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La luz natural es, sin duda, el recurso más preciado del interiorismo. Por ese motivo, en todos los proyectos se buscan soluciones para potenciarla. En este piso de 100 metros cuadrados, reformado por el estudio Julia Coy Arquitectura, la clave estaba en la terraza. Dada la altura de la vivienda y las magníficas vistas a la ciudad de Murcia, se decidió dotar a la zona de día del máximo protagonismo, cerrando la terraza con grandes ventanales e integrando la cocina, el comedor y el salón en un único espacio abierto y rebosante de luz natural. ''Antes, esta área albergaba el dormitorio, que ha sido reubicado para permitir esta espectacular transformación'', explican desde el estudio.
La cocina se planteó con península y mesa de comedor anexa, elementos que a su vez sirven para delimitar los espacios con el salón. Esta integración se complementó con una barra de desayunos de madera ubicada en uno de los ventanales, con vistas hacia el exterior.
La distribución original contaba con una cocina cerrada al salón y dormitorios de corte más tradicional. Sin embargo, este nuevo enfoque desafió la estructura previa, ubicando estratégicamente baños y cocina alrededor de las bajantes para optimizar el espacio.
Para esconder uno de los pilares del salón y crear una separación sutil entre la zona de día y la de noche, se diseñó una estantería a medida, eliminando la necesidad de un pasillo y mejorando la circulación.
Escuchando atentamente las necesidades de los propietarios, se diseñó un dormitorio principal con baño integrado, donde la sensación de amplitud se maximizó al omitir una puerta en la zona de lavabo. Tanto en esta habitación como en el resto de la vivienda, destaca el uso de la iluminación LED para fomentar la intimidad y resaltar las estructuras.
En cuanto a materiales, se ha optado por tonos neutros que resaltan la elegancia del diseño y brindan una sensación de paz y armonía.
El uso de microcemento en los baños evita las juntas y crea superficies limpias y continuas. La madera de roble y los revestimientos con relieve añaden un toque cálido y texturizado, enriqueciendo el entorno.
Los detalles en tonos suaves se integran perfectamente, creando un ambiente acogedor y sereno.
El segundo dormitorio se amuebló con una cama individual y una zona de escritorio que al mismo tiempo hace de cabecero.
El resultado del proyecto es una vivienda donde la luz natural se transforma en el hilo conductor que unifica los diversos ambientes, y donde los tonos neutros, acompañados de los materiales naturales, generan ambientes de paz y sosiego en total armonía visual.
Proyecto e información: Cortesía de Julia Coy Arquitectura.



































