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En una pendiente rocosa del archipiélago noruego, entre el océano y el bosque, se erige esta original casa hecha de madera sobrante. Kolman Boye Architects, asistidos por Asger Højlund, diseñaron y construyeron la vivienda de manera similar a la madera de la que está compuesta: como una parte natural de un paisaje moldeado por el viento y el clima.
Cada pieza de madera sobrante fue examinada, procesada y preparada para soportar el clima noruego, a veces implacable.
El curioso origen del proyecto
La idea de emplear madera sobrante para la construcción surgió por una feliz coincidencia mientras ambos arquitectos trabajaban en dos proyectos que involucraban madera de Dinesen, aunque en formas muy diferentes. Erik trabajaba en una escalera a medida para un proyecto en Noruega utilizando tablones clásicos de Dinesen Douglas, mientras que Víctor exploraba los posibles usos de la madera sobrante de la producción de tablones de roble de Dinesen para un proyecto estudiantil en la Real Academia Danesa. Tras ser conscientes de todas sus posibilidades, decidieron llevar a cabo un experimento fascinante, pero sobre todo, eco responsable y sostenible: construir una casa con madera sobrante.
La idea central era crear una vivienda que coexistiera con su entorno y en armonía con la naturaleza sin dejar una huella de carbono dañina. La sostenibilidad de la estructura se basó en dos aspectos: capturar la mayor cantidad de CO2 posible utilizando una construcción de madera, y emplear la madera sobrante de la producción de tablones de Dinesen para maximizar la vida útil de los retazos, dándoles una nueva función.
La casa se distribuye en varias estructuras en cinco niveles diferentes para adaptarse al paisaje y al entorno. El objetivo era claro: minimizar el impacto de la nueva construcción en la naturaleza. Por ello, los estrechos senderos que fluyen a través del bosque y que han sido moldeados generación tras generación, se conservaron perfectamente.
Por otro lado, la arquitectura acomoda la vista natural del mar entre los troncos de los árboles antiguos. De este modo, los actuales propietarios pueden disfrutar de los rincones soleados y resguardados que emergen en combinación con los árboles y los senderos sinuosos.
Los arquitectos querían que los propietarios disfrutaran de una sensación de bienestar y coexistencia simbiótica con la naturaleza, tanto en el interior como en el exterior.
Así como los retazos de roble se emplearon en los techos y la fachada, el abeto Douglas se eligió para los interiores. El resultado es una vibrante interacción entre las tonalidades y el aroma del abeto Douglas. Este guiño a la naturaleza está presente en elementos como estanterías, librerías, peldaños de escalera, y en la cocina diseñada a medida.
Proyecto e información: Cortesía de Kolman Boye Architects.


























