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En un pinar de la costa de Cádiz, donde el buen tiempo se extiende más allá del verano, se encuentra esta preciosa casa de una sola planta con 168 metros cuadrados, ubicada en una finca con jardín y piscina. La reforma integral, realizada por el estudio sevillano CM4 Arquitectos, ha transformado la vivienda en el refugio ideal para sus propietarios.
Una vivienda de autoconstrucción como punto de partida del proyecto
Desde el estudio, se encontraron con una vivienda que había sido edificada mediante autoconstrucción. Por este motivo, el primer paso de la reforma integral fue solventar las deficiencias estructurales y las humedades de la edificación original. Además, se integró un sistema domótico de control de energía, iluminación y climatización, con el objetivo de hacer la casa sostenible y totalmente accesible.
A nivel estético y funcional, destaca el diálogo constante entre interior-exterior. Se ha optado por un estilo equilibrado y sereno, esencialmente natural y minimalista, donde predominan las líneas puras y los espacios abiertos. Todas las estancias son frescas y muy luminosas, se huye del exceso de detalles decorativos y se respira un carácter muy mediterráneo. Por todas ellas corre el aire, pero a la vez son cálidas visualmente.
Este ambiente tan agradable y acogedor invita al relax y favorece la paz mental. La paleta cromática juega con tonos crema que contrastan con las tonalidades propias de los materiales naturales como el bambú y la madera de roble aceitado, así como con el negro de las carpinterías exteriores y con el verde de la naturaleza que rodea la casa.
La distribución interior mantiene las dos crujías principales, que organizan el programa principal de la vivienda: sala de estar, salón, comedor, cocina, dormitorios y baño. Todos los espacios se vinculan directamente con el exterior, para lograrlo, juegan un papel esencial las carpinterías replegables o correderas que se ocultan en los muros.
El jardín rodea la vivienda y alterna las zonas soladas con césped, lo que permite utilizar los diferentes porches cubiertos con pérgolas de madera y bambú durante todo el año. La barbacoa sigue al pie de la letra la arquitectura de la casa, integrándose de forma discreta.
En la zona de noche, las ventanas de los dormitorios dan a un patio trasero, el cual ofrece contacto directo con el exterior y con la naturaleza en un ambiente mucho más íntimo.
Estamos, en definitiva, ante una casa familiar para disfrutar todo el año, y el perfecto refugio ante los días más calurosos del verano.
Proyecto e información: Cortesía de CM4 Arquitectos.
































