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Cuando Helena Llorente y Cristina Batlles, de BATE Interiorismo, recibieron el encargo de rehabilitar y decorar esta vivienda, se encontraron con una magnífica finca catalogada del año 1888, que forma parte del conjunto histórico de los pórticos de Fontseré, junto al mercado del Borne de Barcelona. ''El piso se encontraba con su distribución original, debía de hacer unos setenta años que no se había reformado nada. Todo eran salas y distribuidores, y solo hallamos los restos de una antigua cocina de leña'', explican las interioristas.
El programa principal incluía un dormitorio tipo suite, una habitación de invitados, y un despacho que pudiese utilizarse también como habitación de invitados, además de un salón-comedor, cocina independiente y dos baños completos. Los clientes –un matrimonio de Nueva York, afincado en Londres– iban a pasar pequeñas temporadas en el piso, y querían poder compartirlo con amigos. No obstante, tenían una condición: conservar su aire clásico y respetar el estilo de las antiguas distribuciones de la época. Desde BATE Interiorismo, realizaron una redistribución completa, así como una respetuosa y profunda búsqueda de suelos originales del estilo de la finca. Asimismo, dotaron a la vivienda de todas las comodidades domóticas y de climatización necesarias, respetando los techos altos y volviendo a poner molduras de escayola, intentando que el estilo fuese una mezcla entre clásico y contemporáneo.
Los suelos hidráulicos –antiguos y restaurados durante la obra– se buscaron por toda Cataluña. Algunos son de Mosaicos Barcelona de Gavà, otros de Rajoleria Llensa en Corçà, y otros de Pinar Miró de Barcelona.
El lavabo de pedestal es una pieza clave para mantener la estética vintage en este baño.
El salón-comedor se abre al exterior a través de amplios balcones con contraventanas de madera que gozan del encanto de antaño.
La cocina no se alicató, en su lugar, se pintó en un color terracota empolvado que contrasta con el acero inoxidable y la madera de los armarios, y con el mármol Macael que se usó para encimeras y frontales.
El color de las paredes combina con algunos tonos presentes en el patrón geométrico del suelo.
Un armario con molduras en color arena ofrece almacenaje y al mismo tiempo esconde el acceso al baño en suite del dormitorio principal.
La segunda habitación dispone de un coqueto balcón que mira a un amplio patio de manzana desde el que entra mucha luz natural.
El mobiliario del despacho, de diseño contemporáneo, contrasta con el pavimento hidráulico y las molduras de corte clásico.
Proyecto e información: Cortesía de Helena Llorente y Cristina Batlles, de BATE Interiorismo.

























