichelle Silvestry para crear espacios que combinan funcionalidad, belleza y significado.''Este proyecto me permitió expresar mi amor por la mezcla de texturas, la autenticidad y la elegancia inesperada. Es, sin duda, uno de mis favoritos'', concluye.
Proyecto e información: Cortesía de Lichelle Silvestry.




























