- Los 40 pisos pequeños de menos de 50 metros más bonitos.
- Reformas en casa: los 25 antes y después más impactantes.
- 63 ideas para decorar patios, jardines, porches y terrazas.
Hablar de verano es hablar de casas junto al mar, de esos espacios que conectan con la naturaleza y el ritmo pausado de los días más soleados. En el Estudio Ana García Interiorista, esta idea se materializó en su último proyecto: la reforma integral de una segunda residencia en el Mar Menor, Murcia, que pasó de ser una casa antigua y desfasada a convertirse en el refugio costero ideal para una familia que buscaba redescubrir la esencia mediterránea en cualquier momento del año.
Desde el primer momento, los propietarios tenían claro lo que querían: un espacio que no solo fuera funcional y moderno, sino que también mantuviera ese carácter cálido y acogedor tan propio de la región.
Un estilo mediterráneo en toda regla
''Queríamos crear un espacio que respirase estilo mediterráneo por todos los costados, pero con un enfoque contemporáneo que no perdiera la calidez y el encanto'', explica Ana García. Este equilibrio entre lo moderno y lo acogedor se logró a través de un diseño que prioriza los espacios abiertos y la conexión visual entre el interior y el exterior.
El uso de elementos decorativos como lámparas de fibras naturales, cojines de lino y piezas artesanales refuerza esta estética mediterránea, concibiendo rincones que invitan a desconectar. ''Buscábamos que cada estancia tuviera un detalle que contara una historia, algo que hiciera sentir a los propietarios realmente en casa'', añade.
El diseño de la vivienda se organizó en torno a un antiguo patio interior, que ahora se ha convertido en una terraza con piscina. Este espacio exterior no solo es el centro visual de la casa, sino también su corazón funcional, conectando todas las estancias principales. La distribución incluye una gran área abierta que combina salón y cocina, ambos orientados hacia la piscina para maximizar las vistas y la entrada de luz natural. La zona de la terraza se ha diseñado para ser multifuncional, ideal tanto para reuniones familiares como para relax en solitario.
Materiales que unen interior y exterior
En cuanto a los materiales, el protagonista indiscutible es un porcelánico que imita el microcemento, utilizado tanto en el interior como en el exterior de la vivienda, incluido el pavimento y el interior de la piscina. Este detalle, además de crear una sensación de continuidad, también hace que el agua de la piscina luzca transparente y luminosa. La madera de roble, presente en el mobiliario, las puertas y hasta algunos techos, equilibra el conjunto con su textura natural y tonos cálidos, aportando un contraste acogedor al toque industrial del porcelánico.
Por otro lado, la piedra natural en los muros del salón refuerza la esencia mediterránea y conecta visualmente el interior con el paisaje costero. Este juego de texturas –cemento, madera y piedra– logra un equilibrio perfecto, invitando a disfrutar de cada rincón de la casa.
El diseño exterior se complementa con jardinería mediterránea, incorporando plantas como olivos, lavandas y buganvillas que favorecen la conexión entre la casa y su entorno natural y embellecen el entorno.
El dormitorio principal es un espacio pensado para el descanso absoluto, con una zona húmeda abierta que conecta con la suite y un inodoro discretamente oculto. Además, la vivienda cuenta con un dormitorio de invitados y dos habitaciones para las hijas de la familia, que comparten baño. Todas las estancias se orientan hacia el jardín principal, generando una sensación de continuidad entre el interior y el exterior.
Imposible resistirse a semejante refugio vacacional.
Proyecto e información: Cortesía de Estudio Ana García Interiorista.
































