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A la planta baja de este dúplex ubicado en el corazón de Pamplona, le ocurría lo que a muchas viviendas con el paso del tiempo: había perdido su funcionalidad y la decoración se había quedado algo desfasada. Con el proyecto de reforma integral, la interiorista Susana Senosiain, en colaboración con Miguel Errea –quien se encargó de la ejecución de la obra–, logró aportar la funcionalidad necesaria, siguiendo un estilo moderno con toques clásicos gracias a algunas piezas de mobiliario de los propietarios, que añadieron una personalidad inestimable.
Originalmente, esta planta constaba de áreas separadas para el salón-comedor y la cocina, además de una escalera prominente con una barandilla dorada que dominaba el entorno. El objetivo de la interiorista era crear un ambiente acogedor y elegante con una estética contemporánea, así que optó por una paleta de tonos neutros, complementada con toques de color en elementos decorativos.
La selección de mobiliario moderno mezclado con piezas antiguas, junto a la apertura de los espacios para mejorar la relación visual entre los distintos ambientes, fueron las claves del nuevo diseño.
La transformación de la escalera también supuso un antes y después. Susana eliminó la barandilla dorada y construyó un tabique de pladur para ocultarla, liberando así el protagonismo del espacio y transformando el hueco bajo la escalera en un práctico sistema de almacenaje.
En el salón, los muebles antiguos fueron reemplazados por opciones más modernas y funcionales, buscando un diseño que combinara practicidad con un toque de calidez, aunque se mantuvo ese guiño a lo clásico a través de una cuidada selección de piezas que los propietarios ya tenían.
Para mantener la comunicación visual entre la cocina y el salón-comedor, se instalaron cerramientos de cristal y madera. Estos, además de aportar estilo, también permiten que la luz natural fluya entre los espacios.
En la cocina, Susana diseñó un elemento central a modo de cubo con paredes curvas revestidas por molduras de la firma Orac Decor, todo en color blanco, otorgando calidez y personalidad al ambiente. Dentro de este elemento curvo, se incluyeron un cuarto de lavado y un aseo, manteniendo la funcionalidad sin sacrificar el estilo.
La cocina se convirtió en un espacio multifuncional que vuelve a cumplir con todas las necesidades de la vida familiar. Utilizando materiales de alta calidad, como mármol y madera, se añadió un toque de sofisticación. Asimismo, los papeles pintados en los espacios húmedos (cocina, aseo y lavadero) aportaron calidez a estos ambientes inicialmente fríos.
Otra clave de la reforma fue la iluminación. Para sacarle el máximo partido y resaltar cada zona de la vivienda, la interiorista instaló diferentes tipos de luces, desde focos empotrados hasta lámparas colgantes. De este modo, la iluminación no solo mejoró la funcionalidad, sino que también realzó el diseño. ¿Qué te parece el resultado?
Proyecto e información: Cortesía de Susana Senosiain Interiorismo.





























