- 55 ideas para decorar un piso pequeño con estilo y encanto.
- Los 40 pisos pequeños de menos de 50 metros más bonitos.
- Reformas en casa: los 25 antes y después más impactantes.
Aunque Malasaña es famosa por sus bares y cafés, sus tiendas, y en general, por el espíritu alternativo que recorre sus calles, este barrio del centro de Madrid –que en realidad se llama Universidad– también alberga múltiples tesoros de la arquitectura. Uno de ellos se encuentra en la calle del Pez, a escasos minutos andando de la Gran Vía. Hablamos del Palacio del Marqués de Escalona y de Bornos, un edificio de mediados del siglo XIX y un ejemplo destacado de la arquitectura isabelina con raíces en la tradición tardo-neoclásica.
A pesar de su estatus como edificio histórico protegido, este icónico inmueble ha experimentado varias rehabilitaciones desde la década de 1980, algunas de las cuales conservaron sus fachadas y patios interiores, ahora completamente restaurados. Y es aquí donde ha tenido lugar el que, sin duda, es uno de los proyectos más especiales de la interiorista Cristina Amoroso hasta la fecha. ''El espacio original que recibimos era una oficina de un solo espacio, anticuada y sin divisiones, que aún exhibía diseños de molduras en sus paredes y suelos de parquet'', explica.
El objetivo del proyecto era convertir esta antigua oficina en un piso de concepto abierto, abarcando los 120 metros cuadrados con una distribución funcional y fluida. En cuanto al interiorismo, la idea era fusionar una estética moderna con toques clásicos, aprovechando el idílico background de carácter señorial, con techos altos y balcones. ''Al conocer su rica historia, decidimos integrarla en el diseño del espacio, manteniendo una estética elegante con las molduras en las paredes y restaurando los suelos de madera para preservar la autenticidad y la conexión con el pasado del lugar'', comenta Amoroso.
En las zonas comunes, salón, comedor y cocina se unificaron en un mismo ambiente, con las molduras de color blanco como hilo conductor. Asimismo, la cocina de estilo americano establece una continuidad entre las áreas diurnas y nocturnas. Para el mobiliario, se optó por la calidez de la madera de nogal oscuro, creando una armoniosa mezcla con elementos de decoración y textiles en tonos neutros. En cuanto a los accesorios, el dorado predomina en toda la vivienda, otorgando un toque de glamour très chic a cada rincón con su elegante destello.
En la cocina, la presencia de una columna se aprovechó para crear una isla que no solo optimiza el espacio de almacenamiento, sino que también funciona como una barra de desayunos.
La zona de noche se distribuye en tres habitaciones: el dormitorio principal con baño en suite, una habitación con cama doble y una habitación con dos camas individuales. Además, se añadió un baño de invitados con el mismo estilo que el baño principal para ganar funcionalidad y confort, con el color gris como protagonista.
Cada espacio se distingue por su propia personalidad, lograda mediante la incorporación de diversas paletas cromáticas adaptadas a cada estancia.
¿El resultado? Tan excepcional como el edificio que lo envuelve.
Proyecto e información: Cortesía de Cristina Amoroso.






































