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Al cruzar la puerta de esta vivienda unifamiliar en Cádiz, es imposible no dejarse llevar por su encanto. Los interiores, bañados en luz natural, parecen fundirse con el paisaje exterior gracias a una paleta de colores que evoca la serenidad del mar. Sin embargo, es su impresionante jardín con piscina el que roba todas las miradas, un espacio que parece sacado de la mismísima 'La La Land', donde cada rincón invita a la desconexión.
El proyecto, diseñado y ejecutado por Cristina Zaran y ARQIsmaelVirués, nació con la intención de convertirse en el refugio perfecto para quienes buscan una escapada junto al mar. Aunque la vivienda fue concebida para la venta, cada detalle ha sido tratado con la misma dedicación y esmero que si fuese un hogar personal, un lugar donde la proximidad al mar y las generosas terrazas lo convierten en un verdadero paraíso vacacional.
Con una parcela de más de 800 metros cuadrados y situada a menos de 100 metros de la costa, los promotores querían aprovechar al máximo las vistas al océano, asegurando a la vez la privacidad en los espacios más íntimos. Así, se diseñó una casa de líneas alargadas y una orientación noreste que, con sus grandes ventanales, conecta visualmente con los jardines que rodean la propiedad sin comprometer la intimidad.
Un juego de volúmenes y luz
El exterior de la vivienda juega con el contraste entre el blanco y el negro, aportando un toque sofisticado a la fachada. Mientras que el blanco cubre los paramentos exteriores, el negro en ventanas, cerrajería y pretil de cubierta añade una pincelada moderna y sobria.
Al cruzar la puerta, la vivienda se abre en una gran zona común de más de 50 metros cuadrados, que incluye una cocina de concepto abierto con una península con taburetes y puertas correderas en L. Estas permiten conectar la cocina con el salón o cerrarlas para ganar mayor privacidad, pero siempre manteniendo las vistas a la piscina y el jardín.
El diseño interior sigue la misma línea que el exterior, donde la madera y el hierro son los protagonistas. Estos materiales se encuentran presentes en numerosos elementos, desde los muebles hasta el atrezo, aportando carácter y coherencia. Para dotar de vida a los espacios y generar contraste con los materiales, los textiles, algunas piezas del mobiliario y los cuadros se eligieron en tonos azules y coral. Colores que, al mismo tiempo, remiten al mar y transmiten el ambiente relajado que se buscaba.
En el aseo de cortesía, los azulejos estilo panal en tonos azules inspiraron la paleta de colores utilizada en toda la vivienda, especialmente en los textiles y los muebles, logrando un hilo conductor sutil pero efectivo.
Un distribuidor con un impactante ventanal de 6x6 metros aporta una gran dosis de luz natural a la planta baja, donde también se ubican dos dormitorios en suite. La escalera con peldaños flotantes de madera y barandilla de cristal, situada en este mismo espacio, es un detalle que añade calidez y textura, rompiendo la sobriedad del diseño lineal.
Espacios que miran al mar
En la planta superior, dos dormitorios más se suman a la distribución, ambos con baño propio y terrazas privadas que permiten disfrutar del Mediterráneo desde la comodidad de cada estancia.
Con su diseño moderno, su interiorismo relajado, sus múltiples zonas enfocadas al relax y sus vistas inmejorables, esta casa se convertirá, sin duda, en el hogar soñado de sus futuros propietarios, un refugio junto al mar para compartir con amigos y familiares los 365 días del año, ya sea como segunda residencia o como vivienda principal.
Proyecto e información: Cortesía de Cristina Zaran y ARQIsmaelVirués.


































