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El estudio de arquitectura y diseño Somos Nido nos ha dejado boquiabiertos con su último proyecto: la transformación de una casa de finales de los años 70 en un hogar que combina el eclecticismo y las vibras vintage con una funcionalidad impecable. Desde la mezcla de colores, texturas y materiales, hasta la cuidada selección de los detalles decorativos, todo en este proyecto se ha pensado al milímetro. Es el ejemplo perfecto de cómo combinar muebles y tendencias antiguas para transformar una casa en un espacio moderno y actual.
Lo que originalmente era una zona diurna cerrada y compartimentada, se ha reinventado para crear espacios abiertos y fluidos, manteniendo una distribución simétrica a partir de un eje central que atraviesa la planta inferior y las dos alas del hogar. ¡No tiene desperdicio! 👇
En la planta baja, esta casa de los 70 ha cobrado vida mediante un espacio polivalente diseñado para la familia y los amigos. Una galería cerrada, integrada mediante cristales y extendida con el mismo pavimento que el interior, conecta con el jardín, permitiendo una continuidad visual y física que invita a disfrutar del entorno natural en cualquier época del año.
Todo el mobiliario se ha diseñado a medida, integrándose de manera orgánica en las estancias y proporcionando soluciones inteligentes de almacenamiento para maximizar el espacio disponible. La librería, por ejemplo, no solo cumple su función decorativa, sino que también es versátil, con hueco para la televisión, cajones y armarios ocultos, y zonas más altas donde colocar iluminación. Asimismo, los sofás de obra también contribuyen a la estética y funcionalidad del hogar.
Para dotar de personalidad al apartamento, destaca la elección de muebles icónicos y vintage del diseño, especialmente de la era Mid Century, como el el Eames Lounge Chair o las sillas Cesca o las sillas Cesca del comedor. Por otro lado, el arte está presente en todos los rincones, ya sea a través de cuadros o piezas de cerámica que cautivan por su originalidad. Esto da una idea de cómo se pueden transformar los muebles de casas antiguas para que se integren en casas modernas y actuales.
La cocina, concebida como un espacio abierto, se ha convertido en el punto de encuentro principal. Desde el primer día, esta premisa fue clave para desarrollar el resto del proyecto. Destaca la encimera, una pieza de mármol única de cinco metros y medio, de la que los clientes se enamoraron al instante, y que incluye una barra de desayunos.
En la planta superior, las dos alas se dividen para ofrecer una zona adulta y otra infantil. La zona adulta alberga el despacho y la suite principal con un baño y vestidor característicos. Por otro lado, la zona infantil cuenta con espacios totalmente personalizados por sus pequeñas ocupantes, incluyendo una "habitación secreta" que despierta la imaginación y ofrece un refugio muy personal para jugar y desarrollarse sin miedo.
El baño infantil tiene un original papel pintado de inspiración playera, que se complementa con los tiradores en forma de helado.
Desde la suite se accede al baño y al vestidor, con muebles de madera con frentes de rejilla que nos trasladan de nuevo a esa estética retro.
El proyecto supone la síntesis perfecta entre diseño y funcionalidad, donde cada detalle ha sido cuidadosamente pensado para crear un ambiente acogedor, con toques vintage y acorde a la identidad de sus habitantes.
Proyecto e información: Cortesía de Somos Nido.





































