El barrio barcelonés de Sant Gervasi, con su aire sofisticado y tranquilo, alberga secretos muy bien guardados. Uno de ellos es este piso que hasta hace poco conservaba intacto el encanto de su construcción original, pero que se ha reinventado gracias al savoir faire de CírculoCuadrado Studio. Lo que comenzó como una vivienda de otra época, se ha transformado en un hogar amplio, luminoso y familiar. ¿El reto? Hacer de este espacio un lugar donde una familia de seis pudiera vivir en completa armonía, combinando una estética minimalista protagonizada por el color blanco, con la funcionalidad que su día a día requiere.
De una vivienda antigua a un espacio moderno y abierto
La propiedad, en estado original y sin ninguna reforma previa, necesitaba algo más que un lavado de cara: los propietarios deseaban un ambiente moderno y luminoso, con una distribución abierta que favoreciera la comunicación visual entre los espacios. Para ello, el estudio de interiorismo eliminó tabiques y abrió la cocina al salón y al comedor, creando un ambiente amplio y fluido. Y para esos momentos en que el trabajo se traslada a casa, se diseñó un pequeño despacho en el salón.
Espacios llenos de luz y líneas limpias
Uno de los elementos fundamentales en este proyecto es la iluminación. La familia deseaba un ambiente con mucha luz, y el equipo de CírculoCuadrado supo responder a esa necesidad combinando diferentes tipos de iluminación. La luz general proviene de carriles empotrados en el falso techo, mientras que las lámparas decorativas y las tiras de LED permiten ajustar la intensidad según el momento del día.
Materiales que aportan calidez y estilo
Para lograr un espacio visualmente armónico y coherente, el estudio optó por una paleta de colores suaves: blancos y grises que aportan serenidad y sofisticación, y que contrastan con el toque cálido de la madera, utilizada en pequeños detalles. El pavimento porcelánico de gran formato se extiende por toda la casa, unificando los diferentes ambientes y dotando a la vivienda de una base sólida y elegante.
Los materiales se seleccionaron con un criterio claro: pocos pero versátiles, que pudieran adaptarse a todas las estancias.
El estudio rediseñó el espacio para satisfacer las necesidades de los habitantes. La familia, compuesta por un matrimonio y sus cuatro hijos, buscaba zonas amplias, funcionales y acogedoras. Ahora, los padres disponen de un dormitorio con un gran vestidor y baño en suite con doble lavabo. Los dos hijos menores comparten una habitación y un baño, mientras que el otro niño disfruta de un espacio propio. La hija, en cambio, cuenta con una suite completa con baño integrado.
Para el mobiliario, CírculoCuadrado Studio eligió piezas de líneas rectas y formas contundentes que complementan la estética minimalista sin renunciar a la elegancia. Los armarios de la suite principal, modelo Novo de Besform, ofrecen espacio de almacenamiento sin romper la armonía del ambiente. En los baños, los muebles de Decosan aportan funcionalidad con estilo. En el despacho, la mesa de Cattelan y la silla de Andreu World combinan diseño y comodidad, ideales para crear un espacio de trabajo elegante en casa. En cuanto a los textiles, se optó por materiales de calidad, como los de James Malone Fabrics, Textura y Mobelia, que aportan suavidad y calidez a cada estancia. Estos detalles textiles contribuyen a suavizar el minimalismo de la decoración, haciendo que cada espacio sea acogedor y funcional al mismo tiempo.
Proyecto e información: Cortesía de CírculoCuadrado Studio. Estilismo: Mar Gausachs.

































