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Cuando Antonio adquirió este piso de 80 metros cuadrados orientado hacia la Casa de Campo de Madrid, sabía que debía invertir en una reforma si quería dejar atrás por completo la huella de su antiguo propietario. Y para ello, confió en Emmme Studio Interiorismo.
Una nueva distribución
Desde el estudio, se decidió replantear por completo la distribución del piso para aprovechar cada metro cuadrado y destacar las vistas panorámicas. De este modo, se diseñó un espacio central que integrase salón, comedor y cocina, creando un ambiente diáfano y acogedor.
Este espacio central se convirtió en el corazón del hogar, donde las actividades diarias se entrelazan con los momentos de disfrute musical de su propietario, un melómano confeso. Su pasión queda reflejada en multitud de detalles del interiorismo, como las fotografías en blanco y negro, el tocadiscos o la guitarra eléctrica que reposa en el salón.
La cocina dispone de una isla central que conecta con el comedor mediante un original banco que se integra en la propia isla.
La elección de materiales también fue clave en el proyecto. Se optó por tonos neutros y texturas que resonaran con el entorno natural, asegurando que el interior complementara las vistas sin competir con ellas. Este enfoque de ''menos es más'' ayuda a mantener el piso sencillo y funcional, pero acogedor y adaptable a las necesidades diarias.
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es la galería acristalada, que no solo amplía visualmente el espacio, sino que también enmarca las vistas como si de un cuadro se tratase. Esta galería, además, dispone de una pequeña zona de home office para teletrabajar en uno de los extremos, y de una butaca como rincón de lectura en el otro.
Desde aquí, se puede acceder a las dos habitaciones y al baño gracias a una ingeniosa disposición y al uso de puertas correderas acristaladas que permiten la continuidad visual y la entrada de luz natural.
Para mejorar la funcionalidad y la fluidez del espacio, se instalaron puertas correderas de vidrio. Estas puertas son muy prácticas porque ahorran espacio y facilitan una transición suave entre los interiores y el paisaje exterior. Además, el estudio incorporó elementos de carpintería personalizados con inspiración japonesa, que ofrecen tanto privacidad como control sobre la luz natural, sin sobrecargar el ambiente.
Con el proyecto de interiorismo, Antonio ha ganado una vivienda que no solo es cómoda y funcional gracias a los espacios abiertos, sino que también cumple al 100% con sus necesidades estéticas, es decir, un estilo de tintes retro con la música rock y post-punk como protagonista.
Proyecto e información: Cortesía de Emmme Studio.



































